lunes, 24 de abril de 2017

¿Reciben los cubanos un salario de 25 dólares al mes?

En un artículo que leí hace unas semanas el autor trataba el tema de las enormes desigualdades económicas existentes en el mundo. La información publicada en un video por Yahoo.com, se basaba en los datos estadísticos recopilados en el 2014 por la página digital Nationmaster.com (una empresa especializada en estadísticas) la que comparó los sueldos mensuales netos de la población mundial tomando como divisa principal el dólar. De acuerdo a este escalafón, Suiza con $6,300 dólares mensuales, es el país donde se devengan superiores salarios, seguida por Luxemburgo ($4,479). Estados Unidos ocupa el lugar 13 con $3,258. El informe se convierte en caricaturesco al señalar que Cuba es la nación del mundo donde menos salario se recibe cada mes. En ese escalafón, la Isla, con el número 176 ocupa el último lugar del mundo al presentar un salario mensual de $25.00 dólares.

Al comparar a Cuba con sus vecinos caribeños se señala a Haití. De acuerdo al artículo los haitianos ganan $712.00 dólares anuales, para una mensualidad media de $59.33 dólares. Con marcada intención agregan que en “Angola, en cuya guerra civil murieron más de 2 000 soldados cubanos, el ingreso promedio por mes es de $2,650”. A todas luces con estas comparaciones se quiere denigrar a Cuba y a su sistema socialista. Sin ser un especialista en economía, me percato que esta información es superficial, no creíble. El paralelo con la hermana Haití es irracional. A este pequeño y heroico país, el más pobre del continente americano, el mundo desarrollado, comenzando por Francia (su ex metrópoli) y los Estados Unidos le hicieron y le hacen pagar muy caro la hazaña de haber realizado la primera y única revolución en la historia triunfante de esclavos, y de negros por añadidura.

Para un observador juicioso las pruebas más visibles de la miseria de la población de una nación son entre otras: los analfabetos y los niños sin escuela, la falta de atención médica, las aterradoras epidemias que matan a miles de personas, el andar por las calles sin zapatos y vestidos con harapos, el no contar con una adecuada salud dental y la baja esperanza de vida de la población. El respetado Silvio Rodríguez destacó en su blogs Segunda Cita, tras una de sus presentaciones en una localidad de la ciudad: «En los 65 barrios “jodidos” de Cuba en los que he actuado, aún no he visto a un sólo niño sin escuela, zapatos o asistencia médica.» Estas comparaciones son disparatadas pues tratan de establecer paralelos sin profundizar entre lo que se denomina como el salario nominal y el real. En primer término, no negaré el bajo nivel salarial de la población cubana, ni tampoco los elevados precios de los productos del campo y los de las tiendas de divisas (CUC)1, muchos de ellos gravados exageradamente por las grandes empresas comercializadoras, así como reconocer que pese las amplias subvenciones estatales, un segmento de la población cubana no logra satisfacer convenientemente sus necesidades, solo pretendo ser objetivo. Intentaré reflejar cuales son las particularidades que nos desigualan en relación a las naciones del resto del planeta.

El mundo actual se compone de casi una treintena de países capitalistas ricos integrados por Estados Unidos, Canadá, la mayoría de los europeos, Japón, Australia, cuyos PIB nacional y per cápita son altos. En los últimos años se les han incorporado varios estados asiáticos. En el otro extremo se hallan más de 150 países también capitalistas –salvo las conocidas excepciones– cuyos PIB en general son mucho más bajos. Estas naciones que algunos denominan como países en desarrollo, o emergentes (o subdesarrollados), casi siempre han sufrido el colonialismo, la explotación y el saqueo por parte de los estados capitalistas hegemónicos. Es ineludible señalar que en general el PIB per cápita, reflejado en estas estadísticas no refleja la realidad, al desconocer la dispar distribución de la riqueza entre la población, con ello se oculta la situación de los más desfavorecidos. Esto se acentúa en aquellas naciones de amplias asimetrías sociales, donde unos pocos tienen ingresos abrumadoramente elevados, mientras la mayoría posee inferiores entradas económicas. Por solo señalar un ejemplo, esto ocurre en un empobrecido país de Centroamérica que ostenta la “singular distinción” de ser el que más aviones particulares posee en el mundo en proporción a su población –esta se compone de dos terceras partes de desamparados–.

Es común que en estados con un PIB per cápita aparentemente positivo, el segmento constituido por los desafortunados vivan en la miseria. En el pequeño grupo de naciones del I Mundo los salarios son altos, lo que les permite a sus habitantes en general, recibir diversos beneficios2, la población del resto del planeta mayoritariamente pobre no los pueden disfrutar. Son significativos los gastos en que incurren los ciudadanos de esos países ricos para pagar los alquileres de sus viviendas, y los servicios (privados) de educación de sus hijos, y los de salud de la familia. La suma de los tres egresos antes señalados, puede representar para un habitante promedio la mitad o más de sus ingresos mensuales. En Cuba a diferencia de la generalidad de las naciones del planeta, más del 85 % de las viviendas habitadas pertenecen a sus propietarios, o sea, los que viven en sus casas son dueños de ellas y no pagan ningún alquiler, ni impuesto sobre ellas. Y los que no son propietarios de sus inmuebles le pagan al Estado no más de un 10% de sus ingresos. En Cuba no ocurren los inhumanos “desalojos” por no pagar los alquileres de las viviendas tan comunes en el mundo.

La salud, uno de los Derechos Humanos esenciales, en Cuba es pública y gratuita, tiene cobertura universal, y algo primordial, en contraste con la generalidad de los sistemas de salud en el mundo, el de Cuba prioriza la “prevención” de las enfermedades por medio de campañas médicas contra numerosas enfermedades, lo que incluye la vacunación masiva de la ciudadanía. El sistema de salud pública cubana contempla la atención primaria, el ingreso y permanencia en hospitales, las operaciones quirúrgicas y todos los tratamientos posteriores. Decenas de miles de médicos cubanos han prestado y prestan servicios en más de 60 países, en muchos de ellos de manera gratuita. Aunque la salud pública cubana se ha visto dañada por espacio de casi 25 años a causa de la severa crisis económica (Periodo Especial) y el bloqueo por parte de Estados Unidos, cuenta con médicos, enfermeros y personal técnico muy capacitados y una alta sensibilidad humana, en los últimos años comienza a reactivarse el sistema con nuevas inversiones y equipos, remozamiento de locales etc.

En otros países existen conjuntamente la salud privada y la publica (la tendencia neoliberal es relegar a esta a un segundo plano), por ello para muchos resultan muy costosos los servicios médicos. En los Estados Unidos, con la comercialización de la salud, no tener un seguro médico es una verdadera tragedia para la familia. Podemos resaltar que aun para no pocos de los “asegurados”, ese convenio no cubre todo tipo de enfermedades y a veces las empresas aseguradoras con argucias legales tratan de evadir responsabilizarse cuando las dolencias son muy graves y requieren superiores gastos. Una muestra gráfica e irrebatible de esto, es el gran número de cubanos con residencia permanente en el exterior que aprovechan sus visitas a Cuba para recibir atención médica.

La educación, otro de los obligatorios Derechos Humanos, en nuestro país es también pública y gratuita para todo tipo de instrucción hasta el nivel universitario. De igual forma fue seriamente dañada en estos años en Cuba y ahora se realiza un intenso trabajo de revisión y reordenamiento para elevar su calidad. Cuba ha ofrecido y ofrece becas gratuitas a miles de jóvenes de otros países para cursar diferentes estudios. El país presenta uno de los niveles de escolaridad e instrucción más altos del mundo. Cuba es una de las naciones del orbe que mayor porciento de su presupuesto invierte en los sectores de la salud y la educación (tal vez la que más). Pese a reconocidas deficiencias en los sistemas de salud y educación cubana, causadas principalmente por la intensa crisis económica padecida por espacio de más de dos decenas de años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO), en reiteradas ocasiones los han valorado altamente como ejemplos a seguir. Como estamos tratando el tema de las subvenciones estatales es importante mencionar la Seguridad Social. En contraste con lo que ocurre en el resto del orbe todos los trabajadores cubanos sin excepción tienen al finalizar su vida laboral garantizada la jubilación. En otros países los trabajadores sujetos a la “precariedad laboral” y los denominados como “informales” no tienen el derecho a la jubilación. Es preciso señalar como las actuales pensiones no garantizan todas las necesidades de los jubilados, lo que se prevé solucionar cuando mejore la economía cubana.

En cuanto a la Asistencia Social, unas 80 mil familias con situación precaria reciben ayuda económica. Solo una veintena de los estados desarrollados puede enorgullecerse de contar con un sistema así, pese a las limitaciones lógicas dada la situación económica de nuestra nación.

De igual manera esta implementado desde los primeros años de la Revolución el sistema que le garantiza a cada familia al mes una cuota alimenticia. El Estado gasta miles de millones de dólares para comprar esos alimentos en el extranjero y ofrecerlos a la población a precios ínfimos. Los alimentos que se ofrecen subvencionados, si bien significan una manera innegable de ingresos (en productos) para la familia cubana, solo satisfacen un porciento del consumo lo que obliga a comprar la otra parte más caros, en las tiendas que venden en la moneda convertible (CUC). Se ha anunciado que cuando las condiciones económicas lo permitan se eliminará este sistema y la ayuda económica se realizará de modo directo a las familias más desfavorecidas.

Debemos referirnos también a la importante subvención por el Estado de un alto por ciento de los gastos que realiza cada familia en: la electricidad, el teléfono, el gas, el transporte público, los círculos infantiles, los asilos para ancianos, los servicios fúnebres…

Diferentes gastos en que incurre el Estado para beneficiar a la población cubana son los realizados en el amplio desarrollo de la cultura, el deporte y la ciencia, así como en la oferta de eventos y espectáculos artísticos, recreativos y deportivos con entradas a precios (comparados con otros países) muy bajos.

Por estas razones se puede asegurar con absoluta certeza que los cubanos no ganan solamente los $25.00 dólares mensuales que señala el escalafón antes nombrado. Si esto fuera así imperaría la miseria más atroz. ¿Cómo explicar que con un salario de solo $25 dólares mensuales, existen en Cuba más de un millón y medio de graduados universitarios y casi 2 millones de técnicos medios? Cualquier familia cubana cuenta entre sus hijos a ingenieros, médicos, científicos. A precios medios de países subdesarrollados los ingresos de los cubanos equivaldrían a varias veces el supuesto salario de $25.00 dólares. Si sumáramos los presupuestos de educación, de salud, seguridad social y otras prestaciones, como los de cultura y deportes, los alimentos subsidiados y otros (gas, agua, electricidad), más los salarios que reciben directamente los trabajadores cubanos y los dividiéramos entre los 11 millones de cubanos, nos daría para sorpresa de muchos, un per cápita de ingresos mucho más alto.

El objetivo esencial de la sociedad socialista cubana es lograr el mayor bienestar posible, tanto material como espiritual de la población y en ese objetivo se trabaja. Para tratar de comprender la situación actual de Cuba hay que valorar entre otros aspectos, la enorme crisis económica a partir de 1990, provocada por la desaparición de la URSS, al tiempo que Estados Unidos de manera paralela redoblaba su inhumano bloqueo (actualmente se mantiene), a los que se le sumaron los errores y las faltas que se cometieron. Ha sido una dilatada etapa casi apocalíptica, de épica resistencia. Los Lineamientos de la política económica y social del Congreso del PCC, han proyectado restituirle a los salarios su valor como instrumento para el desarrollo de una economía sana. Está previsto que el crecimiento de los ingresos de los trabajadores de las nuevas empresas estatales estará en proporción a las utilidades que alcancen estas entidades. El desarrollo integral de las cooperativas (de todo tipo), debe permitir el acrecentamiento de los ingresos de sus miembros. En el caso de los trabajadores “cuentapropistas” dependerá de las ganancias obtenidas en el desempeño de sus oficios, rentas o pequeños negocios, tras pagar los impuestos.

El ansiado aumento de los salarios del amplio sector administrativo público (así como de las pensiones), obedecerá al incremento de las inversiones, la producción y los servicios del país. Elevar la masa salarial sin un correspondiente respaldo productivo provocaría la subida de la inflación con severas consecuencias. Todo indica que comenzamos a salir de la terrible depresión en que nos vimos sumidos por más de 20 años.

Notas
1.-Es criterio general que sobrepasadas las circunstancias que obligaron a imponer los gravámenes a las mercancías en las tiendas de divisas (CUC) se decida la rebaja de esos precios, permitiendo un acertado margen de ganancia a las empresas estatales. Esto contribuiría a mejorar el nivel adquisitivo de la población y a motivar el espíritu de trabajo. La rebaja de los precios en las tiendas que venden en CUC, podría contribuir, cuando ocurra la “unificación de las monedas”, a aliviar posibles afectaciones a las capas más vulnerables de nuestra sociedad.

2.-Muchos observadores consideran que “el sueño americano” de los estadounidenses y “el estado de bienestar social” de los europeos occidentales que imperó en estos países a partir de la culminación de la II Guerra Mundial, parecen haber llegado a su fin a causa de las políticas neoliberales de sus gobiernos, sometidos al sector financiero mundial. Se advierte un paulatino e irreversible retroceso de las conquistas sociales y los derechos civiles logrados por sus pueblos a través de cientos de años de luchas.

martes, 21 de marzo de 2017

SALVAR EL LIBRO. SALVAR LA CULTURA CUBANA

Al igual que se debatieron y aprobaron los
Lineamientos económicos del VII Congreso del PCC,
se debían discutir y acordar los lineamientos
de la esfera de la conciencia, la cultura, la educación
y la comunicación para poder ganar la batalla de las ideas.


El amor a los libros ha sido una constante desde el triunfo de la Revolución cubana liderada por Fidel Castro, la que impulsó la alfabetización y la educación para todos, incluidos los estudios universitarios. Casi de inmediato se desarrolló la industria poligráfica y surgieron numerosas editoriales. Fue organizado un sistema de bibliotecas que abarcó a todos los territorios del país y como parte de ellos a los centros escolares. Se crearon el Ministerio de Cultura y otras instituciones entre ellas: el Instituto Cubano del Libro.

Antes de 1990 se produjeron cientos de millones de libros con lo mejor de la literatura cubana y de la generalidad del mundo, los que fueron ofertados al pueblo a bajísimos precios. Los cubanos se convirtieron, así, en uno de los pueblos más cultos del orbe. Este ha sido uno de los grandes logros de la Revolución. En el Período Especial, para beneficiar a los creadores de todo el país, las provincias fueron dotadas de modestos, pero modernos equipos de impresión.

No creo exista un país del mundo subdesarrollado, con el agravante de sufrir por más de 50 años un implacable bloqueo por parte de EE.UU., que pueda exponer como lo hace la Cuba socialista, tal grado de educación y de cultura media en su población, ni tan elevado número de excelentes escritores y artistas y de calificadas editoriales, así como la organización de numerosos y magníficos eventos culturales nacionales e internacionales. Sigue siendo la afamada música cubana, junto al baile, la más reconocida de nuestras artes y el primer baluarte de la identidad cubana. Al título de este trabajo se le pudo agregar “Salvar la música cubana”, por lo de la ordinariez de las letras de no pocas de las canciones, las que inexplicablemente han sido promocionadas por algunos de nuestros medios y en centros de recreación estatales. Es reconocido el nivel actual de apreciación y deleite de muchos cubanos, principalmente de profesionales y estudiantes universitarios por el teatro, las artes plásticas, el ballet, y el cine, este último, cuando se exhibe un celebrado filme o se celebran los festivales y las semanas de películas extranjeras. Pero pese a los esfuerzos e iniciativas institucionales, el pueblo cubano muestra graduales retrocesos en su acervo cultural. Sobre la escritura y el libro se ha erigido la pirámide cultural del hombre. Las ciencias y las diferentes manifestaciones artísticas han tenido en ellos su soporte.

En los últimos años, con rapidez pasmosa, el texto escrito ha perdido importancia ante las tecnologías digitales y sus audiovisuales. El libro no desaparecerá, pero debido a los nuevos medios digitales seguirá perdiendo su actual papel. Estos son novedosos, exponen con extraordinaria prontitud la realidad virtual, facilitan la comunicación inmediata y usan la imagen, por ello han conquistado a niños, adolescentes y jóvenes de todo el mundo, e incidido en la creciente tendencia a leer cada vez menos. Todo indica que el acentuado retroceso de la lectura se traduce y se traducirá en una regresión cultural de la humanidad.

El libro en el resto del mundo es un negocio. En Cuba, es valorado en primer término, como un producto cultural, aunque asimismo es considerado una mercancía. Pese a su alto coste, el Estado lo subvenciona aplicando una política que niega su mercantilización. En el planeta, el mercadeo de libros está sufriendo la continua desaparición de las pequeñas librerías y la disminución de sus ventas, pese a que se comercian tanto en el soporte tradicional de papel como en el digital (e-book) y hasta en parlantes. La mayor parte del sector está en manos de las grandes corporaciones y operadores globales como Penguin Random House y Amazon, quienes también realizan la comercialización por Internet. Es de destacar que, en proporción, de acuerdo a datos conocidos aumenta la publicación de libros con contenidos baladíes.
De manera programada las corporaciones del libro gastan cuantiosos recursos para promover, en busca de ganancias, los llamados best sellers, en ocasiones libros de escasa calidad literaria, que responden a la seudocultura que se extiende por el mundo.

A diferencia de etapas anteriores, es muy difícil ver a un cubano portando o leyendo un libro en público, ni en las largas esperas que el pueblo debe hacer en las oficinas de trámites de la Administración Pública, o en hospitales. En la mayoría de las casas han desaparecido los pequeños libreros surgidos con la explosión cultural que sobrevino con la Revolución y a veces no se encuentra en ellas siquiera un diccionario. Hablar de literatura no está de moda entre los jóvenes y sí, el conversar sobre los más modernos celulares, sus aplicaciones y por supuesto su precio. Los más modernos y costosos elevan la popularidad de su poseedor.

Muchos jóvenes de hoy, se hallan imposibilitados de distinguir y complacerse con la lectura y las verdaderas manifestaciones de la cultura. Muestra de esto es que una parte no desdeñable de ese sector etario en Cuba, no conoce la literatura clásica de aventuras y sus principales autores. Por primera vez en mucho tiempo se escucha expresar personas casi con satisfacción y hasta despectivamente, con respecto a quienes tienen otra conducta, que no leen absolutamente nada, ni siquiera periódicos o revistas. Las familias no son ajenas a esto. Existen padres que han perdido la costumbre de leer, y no comprenden la necesidad de crear los hábitos de lectura en sus hijos, les permiten el manejo indiscriminado de los dispositivos digitales, y hasta se ufanan de la destreza con que lo hacen incluso antes de aprender a leer, sin percatarse de lo peligroso y negativo de estas prácticas sin control. Expertos sobre esta cuestión, concuerdan que si los niños y adolescentes subyugados por esta especie de “hipnotismo digital” no adquieren el hábito de leer en etapas tempranas, generalmente no lo harán cuando sean mayores y les será imposible trasmitir ese maravilloso regalo a sus descendientes. Aseguran que los medios audiovisuales, al sustituir la lectura de libros (en cualquiera de sus soportes), empobrecen el pensamiento abstracto, la imaginación y el saber.

No pocos especialistas en nuestros medios, alertan sobre la utilización extremada sin vigilancia o autocontrol de celulares, tables, computadoras y otros en tempranas edades, causan severas adicciones y trastornos de la personalidad, que pueden llegar a controlar y deformar sus vidas. Los medios digitales crean en sus usuarios un especial marco anímico, que les acrecienta un íntimo y acuciante deseo por intercambiar con otros, pero paradójicamente, en muchas ocasiones, el abuso de su práctica en vez de contribuir en la vida real al crecimiento de estas relaciones, invalida sus grados de sociabilidad y comunicación.1 Hay quienes auguran el surgimiento de una sociedad de “autistas inducidos”. Por otra parte, estudios científicos han demostrado que la utilización de los celulares y otros dispositivos de comunicación digitales, por los niños y jóvenes, no se traducen necesariamente en un mayor desarrollo de sus conocimientos sobre esta tecnología, ya que al cabo de los años la mayoría solo muestra habilidades funcionales.

El sistema docente, piedra angular para incentivar la lectura y promover la literatura de mayor calidad, ha perdido terreno con sus educadores. No son pocos los maestros que solo leen los libros vinculados a las asignaturas impartidas por ellos, esto menoscaba sus conocimientos y su magisterio. En general se critica que las clases de literatura (y de historia) han perdido su encanto. Un número importante de estudiantes de enseñanza media no estudian por los textos escolares, se basan solo en las notas que toman en clases, copian literalmente sus tareas de Internet, o utilizan las guías realizadas por alumnos de cursos anteriores. Esto influye negativamente en sus resultados académicos, lo que luego repercutirá negativamente en la sociedad. Del mismo modo han resultado afectadas las bibliotecas.

Las comunicaciones por medio de los celulares, debido a la obligada brevedad de caracteres en los mensajes y a la rapidez con que se elaboran y envían, son fuentes continuas de neologismos, lo que estropea la calidad de la ortografía de los idiomas forjados y perfeccionados por los pueblos durante milenios, aunque también es un camino para el enriquecimiento lexical, cuando se trata de la adopción de vocablos necesarios que no existen en la lengua que los recibe o no tienen en ella nuevos matices de significación necesarios. Entendidos en el tema, destacan las medidas adoptadas por el sistema de educación cubano para preservar la ortografía. Este fenómeno con el paso de los años podría provocar profundas modificaciones en las maneras de escribir, las que luego de asentadas por el uso habrán de ser aceptados oficialmente. Señalan, como posibilidad, que la reducción de la riqueza de los idiomas, por esta anómala “taquigrafía celular”, junto a otros factores antes señalados, limitará la capacidad de pensamiento y comunicación. Acaso el destino de los actuales idiomas será como el sufrido por el latín, cuando en el medioevo fue utilizado solo por eruditos y en documentos oficiales o religiosos.
Los Lineamientos económicos del VII Congreso del Partido, indispensables para desarrollar el país, crean una nueva dinámica social mucho más compleja, surgen nuevos sectores beneficiados económicamente, que muestran propensión a menospreciar al libro y la cultura.

Fue en la UNESCO donde hace unos años, a causa de la denominada “revolución de las infocomunicaciones” y de Internet se habló por primera vez de la “Sociedad del Conocimiento”. La que fuera una propagada utopía, concebida por muchos, bajo principios democráticos y libre intercambio de información ha sido un sueño fallido. Sin duda las tecnologías digitales son el más portentoso medio creado por el hombre. Han desatado fuerzas propias de la Ciencia Ficción y revolucionado a todas las ciencias y a las otras tecnologías, como nunca antes. Permiten con una velocidad y precisión sorprendentes el organizar, ordenar, conservar y trasmitir información y conocimientos en cuantías abismales. A la humanidad le es imposible prescindir de ellas.
Pero si bien han generado adelantos asombrosos, se ha probado que contribuyen a ahondar la brecha existente entre los países ricos y los pobres. De acuerdo a conocidos especialistas, también han contribuido a una regresión en el campo propiamente de la cultura. Hay estudios que reflejan cómo la supuesta utilización de “la red de redes 2” para el desarrollo del saber, no sobrepasa el 10%, y sirve, en muchos casos, para plagiar y mostrar falsos conocimientos, ya que permite a los interesados acomodarse y no realizar el personal y vital esfuerzo por adquirirlos.

En los últimos decenios, con el derrumbe del URSS y de los países socialistas europeos, y el señorío del neoliberalismo, una seductora subcultura banal e insustancial, con mayor ímpetu ha ido extendiéndose por el mundo. Casi al unísono arribamos a la grave crisis de libro. Estos son fenómenos que no tienen un carácter temporal o transitorio, dado que están en línea con la estrategia de crear una sociedad de seres humanos idiotizados y despolitizados y pueden llegar a ser irreversibles si los pueblos no toman conciencia y se oponen.

Algunos consideran esta situación como el mayor desafío que han tenido la sociedad y la cultura, como las concebimos actualmente, pues a diferencia de la revolución cultural que se produjo por la generalización de la imprenta moderna de Guttemberg y del Humanismo renacentista, nos encontramos en un mundo globalizado y neoliberal, que, bajo el acelerado predominio de la tecnologías digitales, unido a otros factores parece dirigirse a eliminar la espiritualidad y a deshumanizar a la sociedad.

En esta era de la informatización y las comunicaciones surgen nuevos peligros. En lo que parece ser solo el principio tecnologías digitales, movidas por la sed de ganancias se han concentrado y convertidas en monopolios ofertan los más atractivas innovaciones, muestran los mayores % de incrementos en las bosas de valores y acrecientan su poder sobre la humanidad. Cuando uno de manera inocente cliquea en las redes sociales “Me gusta”, como respuesta a cualquier información que le agradó, ya sea en Facebook, Twitter u otras, les permite a estos medios, dotados de sofisticados equipos digitales de búsqueda, el seleccionarlas, organizarlas, ordenarlas y clasificarlas. Se asegura que con solo evaluar unas decenas de estos “Me gusta” se pueden delimitar los gustos, las preferencias y el pensamiento de aquellos a quienes se espía, definir sus perfiles sicológicos y agruparlos en amplios sectores. Estos resultados en manos de los gobiernos y las corporaciones de EE.UU y de otras de las grandes potencias, les sirven como una prodigiosa herramienta para trazar estrategias comunicacionales con mensajes diferenciados de carácter político, ideológico, cultural o comercial. Se anuncia que las redes sociales, al invadir la intimidad de los hogares, violar la privacidad de las personas, e influenciar en sus conductas, trastornarán la manera como concebimos y hacemos nuestras vidas, a la política, o como elegimos y valoramos los productos culturales. Esto se basa en que “quien domine los medios dominará la conciencia de los hombres”. La realidad sobrepasa el mundo “orwelliano”, en el que un “Big Brother” vigilaba a todos.

Internet y las redes sociales, pese a las amenazas que hemos señalado, son sorprendentes y eficaces herramientas para la comunicación. Les permiten a los pueblos liberarse del control de los medios corporativos y a que emerjan nuevas audiencias, ansiosas de otro tipo de información más veraz y vinculada al mundo real, pero es patente que esta potencialidad no está plenamente explotada y se mantiene el predominio de contenidos intrascendentes y las de carácter político con difamaciones e informaciones falsas. Hay un reclamo universal por democratizar a Internet y a las redes sociales, y deben ser las sociedades civiles quien protagonicen la lucha por este trascendente objetivo.

Entre las causas del proceso de desculturización y despolitización hay que señalar la colosal influencia que ejercen Hollywood y la televisión de EE.UU. en todo el planeta. Con suma habilidad y grandes recursos han creado una poderosa industria cultural que diseminada por una eficiente red, ha extendido por el orbe su ideología y una seudo cultura homogénea y trivial. Las películas y los llamados “animados” o comics generalmente reflejan una cultura violenta o edulcorada que aletargan a los pueblos. En ocasiones deforman la historia y a los clásicos, cuando las generaciones venideras hablen de la guerra de Troya, como no tendrán la referencia original de «La Ilíada» homérica, la versión desfigurada que evocarán será una de las ofrecidas por filmes y/o seriales, principalmente estadounidenses. Así, el futuro de la literatura clásica puede llegar a ser el de una torre de Babel.

El entretenimiento, sin dudas, forma parte de las necesidades insoslayables de los seres humanos, pero el que está de moda es “vacío, superficial y presuntuoso” cuyo pregón más popular es que la vida es corta y debemos vivirla rápidamente y en gozos extremos, dejando a un lado el pensar y hasta los sentimientos más sagrados. De forma subrepticia ha ido sustituyendo a la cultura y arrincona y excluye poco a poco tanto a las maravillosas expresiones culturales denominadas clásicas como a las universales, a la par, aplasta a las propias y tradicionales de cada pueblo. En el mundo de hoy, el sistema cultural preponderante hace también uso y abuso indiscriminado de la música, el deporte y las modas, no como lo que deben ser: indispensables y valiosas manifestaciones culturales para el deleite y el perfeccionamiento humano, sino como elementos que contribuyen también al propósito de crear una sociedad de seres enajenados y adormecidos fáciles de manejar.

Otras causales a considerar son los profundos efectos del neoliberalismo (que no ha muerto) con su concentración de la riqueza en pocas manos y la imposición de una cultura mercantilista, que incentiva la corrupción, el individualismo egoísta y centra la conducta humana en el “Dios dinero”. Factor de importancia es el consumismo, ese excesivo e irracional consumo de mercancías no necesarias. Estimulado por la apabullante publicidad de las empresas capitalistas, se ha convertido en una epidemia socio- económico-cultural. Aparte de conducir a la destrucción de la naturaleza, va dirigida a crear clientes desconocidos y no, conscientes ciudadanos.
En la educación se aprecia la tendencia a jerarquizar la educación privada en detrimento de la pública, el aplicar la selectividad clasista en los ingresos a las universidades, unido a la promoción de las carreras técnicas y empresariales. Al mismo tiempo, se reduce la enseñanza de las humanidades con la intención final de evitar discrepantes que piensen y en cambio, formar especialistas y técnicos como instrumentos del sistema. La distorsión de la historia obedece al objetivo de lograr que los pueblos olviden sus orígenes y pierdan sus identidades.


Otro elemento a subrayar es la influencia que ejercen las seis grandes corporaciones, dueñas de casi todas las televisoras, emisoras radiales y periódicos y hasta de estudios cinematográficos del mundo desarrollado. Estos medios legitimadores y transmisores del discurso oficial y de su ideología, con informaciones falsas, tendenciosas o superficiales atiborran las mentes de los ciudadanos del planeta, les hacen creer con su atrayente inmediatez, acompañada de imágenes, que se hallan bien informados, y así los acostumbran a no profundizar y reflexionar sobre los temas tratados. Los grandes medios de comunicación corporativos han demostrado su enorme poder, luego de que en estrecha coordinación con los gobiernos de EE.UU. y otros, han organizado numerosas campañas mediáticas encaminadas a demonizar a gobiernos de otros países y así crear las condiciones para luego invadirlos militarmente, o en conjunto con los medios reaccionarios de una nación, orquestar operaciones para desestabilizar y derrocar a sus gobernantes, cuando son progresistas o muestran posiciones independientes.

Las ciencias y las tecnologías se han convertido en la principal fuerza para el desarrollo de la economía. Según los especialistas, en el siglo XXI, ningún país del III Mundo logrará alcanzar un superior nivel económico, si no prioriza y realiza ingentes esfuerzos por invertir en las ciencias y las tecnologías. Los gobiernos de los países más desarrollados y las corporaciones, dedican gran parte de sus presupuestos a este propósito, con la finalidad de mantenerse entre los adelantados y conservar su dominio del mundo. Ya nada será como antes, los vertiginosos saltos tecnológicos están cambiando absolutamente todo.
La economía, las corporaciones, la industria y la agricultura, las guerras se innovarán radicalmente. Entramos en la “cuarta revolución industrial” denominada por el Foro de Davos como BANG (bits, átomos, neuronas y genes). Crecen velozmente la automatización y la robotización, lo que desplaza el trabajo humano, hecho paradójico en un planeta con altos niveles de desempleo y que llegará en 2050 a tener 10 mil millones de habitantes. Se anuncia una radical transformación de la educación y en particular de las universidades, para que se corresponda con esta cuarta revolución industrial. A fines del siglo XX nació en EE.UU. la denominada “tecnociencia3" orientada a lograr innovaciones comercialmente rentables, lo que al parecer, conlleva a la subestimación de otras disciplinas académicas y de la cultura. Con objetivos hegemónicos imperiales se crea todo un arsenal a disposición de las agencias de inteligencia, como son las armas cibernéticas, la ciberinteligencia y los programas maliciosos para acceder secretamente a medios digitales tanto de simples usuarios como de otras corporaciones o países.

Desde 1959, Cuba ha sido un extraordinario ejemplo por su resistencia a campañas mediáticas, invasiones militares y guerras irregulares. Únicamente un pueblo culto, concientizado y motivado, pudo por espacio de más de cincuenta años derrotar esos inmensos retos. Ahora, como nunca antes, nos hallamos en un complejísimo y amenazante escenario mundial. Aunque no somos los mismos, estamos forzados a acelerar el desarrollo económico para crear la base material, que nos permita construir el socialismo, garantizar un mejor nivel de vida al pueblo y asegurar la independencia y la soberanía. Es en los niveles de instrucción y de cultura de nuestro pueblo, los avances alcanzados en las ciencias y en la formación de miles de informáticos, además de la unidad consciente del pueblo en donde radican potencialmente, las principales fuerzas con las que contamos para tener éxitos en la economía.
El desaprovechar o perder estas condiciones, así como el no eliminar con la mayor rapidez posible las trabas que nos frenan, principalmente la corrupción y el burocratismo sería un acto suicida.

La economía tiene un peso concluyente en el socialismo, pero el proceso de construcción del socialismo debe ir mucho más allá, su lógica es el verdadero y pleno desarrollo humano. A la par que la economía y acopladas sólidamente, han de andar el pensamiento político revolucionario y la ideología, la moral y la espiritualidad, la cultura, la educación y la comunicación como elementos prominentes y esenciales de nuestra existencia. El lograr que cada vez más, y mejor, los cubanos piensen por sí mismos y puedan repasar y analizar profunda y críticamente los temas más disimiles y la información que reciben, se convierte en algo crucial.
El estimular el pensamiento crítico de los revolucionarios, el debate de ideas es un compromiso impostergable. De igual modo es decisivo que la mayoría del pueblo sea culto y capaz de juzgar y disfrutar el buen arte. El libro, el principal instrumento de la cultura, hermanado estrechamente con los medios audiovisuales, debe jugar un importante rol en este empeño. Se requiere enfrentar la política imperial que niega a la verdadera cultura e intenta crear una sociedad de seres ignorantes que no razonen y pasar a la ofensiva. Debemos escuchar el clamor de muchos y promover un amplio debate sobre una estrategia revolucionaria que nos dé la indispensable unidad de acción e involucre en un todo orgánico y articulado a las instituciones y organizaciones políticas y sociales vinculadas a la decisiva esfera de lo subjetivo.

Los ministerios de Cultura, Educación, Educación Superior y Comunicaciones e Informática, con sus universidades y centros docentes, la UNEAC, la AHS, la UPEC, la UJC, la OPJM, la FEEM, la FEU y el Sindicato de la Cultura, así como el ICRT, los medios de prensa en soporte papel o digital en los diferentes niveles, los Jóvenes Clubes, los centros de investigación de las ciencias sociales y las páginas web revolucionarias y otros, seguirán siendo los personajes centrales de este imprescindible empeño, el que debe abarcar a toda la sociedad, y sería inviable sin la participación lúcida y consciente de los seres humanos, insustituibles por máquinas y estructuras administrativas.

Cuba socialista pese a sus grandes limitaciones, quizás sea el único país del mundo que por sus singulares condiciones pueda comprender en toda su magnitud y afrontar estos descomunales desafíos. Al igual que como se debatieron y aprobaron los Lineamientos económicos del VII Congreso del PCC, se debían discutir y acordar los lineamientos de la esfera de la conciencia, la cultura, la educación y la comunicación para poder ganar la batalla de las ideas. El momento es ahora, mañana será tarde…

 Notas:
1.En promedio, los seres humanos pasan cerca de ocho horas al día consumiendo medios, de acuerdo con la firma de investigación de mercado Zenith. Según un informe de la consultora Ditendri, el 40% de los españoles miran el móvil más de 50 veces al día y el 70% a los 30 minutos de haberse despertado.
2.- 3,2 mil millones de personas en el mundo (casi la mitad de la población) tienen conexión a Internet.
3.- Tecnociencia: La ciencia era considerada como una actividad intelectual separada de la tecnología, pero con transcurso de los años, estas dos áreas se complementaron una a la otra, lo que condujo a su fusión. Mientras que la investigación básica representó un papel importante en la big science, en la tecnociencia se destaca la instrumentalización del conocimiento científico para lograr innovaciones tecnocientíficas comercialmente rentables.

lunes, 16 de mayo de 2016

LA ESTRATEGIA DE LA REVOLUCIÓN CUBANA PARA ENFRENTAR…

Por Ernesto Escobar Soto

El proceso de restablecer las relaciones entre Estados Unidos y Cuba es sin duda un hecho positivo y abre nuevos caminos que beneficiará a ambas partes, si se conducen de manera respetuosa y civilizada.
La primera de las acciones del gobierno de EE.UU., ha estado dirigida a intentar mostrar como que la virtual guerra sostenida entre Estados Unidos y Cuba ha sido responsabilidad compartida entre ambos países. Esto no es casual. Repito lo que hace poco sobre este tema dijera Silvio Rodríguez  en su blogs segunda cita “la historia no se puede olvidar”. Y es una verdad histórica que las relaciones de EU con Cuba se rompieron hace 56 años por decisión del gobierno estadounidense. Negar que Cuba es la victima, adulterar la verdad y querer comparar las numerosas agresiones de Estados Unidos con las lógicas reacciones defensivas de Cuba es una falacia inconsistente, ridícula o una apurada ingenuidad.
Cuba jamás ha agredido al vecino del norte. Ha sido el inmenso país, el más poderoso que haya existido en la historia del mundo el que ha intentado aplastar a uno de los países más pequeños del planeta por el hecho de destruir a su Revolución. Los pecados de la Cuba violentada jamás se podrán comparar con los del agresor.
Nos enfrentamos a retos que no por conocidos dejan de ser inmensos. Uno de ellos, de vital importancia, es el próximo cambio generacional de los dirigentes históricos de la Revolución y la imperiosa necesidad de mantener por encima de todo el poder revolucionario y la unidad.
Durante años destacados políticos, académicos y observadores internacionales, al igual que numerosos pueblos del mundo han dado fe de la significativa importancia de la Cuba socialista para el futuro de la humanidad. EE.UU., como imperio y gendarme del mundo capitalista está forzado a hacer todo, y por cualquier medio para revertir a la Revolución cubana. Puesto que por su hostil política se ven aislados internacionalmente, y no han logrado sus propósitos con el bloqueo económico y financiero, sus agresiones militares, el terrorismo, la subversión, los intentos de asesinato a los dirigentes de la Revolución, se ven forzados a modificar sus métodos. Por otro lado muchas empresas estadounidenses presionan a sus autoridades para lograr que se normalicen las relaciones, ya que ven a Cuba como un apetecible y virgen mercado donde invertir.
El restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos y el proyecto declarado públicamente de sus gobernantes de abatir a la Revolución por otras vías, nos pone a las puertas de una “avisada” e incuestionable guerra en el orden de las ideas, en el campo de la cultura, en el de las comunicaciones; en esta contienda se destaca como uno de sus pilares la atracción que ejerce su American Way of Life con su alto nivel de vida a unas pocas millas de nuestras costas.
Otras rutas anunciadas por ellos son el apoyo económico y la capacitación técnica que brindarán al creciente sector privado y cooperativo, el impulso al desarrollo de las telecomunicaciones cubanas –con la participación intencionada de sus corporaciones–, a los intercambios  de intelectuales y artistas, académicos y científicos, al progresivo arribo de turistas estadounidenses, a variadas formas de seducción específicamente para con la juventud y otros modos de su amplio arsenal de subversión política, en el que ocupan  un lugar importante sus empresas con su habitual forma de negociar, en la que intentarán corromper a nuestros funcionarios. No habrá institución, organismo u organización, gremio, comunidad, asociación, sector o capa social que no sea posible objeto de esta labor de espionaje, incitación, penetración, con el fin de dividir y desmoralizar al pueblo.

Las banderas que ya enarbolan impúdicamente para atacarnos en el marco de “una nueva política del buen vecino” son las de provocarnos con el espejismo de un modelo político “indefendible” y el supuesto respeto a los derechos humanos, la democracia, el pluripartidismo, la libertad de expresión. Y no olvidar que aun mantienen el bloqueo y la Ley de ajuste cubano, con todas las dificultades y amenazas para Cuba que esto conlleva.
En este proceso de restablecimiento de relaciones con los Estados Unidos, la dirección cubana ha sostenido una firme e inteligente posición de principios al dejar establecido que las decisiones de carácter interno no son negociables con los Estados Unidos y ha señalado claramente los objetivos de la Revolución Cubana: supresión del Bloqueo de Estados Unidos; cese de todas las formas de agresión a Cuba; respeto a nuestra libertad, soberanía y al tipo de sistema social y político que hemos escogido; compensación por las afectaciones y el sufrimiento al que han sometido al pueblo cubano durante más de 50 años,  y la devolución de la base de Guantánamo.
El VI Congreso del PCC delimitó con  Los lineamientos económicos, la política económica a seguir por Cuba para lograr un socialismo económicamente próspero. Sin duda esto ha abierto nuevas y esperanzadoras perspectivas económicas para Cuba. Se trabaja en crear las condiciones para lograr en el futuro elevados crecimientos de la economía.
Pero la guerra que nos amenaza va dirigida a adueñarse, a confundir la mente de los cubanos, especialmente la de los jóvenes. Tan importante como el desarrollo económico, es la esfera del pensamiento. ¿Cuál será la estrategia revolucionaria de carácter popular para enfrentar este nuevo tipo de guerra que ya se inició por parte de ellos en la dimensión de lo subjetivo? Muchos consideran que solo una estrategia construida conjuntamente con la mayoría del pueblo, en la que este participe activamente en su ejecución, y que abarque a las instituciones del Estado, a las organizaciones de masas y sociales, garantizará el éxito. Será el enfrentamiento de las ideas y concepciones individualistas y egoístas que priman en el imperio, contra la mentalidad solidaria y el hondo sentido nacional y patriótico de los cubanos.
El próximo Congreso del PCC con seguridad someterá a debate popular la estrategia integral para enfrentar esta nueva estratagema y sus retos en el orden ideológico, político y social. Como es lógico se someterá también a discusión con el pueblo la nueva Constitución. Estos procesos  de discusión popular serán oportunidades únicas para movilizar y fortalecer la conciencia revolucionaria del pueblo cuando se discuta el tipo de socialismo que queremos construir, el perfeccionamiento del Poder Popular para lograr edificar la mayor democracia posible, asentar el Estado de Derecho, y dejar despejados claramente temas claves entre otros como son, la igualdad y la justicia social, la propiedad social y la privada, la planificación y el mercado, la distribución de la riqueza, la contratación privada de fuerza de trabajo...
Así como los programas integrales con la participación del pueblo para afrontar a los dos grandes enemigos internos de la Revolución, la corrupción, que todo lo pervierte, y el burocratismo, insensible e incapaz. Todo indica que los esfuerzos realizados para enfrentarlos, no han dado los resultados esperados.
Estos dos fenómenos continúan creciendo, son criticados ampliamente por el pueblo y dañan a la Revolución. No pocos  cuadros y funcionarios cometen actos de corrupción y dañan  grandemente a nuestra sociedad. Abundan los funcionarios de la Administración que se caracterizan por una conducta burocrática, muestran una pasmosa pasividad e indolencia para enfrentar los problemas, no se preocupan en facilitar y elevar el nivel de vida de la población, no establecen contactos sistemáticos con sus unidades para orientar, chequear y exigir, falsean las informaciones y con su actuar ponen serias trabas al avance revolucionario. Ocurre también en algunas de las organizaciones de masas, en que sus cuadros no bajan a sus bases y son totalmente desconocidos por ellas.
Estamos inmersos en profundos cambios de nuestra sociedad, se aprecia una progresiva crisis de los valores morales que constituyen la fuerza esencial de la Revolución y lo que nos ha permitido resistir y triunfar, hay quienes perdidas las esperanzas se cuestionan los sueños e ideales por los que hemos luchado durante 50 años. El trabajo ideológico es rutinario y poco imaginativo. No se utiliza en toda su gran potencialidad a los Centros científicos de Ciencias Sociales creados por la Revolución. La prensa  no llega a desempeñar el decisivo rol a la que está destinada. Aumenta la indisciplina social principalmente en La Habana.
Ante campañas públicas a través de la red que tratan de desacreditar a la revolución y a sus dirigentes, no se responde negando, o repudiando los hechos y/o aplicando las sanciones que correspondan. Se omiten informaciones en los medios que siempre llegan a la población de manera indirecta a través de las redes sociales, celulares y correos electrónicos, en muchas ocasiones distorsionadas. A esto se suma la difícil situación en que por las razones conocidas, se encuentra la economía familiar de una gran parte de los cubanos.
Recuerdo cuando meses antes del derrumbe de la URSS, numerosas encuestas reflejaban que pese a las severas dificultades económicas que sufría el país y la población y a la enorme campaña de los medios opuestos al socialismo, una inmensa mayoría del pueblo soviético no quería transitar al sistema capitalista, otras investigaciones mostraban el rechazo también mayoritario de los soviéticos a privatizar los grandes medios de producción.
La dirección soviética burocratizada, distanciada de la realidad de su pueblo, imposibilitada por el inmovilismo, con marcada ingenuidad, confundida por una excesiva confianza en sus fuerzas, fue incapaz de tomar la iniciativa, movilizar al pueblo, y con ello evitar la desmoralización y el consiguiente derrumbe del gigantesco país. A esto contribuyó la actuación diversionista de algunos de sus dirigentes, la actitud de zapa de altos funcionarios corruptos y la subversión política.
Hay que alertar sobre los retos que nos amenazan. No podemos permitir que nos cieguen los cantos de sirena y nos domine el pragmatismo oportunista. El confiar en exceso y edulcorar las intenciones del gobierno de los Estados Unidos por algunos, es una expresión grave de candidez política. Esto se paga con la derrota.
Debemos ratificar el respeto y el cariño a ese pueblo estadounidense que desea se elimine el bloqueo y estrechar vínculos con nosotros, y de igual modo defender y cimentar las relaciones fraternales para con los cubanos que radican en Estados Unidos, aman a esta, su patria y quieren lo mejor para la Isla.
Nunca antes han tenido un significado tan importante las conocidas palabras de Che cuando dijera que en el imperialismo “no se  puede confiar ni un tantico así”, mientras fruncía el ceño, y casi unía el pulgar y el índice en inequívoca señal.
En Cuba la mayoría del pueblo quiere mantener el sistema socialista, y rechaza un cambio hacia el capitalismo salvaje, pero ansía, necesita mejoras en su nivel y condiciones de vida y una mayor y activa participación en la construcción de su socialismo.
El momento es de Revolución, es ahora el tiempo de cambiar todo lo que deba ser cambiado y elevar la moral y la unidad revolucionaria. Mañana sería tarde.

miércoles, 30 de marzo de 2016

¿Quién hará la poesía?

Por Ernesto Escobar Soto

La ciencia se desarrolla con tanta rapidez que pronto el hombre “emulará con Dios” al ser capaz de realizar dos creaciones hasta ahora llamadas “divinas”: la vida y la inteligencia artificial creativa.

Se repetirán en laboratorios las maravillosas combinaciones químicas que hace millones de años, ayudadas por un roce de electricidad, y por obra quizás del azar, produjeron la primera manifestación de vida en el planeta.

Científicos dedicados a crear la inteligencia artificial creativa consideran necesario que la poderosa computadora diseñada para estos fines sea dotada también de emociones. De este modo será equiparable al cerebro humano.

Con sorpresa escucho hablar en algunos medios de algo aterrador: el hombre posiblemente será sólo un eslabón de la cadena evolutiva y su espacio lo ocuparán las máquinas.

La mal llamada “sociedad del conocimiento” se caracteriza por una abrumadora y creciente desigualdad entre naciones ricas que dominan la ciencia y la tecnología, y la mayoría de los países pobres que se ven incapacitados y alejados del mundo científico técnico. En un universo regido por el sistema capitalista, la ciencia y la tecnología sufren un proceso degenerativo de carácter moral y ético por estar sometidas a las leyes del comercio. La ciencia y las tecnologías en gran medida son controladas por las férreas manos de unas pocas transnacionales preocupadas sólo en obtener ganancias.

Quienes en estos momentos no se hayan subido a la locomotora de las tecnologías de avanzada, entre otras la informática y la electrónica, la ingeniería genética y la biotecnología, y la nanotecnología, no podrán salir del subdesarrollo. En especial, el crecimiento de la llamada “brecha digital” entre el primero y el tercer mundo tiene y tendrá efectos demoledores para el futuro de éste último. Sus pueblos contemplarán desde el abismo cómo crece aceleradamente la distancia que los separa de los ricos. Esto a su vez, contribuirá a hacer imparables las migraciones del sur hacia el norte.

Al consumismo desenfrenado, causante principal de la destrucción del medio ambiente, dirigido a atomizar a la sociedad y transformar a los ciudadanos en “clientes autómatas”, se le une el mal uso mediático de la televisión comercial y ahora, de ese nuevo prodigio que es la informática, para a través de ellas, introducir en la mente de millones personas una especie de subcultura, con banales y enajenantes entretenimientos. Fuentes autorizadas señalan que sólo el 10% de los mil millones de cibernautas utiliza Internet para buscar información y el resto usan su PC en chatear, comprar, acceder a intrascendentes, en nocivos juegos electrónicos o en la pornografía.

A la ciencia le ocurre como al incremento del Producto Bruto Interno (PIB) y su reflejo en la sociedad. La economía de un país crece, su PIB aumenta un alto por ciento durante varios años, pero esto no se traduce necesariamente en un mejoramiento de los niveles de vida de la población.

Si persisten o se agudizan las desigualdades sociales, el hambre, las enfermedades, el analfabetismo, la incultura, ¿cuál es entonces el objetivo del crecimiento de la economía?, ¿beneficiar a un pequeño grupo de personas?

Si la ciencia se desarrolla rápidamente en una parte reducida del mundo y continúan las precariedades y la incultura en el resto del planeta, ¿para qué sirve la ciencia?

Si el mundo es capaz de satisfacer las necesidades de alimentos de la humanidad por la extraordinaria productividad/hombre alcanzada gracias a la ciencia y a la tecnología, ¿por qué hay 800 millones de hambrientos?

Si la informática se desarrolla presurosamente, si los sofisticados equipos electrónicos se hacen viejos en sólo unos meses, si se crean super computadoras capaces de realizar millones de operaciones en sólo unos segundos, si existen mil millones de PC en manos de la población mundial, principalmente en los países ricos, ¿por qué hay cientos de millones de personas que no pueden disfrutar siquiera de los servicios de electricidad o teléfono? A fines del 2007 la tasa de Internet era de 75 usuarios por 100 habitantes y entre los países subdesarrollados (tres cuartas partes de la población mundial) se situó en torno al 17 %.

Si somos capaces de llegar a la luna, de crear un súper acelerador de partículas subatómicas para descubrir los misterios de la creación del universo o de realizar sondeos en el espacio a través de potentes telescopios, de descubrir el genoma humano (y comprobar que no hay diferencias entre los seres humanos, salvo las que ha provocado el clima y en primer término el sol), y múltiples adelantos más, ¿cómo es posible que perduren en el mayor atraso las dos terceras partes de la humanidad y se agudicen las diferencias entre los países ricos y pobres. Esto ocurre como expresión de la dialéctica del avance asimétrico de la sociedad actual, en el que en el mismo proceso de acumulación mundial de capital, el sistema reproduce eternamente a los países ricos y a los pobres. Se cumple así lo señalado por Marx en relación al desigual desarrollo de los países en el sistema capitalista.

Una simple mirada a nuestro alrededor nos dará una visión verdaderamente caótica: junto al innegable y positivo progreso de las ciencias que convertidas en fuerzas materiales contribuyen decisivamente a elevar la producción y los servicios y a aliviar el dolor humano, de manera paralela se aprecia su acelerado, incontrolado y peligroso desarrollo en esferas que nada tienen que ver con las necesidades humanas. De manera inaudita crecen el hambre y la miseria, epidemias que eliminan a poblaciones completas como la del VIH, (otras como el paludismo y el dengue, afectan de manera implacable al mundo subdesarrollado). Es una vergüenza que en el siglo XXI la tuberculosis renazca con fuerza, en la misma medida en que crecen la pobreza y la incultura.

Si se dedicara lo que ahora se dilapida en producir armas y en innovaciones científicas y tecnológicas para la industria bélica, a erradicar la pobreza y el subdesarrollo y a cuidar la naturaleza del planeta, así como en promover las investigaciones contra todas las graves enfermedades (desde epidemias como las del SIDA, hasta el cáncer), la humanidad y el mundo se salvarían.

Desde que el científico Robert Oppenheimer logró hacer estallar la primera bomba atómica el 16 de julio de 1945 como culminación del proyecto Manhattan impulsado por el presidente Roosevelt, ha llovido mucho. El poder destructivo de las dos bombas que lanzó el gobierno de los Estados Unidos sobre las ciudades indefensas de Hiroshima y Nagasaky (quizás la acción más deleznable jamás realizada por el hombre) ha sido acrecentado centenares de veces. Un puñado de países, en primer lugar los Estados Unidos, cuentan con miles de bombas atómicas capaces de destruir el planeta en unos minutos.

En Irak, ante la mirada indiferente de muchos, el ejército invasor de los Estados Unidos ha hecho uso indiscriminado de proyectiles recubiertos con uranio empobrecido, lo que afectará a la población de este país por miles de años. Ahora se comienzan a producir las llamadas armas atómicas tácticas, para ser usadas en combate contra ejércitos enemigos.

El programa de utilizar el espacio extraterrestre para realizar guerras utilizando satélites y rayos láser o alfombrar el espacio extraterrestre con bombas atómicas (recordar la famosa Guerra de las Galaxias de Reagan), parecería ser algo escapado de la ciencia ficción, si la información que nos llega no nos enseñara que será una realidad en un futuro no tan lejano. A la preparación de la guerra en el espacio, los Estados Unidos dedican ingentes esfuerzos para mantener su dominio militar sobre el resto del planeta.

Se realizan estudios de cómo dominar el clima y dirigir y provocar severas sequías, interminables diluvios, pavorosos huracanes en áreas geográficas seleccionadas ¿Será posible o no en un futuro próximo, lograr este enorme poder científico técnico y utilizarlo como un arma de guerra para destruir a los enemigos? No lo sabemos, pero de seguro está entre los sueños y objetivos de los señores de la guerra.

Transcurridos 63 años de la primera explosión nuclear, la nueva ciencia de la nanotecnología ya trabaja el átomo o sea el control y la manipulación de la materia a una escala menor que un micrómetro, es decir, a nivel de átomos y moléculas que en un futuro podrán ser utilizados en muchas esferas. Esta es una ciencia que está en sus comienzos, sus aplicaciones son prometedoras en los campos de la energía, la industria, el tratamiento de enfermedades.

Pero la nanotecnología también crea severas amenazas en el campo de la industria armamentística. Se estima que en dos o tres décadas existirán armas del tamaño de una molécula que serán más poderosas que las nucleares, químicas y biológicas actuales. Se trabaja también en crear organismos híbridos que puedan estar formados por mecanismos nanoscópicos y biológicos en función de realizar labores de carácter militar. Un ejemplo de esto es que la Universidad Tufts trabaja en el desarrollo de unos nano-soldados, que se construirían con biomateriales y una estructura basada en la biomecánica de las orugas, lo que les permitiría introducirse en edificios enemigos a través de minúsculos agujeros, y una vez al otro lado, metamorfosearse y adquirir un tamaño 10 veces más grande, cumplir sus tareas y destruirse.

Científicos estadounidenses, de la Universidad de Berkeley que trabajan con financiación del Pentágono, han conseguido crear un nuevo material gracias a la nanoingeniería que puede desviar los haces de luz. Este descubrimiento permitiría que los objetos tridimensionales, al esquivar la luz, se oculten a la vista, o sea se lograría la tan ansiada invisibilidad informa la revista Nature.

Todos los días nos sorprenden informaciones sobre experimentos que se realizan con extraños ingenios creados en laboratorios militares estadounidenses como los “insectos espías” (diminutos dispositivos electrónicos volantes), o aviones dotados de especiales rayos X, que permiten ver a través de las paredes de los edificios. El Pentágono dedica grandes recursos a estas investigaciones científicas con fines bélicos.

Hay científicos que alertan del peligro de la posibilidad de la reproducción sin control de este tipo de armas nanotecnológicas, ya que los materiales necesarios para su fabricación estarán por todas partes. Algunos llegan a temer que los elementos nanotecnológicos creados por el hombre sean capaces de reproducirse por sí mismos.

Leemos noticias sobre determinados laboratorios científicos que cumplen solicitudes del Pentágono de cómo construir soldados robots, aviones y tanques sin tripulación con el objetivo de hacer las “guerras injustas” en uno de los 60 oscuros lugares del mundo señalados por W. Bush, sin que sus ejércitos imperiales sufran pérdidas humanas. Acabamos de conocer que ya está en Irak el primer tanque sin dotación, dirigido virtualmente, preparado para cazar insurgentes en las calles de Bagdad.

Los pueblos del norte opulento no deberían olvidar que en la medida en que la crisis del sistema capitalista se profundice, se agudicen las contradicciones entre los ricos y los pobres y se multipliquen por la lógica de la lucha de clases las rebeliones de las masas oprimidas, estas sofisticadas armas también podrían ser usadas contra ellos.

Hace unas semanas el periódico cubano Trabajadores, informaba sobre una nueva manifestación de doping en el deporte competitivo: el doping genético, casi imposible de detectar y el que permitirá crear súper deportistas. Se señalaba además que se podrían trabajar genéticamente a los embriones de los futuros atletas en los vientres de las madres. El año pasado en un documental sobre el desarrollo de la informática y la electrónica, uno de los entrevistados, un ingeniero en cibernética, explicaba su posición ante estas nuevas tecnologías y con evidente satisfacción aseguraba que sus hijos, unos niños, en pocos años, tendrían implantados en sus cabezas chips de memoria que les permitirían acumular toda la cultura del mundo sin haber realizado ningún esfuerzo personal.

En laboratorios secretos de los Estados Unidos y de otros países se han realizado o se realizan experimentos sobre enfermedades epidemiológicas, cuyas bacterias y virus son modificadas a través de la ingeniería genética para provocar una mayor virulencia y poder utilizarlas como un arma de guerra. Son conocidas las informaciones sobre una investigación malograda que se inició hace unos años para descubrir un virus que causaría la muerte de aquellos seres humanos que no tuvieran los genes de tipo caucásicos.

En los campos cada vez más despoblados por el éxodo de los campesinos hacia las ciudades, los productos transgénicos invaden nuestro mundo agrícola, muchas veces comercializados sin tener en cuenta los efectos futuros en la salud de la población que los consuma. El uso de las semillas transgénicas que no permiten al campesino utilizar los frutos de sus cosechas para realizar nuevas siembras, encadena de por vida a los productores a las empresas transnacionales vendedoras de las simientes. Un grave efecto colateral será la destrucción de miles de variedades que han estado en manos del campesinado desde los albores de la humanidad y son indispensables para revitalizar la genética de los cultivos.

El uso de la más moderna tecnología por las agencias de Inteligencia de los países ricos con el fin de establecer el espionaje electrónico por medio de las llamadas “arañas cibernéticas” (computadoras especiales que responden a determinadas palabras claves y códigos) sobre las millones de conversaciones telefónicas que se realizan y así obtener información sobre la política, la economía, las ciencias y la tecnología de otros países, es una práctica ejercida de manera particular por los Estados Unidos.

En los propios países desarrollados el control por la vía electrónica de la vida de sus poblaciones se convierte en peligroso y creciente hábito. En aras de que se les garantice una supuesta seguridad contra el terrorismo, la población permite “agradecida” que poco a poco le arrebaten sus libertades democráticas y hasta se introduzcan en sus vidas privadas. La proliferación desmesurada de las cámaras de video situadas por doquier, y las recién aprobadas escuchas telefónicas por el Congreso de los Estados Unidos son prueba de ello.

No es ciencia ficción la posibilidad de que los más ricos emulando con el Fausto de Goethe, organicen con tiempo suficiente la clonación para ellos o sus descendientes. Con el uso de sus propias células se crearían personas casi idénticas, cuyos cuerpos serían utilizados para recibir por trasplante el cerebro de quién quiere eternizar su existencia. Si lograran este espanto, no creo que el Dios cristiano al final de sus vidas perdone a sus almas. Lo que impide actualmente esto son consideraciones de orden moral y de carácter técnico.

Desde hace algún tiempo leo con preocupación informaciones similares a la que sostiene (Agencia EFE) según la cuál en menos de cinco años habrá famosísimos actores virtuales creados con procesos digitales, mientras los tradicionales descansarán en sus casas.

Un ejemplo de cómo en este mundo de globalización neoliberal y el dominio de las transnacionales se niega el papel de la ciencia y la tecnología en su función de beneficiar a los trabajadores, es la Directiva recién aprobada por el Consejo de Ministros de Trabajo de la Unión Europea, que establece la jornada laboral de hasta 65 horas semanales (iniciativa que nos lleva de nuevo al siglo XIX), con el eufemismo de que los contratos de trabajo deberán ser acordados previamente entre los empleadores y los empleados (no hacen mención de la presión que ejercerán los conocidos ejércitos de desempleados). Para las élites gobernantes es menos "costoso" aumentar las horas de trabajo por el mismo salario, que desarrollar la ciencia, comprar tecnologías más modernas y aumentar la productividad laboral, aunque esto signifique un seguro declive en su eficiencia y capacidad competitiva.

Por otra parte se crean cada vez artificios más impresionantes en la rama robótica para sustituir el trabajo de los obreros. Esto tiene un positivo significado en la medida en que se logre aliviar al trabajador de actividades laborales ingratas, o peligrosas o rutinarias. Pero ese mundo siempre soñado por los empresarios capitalistas de suplantar al hombre en los procesos productivos, y que sus funciones sean realizadas por robots (los que no se organizan, ni piden mayor salario, ni luchan por sus derechos), no pasa de ser un absoluto absurdo.

Olvidan que el hombre nunca podrá ser sustituido. Los capitalistas para existir necesitan de los trabajadores (no importa cuáles sean las nuevas formas, modalidades o expresiones de las labores que estos realicen), como ocurre en toda unidad dialéctica. Es el trabajo humano quien necesariamente crea el valor, aunque sea por medio o con el auxilio de las máquinas. Y por otra parte, ¿quién va a utilizar los bienes producidos?, ¿qué pasará cuando poblaciones enteras sobren? Al existir menos trabajadores empleados, se reduciría dramáticamente la comercialización de los bienes producidos y la economía se estancaría, los robots no reciben salarios, pero tampoco consumen.

Quizás esperen por los avances de las investigaciones que se efectúan sobre la manipulación de las funciones del cerebro para entonces domeñar a los seres humanos y poderlos expoliar sin contenciones.

Fidel Castro ha señalado en numerosas ocasiones que en una sociedad con justicia social, los hombres no pueden sobrar nunca. Un mundo posible y justo es aquel en que las máquinas realizarán las tareas más arduas y tediosas y los hombres que sean sustituidos de estas labores se dedicarán a actualizar sus conocimientos, a otras actividades productivas, a la ciencia, los servicios, al desarrollo de las artes y la cultura, a los deportes.

A este mundo sumido en el mayor de los caos, en el que las transnacionales utilizan los conocimientos científicos en explotar a los hombres y obtener dividendos y para la carrera armamentista y la guerra, se le opone la acción y el llamado de verdaderos científicos quienes han denunciado en diversos foros el peligro de que la naturaleza colapse producto de la actuación incontrolada del hombre.

El calentamiento de la Tierra por efecto de los gases, el crecimiento de los desiertos, la destrucción de los corales y la contaminación del mar, el deshielo del Ártico, del Antártico y de los glaciares de las altas montañas, la desaparición de numerosas especies de la fauna y de la flora, son claras manifestaciones de los horrores que se nos avecinan.

La primera causa de esto es el propio sistema capitalista y en un lugar privilegiado se encuentra el desenfrenado consumismo que se realiza en los países ricos. Si toda la humanidad consumiera con los percápita de la población de ese pequeño grupo de países, se calcula que se necesitarían los recursos materiales de otros cinco planetas parecidos a la Tierra. El consumismo escandaloso que se realiza en los países ricos basado en los inescrupulosos créditos bancarios y las tarjetas de crédito tiene sus días contados o desaparecerá la especie.

Los políticos obnubilados por la desvinculación con la realidad, no prestan atención a este llamado de los científicos a la cordura, ya que el sistema está hecho para que los países ricos y sus transnacionales en busca de ganancias vivan a costa de la explotación de los países pobres, y de sus propios pueblos y porque esto significaría enfrentarse a sus poblaciones, inducidas primero y ahora acostumbradas al derroche irracional. Parafraseando a Fidel Castro, los actuales dirigentes de los países capitalistas desarrollados parecen haber perdido el sentido común.

Uno de los objetivos de las élites dominantes es estimular los estudios superiores en aquellas ciencias aplicadas que contribuyan al desarrollo material, convertir a las universidades sólo en instrumentos de reproducir el conocimiento que necesitan para mantener el sistema, eliminando aquellas carreras y asignaturas que humanicen al hombre e inciten su preocupación por el destino de la humanidad, como son las de las Ciencias Sociales. Esta sociedad del consumo requiere de ingenieros altamente especializados en determinados conocimientos, pero absolutamente ignorantes de la historia, las artes, el pensamiento profundo.

Ejemplo de esto, son las nuevas modalidades de capacitación técnica que ofrecen las transnacionales europeas (en ellas se niega el estudio de otras asignaturas de carácter cultural), con la característica de que los gastos de equipamiento y el tiempo a invertir en la superación corren ahora por el propio trabajador. Los diplomas que acreditan los estudios cursados, entregados por las transnacionales, sirven de manera práctica cada vez más, en las solicitudes de trabajo en otras empresas, obviando así el papel del Estado en el control de la educación y de los programas y certificados oficiales.

Estados Unidos, con una economía parasitaría, gravada por la mayor deuda privada y pública del mundo en proporción a su PIB, necesita de las inversiones del resto del mundo para mantener el alto consumo de su población, en otro sentido sufre un proceso de pérdida de su inmensa capacidad industrial al trasladar las transnacionales norteamericanas sus capitales a China y a otros países subdesarrollados en busca de mayores ganancias, a cambio de ser invadida por una avalancha de manufacturas chinas más baratas, producidas por el capital estadounidense.

El Imperio envuelto en una profunda e indetenible crisis sistémica con expresiones en las esferas financiera, energética y alimentaria, ha decidido basar su poderío hegemónico en su gigantesca fuerza militar y de manera concreta en el control de la ciencia y las nuevas tecnologías en función de la guerra. La élite de poder de los Estados Unidos con sus elevadas inversiones ha apostado por mantener la supremacía científica tecnológica y su poderío bélico para continuar avasallando al mundo.

Este desarrollo de la ciencia en el planeta a todas luces injusto y desigual ocurre mientras en la pequeña y bloqueada Cuba, debido a una política que trata de poner al hombre y a la justicia social en primer término, la ciencia se desarrolla en función de elevar la calidad de vida de la población, no sólo de la Isla sino de toda la humanidad, ejemplo de ello es la colaboración que ofrece a decenas de países subdesarrollados con decenas de miles de médicos y personal paramédico.

Antes de la Revolución de 1959, en Cuba al no existir la actividad científica organizada, sólo se apreciaban algunos esfuerzos realizados por la iniciativa de determinadas personalidades en medio de la total indiferencia de las autoridades.

La Revolución cubana desde su inicio trazó una audaz estrategia educativa-científica basada en lograr la alfabetización de la cuarta parte de la población que no sabía leer ni escribir, en organizar un amplio sistema de becas de estudio que permitió la incorporación a las aulas de cientos de miles de jóvenes, especialmente los hijos de obreros y campesinos; el envío de estudiantes a superarse a centros de estudios extranjeros; la creación de decenas de universidades las que establecieron un estrecho vínculo con el sector científico, el fortalecimiento de la Academia de Ciencias; la inauguración de numerosas instituciones científicas; y la elaboración de un programa científico relacionado estrechamente con el desarrollo de Cuba.

Progresivamente, ya en los 80, pese a los escasos recursos financieros y materiales, y gracias al extraordinario desarrollo de la educación, el país hizo un gran esfuerzo y realizó importantes inversiones en la creación de nuevas instituciones científicas dotadas de las más avanzadas tecnologías, con la concepción de unir integral y orgánicamente la investigación, los estudios clínicos, la producción y la comercialización. La política científica en esta etapa se ha basado en organizar los llamados Polos Científicos y en elaborar programas dirigidos a ejecutar puntuales investigaciones para enfrentar importantes enfermedades.

Estos centros establecieron desde el principio una necesaria cooperación y complementación entre ellos. Integrados por jóvenes científicos altamente capaces, consagrados por entero al trabajo, con pequeños presupuestos, y una fuerte vinculación al extenso y eficiente sistema de salud pública cubano han obtenido logros sorprendentes en la investigación y producción de numerosos productos de avanzada, obtenidos muchos de ellos por ingeniería genética. El último de estos descubrimientos ha sido la primera vacuna terapéutica del mundo contra el cáncer de pulmón.

Todos los proyectos de investigación de Cuba están encaminados a salvar vidas, a eliminar el dolor del hombre. Jamás en un laboratorio cubano se ha trabajado en crear engendros científicos para hacer daño a otros. Esto obedece simplemente a la ética de la Revolución.

¿Cuántos nuevos horrores se gestan en los laboratorios dedicados a la guerra? ¿Qué sentido tiene el dedicar a la ciencia a inventar nuevas armas, cuando sabemos que ellas pueden destruir al mundo? ¿Para qué necesitamos hacer super atletas capaces de derrotar a otros, romper marcas y records olímpicos que no hayan sido producto del esfuerzo y la voluntad de los propios deportistas?. ¿Qué objetivo tiene crear supuestos genios que atesoren de manera artificial por medio de chips, todos los conocimientos acumulados a través de miles de años?

¿Por este camino a dónde llegaríamos? ¿En que se convertiría la humanidad? ¿Dejaremos en manos de las máquinas inteligentes el hacer las novelas, o las películas con dobles virtuales u otras manifestaciones del arte? ¿Quién hará la poesía?

Las invenciones dirigidas a hacer guerras más mortíferas, a fortalecer regímenes represivo policíacos en base a la tecnología, y a embrutecer y envilecer al ser humano, son divulgadas ampliamente de manera acrítica y edulcorada por los medios de difusión del sistema. Terrible contradicción esta, en la que los que sufrirán en carne propia en un futuro no muy lejano, las graves consecuencias de estas locuras, ahora aplaudan co admiración y comenten alborozados, el desarrollo de estas nuevas aberraciones científicas y tecnológicas.

¿A qué se debe que las fuerzas de la ciencia y la tecnología no estén dedicadas completamente a enfrentar la acelerada destrucción del medio ambiente? ¿Por qué no consagrar las infinitas y maravillosas posibilidades de la ciencia a lo único verdaderamente importante: el bienestar de toda la humanidad, y así erradicar el subdesarrollo, la miseria, las epidemias?

¿Cuál es la razón por la que la ciencia las tecnologías no puedan ser utilizadas en su totalidad para el bien de la humanidad y en cambio están en función de su desaparición? La respuesta está en el sistema capitalista, en su etapa de globalización neoliberal. Se hace indispensable y urgente el control de la sociedad organizada sobre la ciencia y la tecnología. Estas fuerzas no pueden ser dejadas en manos del capital y el mercado. Los límites del desarrollo científico en cada esfera deberán tener siempre un sentido humano, ético, moral y espiritual lejanos de cualquier interés egoísta.

La ciencia y las tecnologías se han convertido en las más poderosas fuerzas materiales que ha poseído el hombre. Nunca antes en la historia habían significado tanto para la humanidad. Pero la ciencia no es infinita, solo existirá el tiempo del hombre.

La ciencia responde al sistema social en el que se desarrolla y depende de quienes la controlan y la utilizan. La globalización neoliberal capitalista, por esencia represiva y militarista, basada en la especulación financiera irracional y en la privatización del Estado, ha colocado a la humanidad como nunca antes en un gran peligro. El socialismo en nuestra época dejó de ser una quimera o un proyecto teórico para convertirse en una necesidad inevitable. Solo así, el hombre podrá seguir haciendo poesía.