martes, 29 de octubre de 2019

MÁS ALLA DEL 500 ANIVERSARIO DE LA HABANA (Parte III)

Y sobre un programa que indique cómo queremos que sea esta ciudad en el futuro y la decisiva participación popular.



El aniversario 500 de La Habana nos permite examinar disímiles aspectos de la ciudad, sin otras pretensiones que no sean las de exponer algunos criterios que puedan servir para el debate de cómo hacer una capital más bella y funcional.

Uno puede andar por la capital durante horas sufriendo directamente los rayos del sol. La Habana al perder cada vez más sus árboles, pierde también su belleza. Comunales (insensible e inmune a las críticas) en general realiza cada año podas de árboles con verdadera e insana saña. La falta de una política que promueva la arborización, una deficiente cultura ambiental, la ausencia de vigilancia y control de las autoridades ha hecho que vecinos inconscientes ante la pasividad cómplice de los que viven en sus cuadras, quemen o dañen impunemente los árboles. Comunales y vecinos siembran tanto en los nuevos parques como en las cuadras, pequeñas palmitas y arbustos que no dan sombras. Hay que seleccionar los tipos de árboles que se van a sembrar para evitar que sus raíces rompan las aceras como ha sucedido en gran parte del Vedado y Playa. Se avecina la crisis climática y la elevación de la temperatura, aumentarán los enfermos de cáncer de piel y la polución que daña la salud, por estas razones y muchas más es imprescindible arborizar poco a poco a esta ciudad y crear nuevas áreas verdes. Este empeño podría realizarse con el concurso del sistema de educación y sus estudiantes lo que contribuiría a fortalecer en ellos el amor a la naturaleza y a su ciudad, y a preservar los árboles. No debía faltar la siembra de árboles frutales en carreteras y autopistas de la provincia y también en las cercas de las granjas y fincas. 
Por las noches la belleza de las ciudades depende en gran medida de su iluminación. El iluminar soberbios inmuebles o monumentos es un arte. Existen diseñadores altamente especializados que hacen maravillasen la iluminación de ciudades. Con el desarrollo de la producción de los paneles solares y su abaratamiento se abre una nueva posibilidad de ampliar la iluminación de la capital habanera, limitada por problemas financieros. Imaginemos iluminados la entrada de la bahía y sus castillos, la Universidad de La Habana, las cinco plazas de Habana Vieja. O el faro de El Morro o la Universidad de la Habana con su Alma Mater encendiéndose cada hora para regocijo de los habaneros. Esto conllevaría la preparación de especialistas y diseñadores. El estimular que empresas estatales, cooperativas y negocios privados puedan comprar paneles solares (mejor sería producirlos en Cuba) para iluminar las fachadas de sus inmuebles contribuiría a iluminar a la ciudad.

El país, debido a la severa falta de financiamiento que padece, no ha podido garantizar el equipamiento destinado a mantener la higiene de la ciudad.  El gobierno actualmente está enfrascado en adquirir camiones que recojan la basura y contenedores para La Habana. Graves problemas internos y deficiencias han lastrado la labor de Comunales, acompañadas por las indisciplinas sociales que se muestran en personas lanzando basura y latas a las calles, y en maltratar y no tapar los tanques etc... (El tema de la higiene debía incluirse en las “Normas de convivencia social” antes señalado). Además de mejorar el equipamiento se requiere en primer término fortalecer a Comunales y exigir que cambie las formas burocráticas de trabajar, lo que se manifiesta entre otras, en colocar los nuevos tanques de basura en una cuadra sin informar previamente al delegado y a los CDR para demandarles que los cuiden; el ubicarlos sin pintarles correctamente el número de las calles a las que están asignado; en olvidarse de ellos hasta que gracias al mal trato o acciones ilegales deben ser desechados por inservibles. Para prolongar el tiempo de uso de los tanques de basura se requiere que Comunales deba poseer los medios para limpiarlos sistemáticamente, (aspecto este que nunca se ha tenido en cuenta y es determinante para su cuidado), y contar con talleres especializados para darles mantenimiento y repararlos. Algo a valorar es que las tapas de algunos de los tanques de basura producidos en el país, son tan pesadas que a veces al manipularlas tumban al depósito y por ello a veces se quedan abiertos. Además de la mala impresión que dan los tanques sucios y rotos, un simple análisis económico arrojaría que es menos costoso invertir en mantenerlos limpios y darles mantenimiento sistemáticamente para alargar su vida útil que continuar como hasta ahora. Lo de la limpieza y el mantenimiento se extiende también a los camiones de basura y la necesidad de limpiarlos sistemáticamente. Es indispensable por el creciente número de construcciones tratar de garantizar los contenedores para recoger los escombros. Otro problema a solucionar sin más dilación, es la falta de trabajadores que recojan la basura de las calles, y no olvidar la atención priorizada en todos los sentidos a los que realizan esta importante tarea (se trata de salario, ropa, calzado, meriendas, atención médica, reconocimiento social). Quizás se podría imitar (para las zonas periféricas), la manera en que ciudades del interior, recogen la basura utilizando carretones tirados por caballos.

El sistema de transporte público de La Habana es deficiente y necesita profundas modificaciones. Hay ciudades que combinan con eficacia los ómnibus, los trolebuses, el metro, los taxis. Hace poco un querido amigo me recordaba algo que existe en New York. El  metro neoyorquino es subterráneo y aéreo. Para el futuro se podría tener en cuenta esta variante mucho menos costosa. Así como reavivar o crear nuevas líneas férreas que conecten distintas áreas de la misma ciudad, y con las de Mayabeque y Artemisa lo que avivaría el desarrollo económico y social. Conocemos el propósito del gobierno de negociar el ensamblaje de ómnibus y equipos ferroviarios de empresas rusas y chinas, con el propósito de llegar a producirlos en el país. Y también, que al parecer acertadamente nos inclinamos por adquirir, ensamblar y producir en el futuro ómnibus eléctricos e híbridos (combustible y electricidad). Hace unas semanas la dirección de transporte de La Habana informó que les faltaban varias decenas de choferes para los ómnibus. Cosas como esta debían ser para cualquiera administración retos a enfrentar y solucionar lo más rápidamente posible. Desde el principio las autoridades provinciales cometieron sucesivos errores en cómo tratar el tema de los taxis ruteros. Olvidaron que son taxistas privados y no trabajadores estatales y por ello no lograron lo que se proponían. Como se ha asegurado reiteradas veces,  la tecnología sola, no es la solución de los problemas. Ejemplo de esto es el GPS. Luego de instalado este sistema por el Ministerio de Transporte, continúan manifestándose las mismas indisciplinas por parte de los choferes de equipos tanto de transporte público, como del de cargas. Es responsabilidad absoluta del Mitrans garantizar que los responsables de controlar directamente el GPS lo hagan correctamente.

Muchas calles de La Habana presentan un estado lamentable, lo que es causa de accidentes y del deterioro acelerado de los vehículos. Conocemos que se trabaja para solucionar esta situación a mediano y largo plazo con inversiones en plantas de asfalto y en la adquisición de equipamiento. En este problema han influido tanto la baja calidad y la escases de asfalto, la falta de equipos, de transportes y de combustible, pero también debido al mal trabajo que han realizado muchas  brigadas de viales y a la sustracción de recursos. Organismos internacionales de transporte han calculado que el gasto en piezas de repuesto y en combustible provocados por circular en vías en mal estado supera en tres veces los dedicados a mantenerlas en buen estado. Algo que también ha afectado gravemente el estado de muchas calles se debió, a que sucesivas autoridades de la provincia no exigieron (como debían) a las empresas del agua y el gas que sus brigadas  luego de abrir las zanjas en las vías, las taparan concienzudamente con los materiales adecuados en cantidad y calidad. Ahora de lo que se trata es de impedir de una vez por todas que este fenómeno se vuelva a repetir. No se puede permitir que ninguna empresa o un particular rompan una calle para instalar un servicio y no lo tapen con la rapidez y la calidad requerida.

Considero atinada la orientación de Díaz Canel de dedicar brigadas para que  tapen los pequeños baches, antes de que se conviertan en obstáculos casi insalvables para equipos automotores y peatones. Tal vez algunos importantes empresas y centros de trabajo puedan contribuir con esfuerzo propio a reparar con unos pocos sacos de cemento los baches que afectan la arteria en donde se encuentran ubicados. Un ejemplo a señalar es el mercado de 5ta y 42 en Playa. No se puede dejar de mencionar que cuando se asfalta una vía las brigadas dejan casi siempre hundidas las tapas del alcantarillado con lo que se crean condiciones para que sucedan accidentes. Ejemplo es el Paseo del Prado y la calle 23. 

El tema de los semáforos chinos es un mal ejemplo. Los colocamos en las calles principales y transcurridos unos pocos años ya están fuera de servicio por falta de piezas de repuesto. Tal vez esto podría tener solución si le damos la tarea a cooperativas que se especialicen en repararlos y darles mantenimiento (y quizás hasta de producirlos). La deficiente señalética y la pintura de las señales de las calles son tareas a tener en cuenta en el futuro. En cuanto a los accidentes de tránsito se podría pensar para un futuro poner cámaras de video, solo en aquellos semáforos y vías con elevadas incidencias de accidentes. No tendrían que estar funcionando siempre, pero servirían para detectar a los infractores y en advertir a los choferes. Algún día arreglaremos las calles de La Habana y en el caso de las aceras lo haremos con la colaboración de los vecinos de cada cuadra.
En la época de la colonia el baile era como una fiebre para los habaneros. En el período de la república burguesa había muchos lugares para bailar. Hace unos  años las autoridades de La Habana prometieron crear con este fin 100 centros en la ciudad. No sé la razón, pero no se pudo siquiera iniciar este proyecto. Ahora solo quedan unos pocos espacios para que los jóvenes bailen. Para suerte de los bailadores sobrevive La Tropical. Los bares y cabarés existentes son pocos y muy caros para muchos de los que quieren y necesitan bailar. Un objetivo a priorizar sería crear nuevos centros de baile en todos los municipios. Estas actividades festivas deben organizarse para el disfrute especialmente de los jóvenes trabajadores y estudiantes y no para aquellos con conductas antisociales.
Es inmenso lo que se puede hacer en el Parque Metropolitano y lo que significaría para La Habana. El río Almendares y sus hermosas riberas con su vegetación paradisiaca, el amplio (y no explotado) territorio que abarca. El gran parque situado debajo del puente del Almendares espera por un buen proyecto que lo haga brillar. Los inmuebles y unidades tanto estatales como privadas que existen al alrededor del río son una potencial base material que nos permitiría transformar esta zona por decisión estatal, en algo realmente extraordinario para la población de la capital y de los turistas. El acreditado arquitecto Mario Coyula (ya fallecido), una vez planteó estudiar la posibilidad de hacer un malecón en la ribera del río ubicada en el municipio Plaza. Es mucho lo que habría que hacer en esta zona privilegiada y única de La Habana, pero  en primer término es ineludible conseguir la higienización de las aguas del río y su dragado.
En saludo al 500 aniversario se está remozando completamente el Barrio chino. Debe quedar como una experiencia negativa que hayamos dejado que se deteriorara. Escuchamos que además de los servicios gastronómicos con la excelente comida de ese país se ampliaran las ofertas culturales. Existen muchas expresiones de la cultura china que podrían realzar a esta zona y convertirla cada vez más en una atractiva área turística, para lo que se podía pensar en continuar extendiéndola físicamente por la calle Zanja. También podríamos en base a un programa a mediano y largo plazo lograr cada vez más engrandecer los festejos que celebra el Barrio chino. Un propósito podría ser darles un carácter internacional con la ayuda de China.

El carnaval de La Habana no es atractivo para una parte de los habaneros, que lo manifiesta no participando en estos festejos. Políticas equivocadas, la participación en su organización de personas no nacidas en La Habana y por ello desconocedores de las  tradiciones de estas fiestas, los cambios arbitrarios de fechas, la perenne falta de recursos financieros y materiales y otros errores causaron  severos daños a estos festejos que constituyen un ineludible e importante evento cultural de La Habana. Es casi una vergüenza cuando comparamos nuestro carnaval con las renombradas Parrandas de Remedios o Chambas o con los del carnaval de Santiago de Cuba, el cual es un verdadero fenómeno cultural que involucra a toda la población. ¿No podemos poco a poco hacer más bellos y atractivos a nuestros carnavales? Quizás podríamos proponernos ampliar la colaboración con otras instituciones y organizaciones para lograr en un futuro celebrar los mejores carnavales de Cuba, del Caribe y Centro América y darles un amplio carácter internacional.

La ciudad necesita realmente aumentar sus ofertas de recreación y en particular para los jóvenes. Históricamente muchos han criticado que no se aprovechen las extraordinarias potencialidades de los Círculos Sociales del municipio Playa (otrora Clubes de la burguesía). Ciertamente estos centros con un área de costa y de mar privilegiados no prestan los servicios que debían a los habaneros y generalmente solo se utilizan en los dos meses del verano (playa). Hay quienes proponen convertir a los Círculos Sociales del municipio Playa, en Palacios de la Juventud, que ofrezcan recreación, conocimientos, cultura a los niños, adolescentes y jóvenes y que esto contribuya a su formación. Sin perder su condición actual de centros de mar y playa, se podría comenzar esta experiencia con uno de los actuales Círculos.

Esta tarea requeriría el concurso de diferentes administraciones. Se podrían ofertar cursos y competencias sobre: tecnologías de la informatización, cómo aprender a ser escritor; exhibiciones, presentaciones y debates de libros, de filmes, series y de obras de teatro; clases de instrumentos musicales, de canto, de baile, de artes plásticas, de actuación; cursos elementales de especialidades de cine y tv; clases y competiciones de Chef ; talleres vocacionales; concursos de conocimiento con la cooperación del Programa de TV “La neurona intranquila” etc…así como competencias deportivas y de artes marciales. Se realizarían competiciones de juegos digitales y se obsequiarían o se venderían juegos, libros, filmes, seriales, La Mochila, etc… Además, estos Palacios de la Juventud podrían celebrar los fines de semanas matinés y bailables solo para adolescentes y jóvenes estudiantes y trabajadores, previamente asociados con los carnés correspondientes (sin bebidas y con un pago módico). Se diferenciarían las matinés bailables para adolescentes los sábados y domingos de 3pm a 7pm., y los bailables para jóvenes los viernes y sábados de 8 pm a 2am. Quizás sea posible fundar un Palacio de la Juventud en cada municipio.
A los titánicos esfuerzos del Historiador de la Habana se debe el haber preservado muchos de los inmuebles del Malecón. Dada su magnitud esta tarea continúa. El traslado del puerto de La Habana para Mariel abre extraordinarias posibilidades de desarrollar a la bahía como una excepcional área para la recreación de los habaneros y del turismo extranjero. Recuerdo cuando hace unos años (para delicia de los habaneros) surcaban sus aguas dos reproducciones de naos o carabelas. Otra de las sugerencias del arquitecto Mario Coyula fue la de convertir la central termoeléctrica Otto Parellada (Tallapiedra) ubicada en el área de la bahía, en un Museo de Arte Moderno o de la ciencia y la tecnología. Sabemos que la Oficina del Historiador tiene grandes planes para el Malecón y la Bahía los que solo estarían limitados por el tema del financiamiento (1).
Paseo del Prado, también una de las zonas más hermosas y emblemáticas de Habana Vieja y de la ciudad merece inversiones para embellecerla aún más. Hace años conocí que la Oficina del Historiador de la ciudad proyectaba construir una quincena de nuevos hostales en antiguas y hermosas edificaciones existentes en el Prado, pero que faltaban los inversionistas. Igual ocurre con O Reilly, una extraordinaria vía que complementaría a la de Obispo. Hay que velar por el cuidado, limpieza y mantenimiento de sus áreas verdes y del corredor. Ya hay partes del piso del corredor del paseo del Prado que están rotas. Hay habaneros que aprecian una tendencia negativa en la calidad del servicio que prestan las maravillosas unidades de Habana Vieja.
La Habana requiere multiplicar las cooperativas y los negocios (pequeños y medianos), jerarquizando los industriales. Soy de los que consideran  que las unidades estatales habaneras de gastronomía, recreación y otras, pasen a ser cooperativas, por poseer un carácter socialista y crear riqueza social, y así liberar al Estado de una carga que palpablemente no pueden controlar. Es evidente que la mayoría de las  cooperativas no logran desempeñarse como tales ya que continúan actuando como si siguieran siendo estatales y por ello no obtienen los éxitos esperados. Es triste ver como El Potín (cooperativa) no logra relumbrar. Esto fuerza a las autoridades planear que hacer para cambiar radicalmente esta situación. Considero que en la correcta elección de los presidentes y su sistemática capacitación y el enseñarles cómo funcionan las “asambleas de socios”, están parte de las respuestas. Las cooperativas tienen una larga y en general exitosa historia desde que surgieron hace dos centurias en Europa occidental. Un ejemplo a destacar son las fábricas argentinas, cooperativizadas por sus propios trabajadores cuando sus propietarios quebraron a causa de la crisis hace ya una quincena de años.
Aunque las estadísticas demuestren la bajísima asistencia de la población a las funciones de los cines, ha sido un grave error dejar que muchas salas se deterioraran para luego cerrarlas o cederlas a otras instituciones, como si La Habana tuviera muchos espacios de recreación. Aunque es un fenómeno universal por la llegada de las Tics, en otros países han estimulado la creatividad y las salas de cine (aunque en menor número) siguen prestando servicios. Considero que han incidido otros factores como el absurdo de que la TV proyecte el filme de estreno unos días antes de que se exponga en los cines, o la falta de climatización y las malas condiciones de las butacas y salas, o lo poco atrayente de muchas  películas que se ofertan (un ejemplo positivo fue Inocencia que llenó los cines), o la poca promoción que se les hace a los filmes. Cuando hace años salía un grupo de jóvenes del pre o de la universidad era una costumbre entrar en el Yara o en el Riviera aunque la película ya hubiera empezado. No sabemos quién decidió que debíamos  ser “cinéfilos a la europea” y que solo se podía entrar minutos antes de que se iniciara la proyección del filme. Las salas que se recuperen podrían indistintamente ofertar películas, obras de teatro, espectáculos musicales o humorísticos. Por otra parte debe tenerse en cuenta que son los adultos y específicamente los de la tercera edad, los que prefieren el cine y debido a la escases de transporte a veces les es imposible trasladarse al Proyecto de la calle 23. En otro sentido no sé la razón por la que no existe en La Habana un teatro musical. Tenemos el Fausto situado en el Prado o Actualidades, ambos en zona turística, o los teatros América o Martí. Acabo de conocer que el presidente Díaz Canel ha orientado salvar a los cines de La Habana. Muchos habaneros agradecerán el volver a las salas de los  cines Ambassador, Arenal, Fausto, Actualidades y otros.

Entre los deseos de muchos habaneros se encuentran: devolverle su pompa a La Rampa y rescatar sus bellos mosaicos; impedir las inundaciones en el malecón de La Habana; contar con un buen servicio de pequeños trenes que enlace a la ciudad con El Lenin, el Parque Botánico y el Zoológico Nacional; la reconstrucción de la tienda Fin de siglo y del teatro Amadeo Roldán;  que una estatua de Carlos Manuel de Céspedes presida la calle G (Avenida de los Presidentes); soterrar los cables de la electricidad y el teléfono; que afamados artistas continúen haciendo esculturas de personajes destacados de la ciudad (impresionan gratamente las del Caballero de Paris, Hemingway, Antonio Gades), y construir también vistosos conjuntos escultóricos con fuentes de agua. Tener en cuenta que los modernos sistemas permiten reciclar el mismo liquido mucho tiempo (2); que el castillo de El Príncipe preste servicios a la población; extender los “Aires libres”; evitar las incipientes muestras de mendicidad en algunas calles de la ciudad; embellecer las tiendas que están destinados a comerciar y evitar que se saquen los productos para la venta fuera de los locales o en las ferias “campestres” en las calles; que las autoridades (de acuerdo a la situación económica) se esmeren y con mayor  creatividad  para multiplicar y agrandar los festejos de fines  de año (desde el día 24 hasta la celebración del último día del año el 31 de diciembre y el 1ero de enero, por el triunfo de la Revolución).

Muchos habaneros (especialmente los que las conocieron) sueñan con reanimar las calles, esquinas, restaurantes, bares y clubes célebres en el pasado (sería muy positivo hacer un censo y en la medida en que se puedan acometer, someter a concurso público los proyectos de cómo revivirlos). Ejemplo negativo a tener en cuenta: la maravillosa calle 23 decae por las noches (incluida La Rampa). A diferencia de los establecimientos privados, los estatales cierran en horas tempranas. Los portales del cine Yara en ocasiones están llenos de papeles y envolturas de confituras; La Pelota (23 y 12) languidece convertida en un café de medio pelo y es de las que no trabajan después de las  9 pm; en Cinecitta, los clientes durante el día largas colas bajo el tórrido sol antes de entrar; enfrente, el establecimiento que lleva el nombre de 23 y 12  no aporta nada al entorno y hasta lo afea. En la cuadra de 12 entre 23 y 25 (de manera absurda no dejan parquear allí) frente a boutiques y al lado de un mercado se encuentran portales que por su deterioro dan pena; el ten cent de 23 y 12 se ha convertido en una gran y a veces mal oliente bodega con vidrieras que dan una pésima impresión (3). Esta célebre esquina (ahora abatida y empobrecida), al igual que otras, debía tener un destino diferente.
Muchas grandes tiendas (Galerías Paseo en Plaza y 1era y 70  en Playa entre otras) tienen los pisos rotos por el pésimo manejo de las carretillas que internamente se utilizan para trasladar las mercancías;  la suciedad y la falta de higiene imperan como en el de 1era y 70 antes señalado. En muchos de estos establecimientos sucede que en las afueras de sus locales, vendedores ilícitos ofrecen con descaro, las mercancías que ya no existen en las tiendas. Y todo esto sucede ante los impávidos ojos o la complicidad de los gerentes y jefes de pisos de los establecimientos y de las cadenas.  
 Un mal ejemplo lo constituye el Agro de 42 y 19 en Playa. Sucio, desordenado,  a veces con mal trato a los clientes y vendedores en sus exteriores que ofertan lo mismo huevos que camarones, que etc…  Otro que debe mejorar su presencia es el del Ejército Juvenil del Trabajo de 17 y K, cuyo corredor central es un desastre y cuando llueve los clientes se enfangan. El asunto de los horarios es un tema a analizar. ¿Cómo es posible que agros importantes como el de 17 y K cierren a las 3 de la tarde (incluyendo los sábados? Esto hace que los trabajadores tengan que comprar en horarios de labor.    

Son cientos de miles los habitantes de la ciudad que tienen más de 60 años y casi no existen urinarios en la ciudad. Es imperioso evitar lo que no se corresponde con nuestra cultura y educación. Se deben crear nuevos urinarios en toda la ciudad y orientar a los centros gastronómicos estatales y privados que deben prestar este servicio. Por cierto muchos de los baños de los centros de trabajo, incluidos los de policlínicos y hospitales dan pena.

Estoy seguro que con el concurso de todos lograremos La Habana que todos queremos.

Nota:
(1) El divulgar estos planes y someterlos a concurso compulsaría a los habaneros a sentirlos como suyos y a participar en ellos.
(2) Muchos habaneros consideran que la Fuente de La juventud, situada en el Malecón frente  al hotel Riviera, por el lugar que ocupa debía haber sido más deslumbrante.
(3)En el bulevar de Enramadas en  Santiago de Cuba los establecimientos, pese a las escaseces, muestran vidrieras adornadas.


miércoles, 28 de agosto de 2019

LA SACROSANTA PROPIEDAD PRIVADA EN CUBA

Constitución de la República de Cuba de 2019: Artículo 58. “Todas las personas tienen derecho al disfrute de los bienes de su propiedad. El Estado garantiza su uso, disfrute y libre disposición, de conformidad con lo establecido en la ley”.



Gracias al sistema de propaganda del Imperio que trabaja concienzudamente para engañar o escondiéndole a los pueblos lo que debían conocer, en el imaginario de muchas personas en todo el mundo, el capitalismo en su etapa globalizada neoliberal es valorado como el sistema que basado en la “propiedad privada” ha alcanzado la perfección política, económica, social, cultural, científica y tecnológica y con ello la felicidad de la humanidad.

A través de los años nos han hecho creer que la propiedad privada nació desde los orígenes del hombre y que por ello es una creación sacrosanta y todos (hasta los desposeídos) están obligados a defenderla. Está comprobado científicamente que en los umbrales de la civilización humana no existía la propiedad privada. En la comunidad primitiva todos eran iguales y se repartían entre ellos de manera equitativa los medios que obtenían para poder sobrevivir en un medio tan hostil. El aparecimiento de la propiedad privada ocurre cuando al aumentar la productividad y con ella el excedente del trabajo humano, se crean las condiciones para que surja la propiedad privada y las clases sociales y la lucha entre ellas. En este caso se trató de la sociedad de los esclavistas y los esclavos, donde aquellos se apoderaban del excedente producido por estos. La propiedad privada creó la desigualdad entre los humanos.

Desde sus inicios la sociedad capitalista necesitó expresarse en contra de la sociedad feudal y para ello necesitó crear los fundamentos teóricos que la sustentara, y que a su vez encubriera la esencia explotadora del sistema. La “ideología liberal” propia de esta nueva sociedad estableció a la propiedad privada como su rasgo cardinal. Y declaró como su objetivo el resguardar la libertad del individuo. Al concebir al individuo como un propietario, esa libertad era solo la de los propietarios. Este liberalismo (clásico) declaró que sin la propiedad privada no podía haber libertad, y que solo sería la relación indisoluble entre el hombre y la propiedad privada la que permitiría que el individuo se convirtiera en ciudadano y consiguiera desarrollar sus potencialidades políticas y sus derechos individuales. Al unísono el mercado ocupó el papel determinante y universal en las nuevas relaciones sociales capitalistas.

El capitalismo surgió primeramente en Holanda e Inglaterra, pero fue en esta última desde donde creció y se extendió tras una feroz lucha de clases como sistema dominante por Europa Occidental. En Inglaterra se expropiaron brutalmente las tierras de los campesinos y las de carácter comunal para crear una agricultura capitalista, al tiempo que se eliminaba los gremios de artesanos quienes eran dueños de sus medios de trabajo, para contar con fuerza de trabajo y explotarlos de manera inhumana en sus nuevas fábricas. Las metrópolis conquistaron territorios y crearon colonias en ultramar a sangre y fuego, y fue la cruel explotación del trabajo esclavo de los africanos en Las Américas un elemento determinante para la acumulación originaria del capital y su desarrollo posterior. Este es un sistema que comenzó con eliminar las propiedades de campesinos y artesanos y se enriqueció con el atroz trabajo esclavo. La concentración del capital y las propiedades se traduce como un proceso de acaparamiento por saqueo. Sin duda alguna su alumbramiento fue asistido por la violencia “como su imprescindible partera”. Es en esa propiedad privada y en la riqueza donde radica la fuerza de los capitalistas para dominar a los pueblos.

El capitalismo ejerciendo su hegemonía y con su enorme penetración cultural e ideológica, ha logrado que los oprimidos y desheredados defiendan (a veces con pasión) la “propiedad privada”, acepten impávidos la explotación que sufren y como les cercenan poco a poco sus derechos sociales, civiles y políticos. Qué admitan una creciente vigilancia (digital) a sus vidas privadas y la rápida militarización de la policía. Qué acepten el pasmoso enriquecimiento de unos pocos y la sistemática disminución tanto de sus salarios, como de los presupuestos destinados al desarrollo del país y a los servicios sociales. Qué crezcan desproporcionadamente los gastos dedicados a las agencias de seguridad e inteligencia, a los de producción de armas y a la ejecución de guerras injustas y eternas, las que en esencia son solo verdaderos y lucrativos negocios.

Debemos saber diferenciar la necesaria propiedad privada de los ciudadanos comunes, de la otra que podríamos denominar como “la sagrada propiedad de los ricos”. Para una familia común, su patrimonio(1) lo constituye en primer término su casa. Si la vivienda le pertenece, esta será posiblemente su propiedad privada principal, a la que se suman el auto (si es su propietario) y otras posesiones de valor. Actualmente en la sociedad capitalista desarrollada, 10 individuos poseen más riquezas que la mitad de la población del mundo. Ellos si son los verdaderos dueños de la propiedad privada, y están dispuestos a todo por seguirlo siendo. También como un escudo protector coexiste alrededor de ese pequeñísimo y regio grupo, otro % de la población denominado como capas o clases medias, los que generalmente poseen propiedades privadas de menor cuantía recibidas por herencia, o por usufructuar negocios, o ejercer como profesionales o empleados con altos ingresos. Por supuesto me estoy refiriendo solo al primer mundo.

En general en estos países ricos, la parte restante y mayoritaria de la población que recibe menores ingresos, trabaja laboriosamente hasta el cansancio para tratar (no siempre lo logran), de disfrutar de un buen nivel de vida, que les permita tener una vivienda confortable, un auto, complacerse con una buena alimentación, acceder a escuelas y médicos privados, disfrutar de la cultura, las artes y el deporte y hasta viajar como turistas. El generalmente alto nivel de vida de los habitantes de este pequeño puñado de países desarrollados les hace creer en los mitos de la propiedad privada, en la democracia y en la perfección del sistema (2 ) y esto explica en parte, el ingenuo desconocimiento de la existencia de la lucha de clases, la indiferencia por organizarse y participar en las luchas sindicales, sociales y políticas, y les hace olvidar que su prosperidad está edificada sobre la explotación y la miseria del resto del mundo.

Muchos de ellos, no son ni por asomo dueños de las tan mentadas propiedades privadas o patrimonios personales que utilizan diariamente , pues pagan alquiler por las casas donde viven y para poder algún día ser propietarios de una vivienda, habrán de comprarlas a sobreprecio y pagarlas a plazos por espacio de largos años, igual sucede con sus autos y otras propiedades, y siempre con el permanente temor de la elevación de los alquileres, de perder el trabajo o que enferme gravemente alguien de la familia y no poder seguir cumpliendo con las cuotas mensuales, lo que les haría perder absolutamente todo lo pagado anticipadamente. Hay quienes no tienen ninguna propiedad privada salvo la de su celular, y su ropa, porque en ocasiones hasta los muebles y efectos electrodomésticos se alquilan junto a la vivienda, o aun los están comprando a plazos y no les pertenecen legalmente (3). Un por ciento no desdeñable de los habitantes de estos países desarrollados solo son dueños de su fuerza de trabajo, y la venden para subsistir por un salario a quienes son los verdaderos propietarios de la propiedad privada, y por ello se apropian del plus valor que producen estos trabajadores.
Es precisamente la injusta distribución y apropiación de esa riqueza creada, la que determina quienes pueden ser capaces de poseer propiedad privada y quiénes no. Debido a la política salarial regresiva propia del neoliberalismo, el ingreso real de los trabajadores de EE.UU. no ha subido desde la década del 70 del pasado siglo (4). Por otra parte el traslado de incontables industrias de EE.UU. hacia el Asia, a México y a otros países provocó que gran número de los obreros industriales perdieran sus empleos y los altos salarios. En su lugar han crecido los trabajos en el sector terciario mucho peor pagados. Estados unidos pasó de ser la nación con la mayor capacidad industrial del planeta, a una con preponderancia de los servicios, algo que parece ser irreversible.
Si esto es así ¿cómo es posible que este mayoritario % de habitantes de menores ingresos en ese país, aún tenga un buen nivel de vida? Como los ingresos de la población se hallaban estancados, la política del capital fue impulsar el endeudamiento masivo de los estadounidenses con el objetivo de crear de esta manera una mayor demanda de bienes y servicios. Por parte del sistema se generalizó el uso de las tarjetas de crédito, las hipotecas. En EE.UU. todo el mundo vive endeudado. Crece incontenible la deuda del país y la de las corporaciones. La deuda de los hogares y ciudadanos está volviendo a niveles equivalentes a los del 2008 antes del estallido de la crisis, lo que augura nuevas crisis. Otro factor es que los trabajadores deben realizar más horas extras y tener dobles trabajos, ya que muchos no pueden sobrevivir con un solo empleo. Y finalmente, la incorporación de la mujer al trabajo le permitió a la familia nivelar los gastos. La crisis económica de 2008 le dio un letal golpe al renombrado “Sueño Americano” pues causó que millones de estadounidenses perdieran sus viviendas (la administración Obama consintió que se produjeran nueve millones de desahucios por impagos hipotecarios). Los jóvenes estadounidenses que no son de familias pudientes, se endeudan casi de por vida, para costear sus estudios universitarios.

El capitalismo neoliberal corporativo financiero (especulativo) es el capitalismo de nuestros días(5). En las megacorporaciones que controlan el 80% de la economía mundial, los auténticos dueños son un puñado de accionistas, que se encuentran muy distantes de los procesos financieros, productivos o de servicios y que totalmente deshumanizados solo se preocupan por las utilidades. Las Juntas que forman los principales accionistas, designan a gerentes para administrar estas megacorporaciones con jugosos salarios y si son exitosos los premian con acciones. Como señalan destacados economistas “la economía mundial está actualmente controlada por rentistas”. Hacía abajo funciona un complejo sistema interconectado de casas matrices y empresas subordinas regentadas por gerentes (empleados) que con mano de hierro administran personalmente los bancos, las fábricas, hoteles, tiendas, almacenes, tierras y otras y colaboran con gran eficiencia en la explotación de los trabajadores.

En 1959 tras el triunfo de la Revolución, el gobierno aprobó una ley destinada a confiscar las propiedades mal habidas de los gobernantes corruptos de la tiranía (uno de los que más posesiones privadas poseía era el propio dictador Fulgencio Batista). Posteriormente se aprobaron nuevas leyes como la de la Reforma Agraria que de inmediato fue impugnada por el gobierno de EE.UU. y tildada como una operación comunista(6); la ley de la nacionalización de las propiedades que poseían los 500 propietarios más ricos de Cuba(7) (verdaderos dueños del país), y la ley de nacionalización de las que pertenecían a monopolios extranjeros (en su gran mayoría de EE.UU.). Estas nacionalizaciones cumplieron todas las normas establecidas por el derecho internacional. Estados Unidos, fue el único país que nunca aceptó que sus empresas recibieran de Cuba las compensaciones financieras que les correspondían por la nacionalización de esas propiedades.

A nuestro país lo acusan de abolir la propiedad privada. Y aunque para muchos en el extranjero parezca contradictorio, fue la Revolución socialista cubana quien ha hecho que la mayoría de los cubanos tengan un patrimonio. Cuba un pequeño país subdesarrollado, sin recursos naturales, bloqueada durante 60 años por la más poderosa potencia del mundo, tiene actualmente uno de los mayores por cientos de ciudadanos con propiedad privada personal del mundo. Por medio de leyes la Revolución les dio a todos los que alquilaban sus viviendas (la inmensa mayoría de la población cubana) la posibilidad de comprar sus viviendas con pagos muy módicos y en pocos años. La ley de la vivienda estableció una compensación financiera a los ex propietarios. Hoy en día las familias cubanas son dueñas de sus viviendas (con independencia del estado constructivo de ellas) lo que les permite rentarlas o venderlas. A diferencia de otros migrantes de América Latina que no cuentan con ningún patrimonio, la mayoría de las familias que emigran desde Cuba (generalmente instruidas y saludables) venden sus moradas para con ese dinero costearse el viaje y poder comenzar una nueva vida. El número de familias propietarias aumentará con una nueva legislación que permitirá a más de 100 mil familias acabar de legalizar su situación y convertirse en dueños de las viviendas en que viven.

De acuerdo a la nueva Constitución de 2019 en su Artículo 71. “Se reconoce a todas las personas el derecho a una vivienda adecuada y a un hábitat seguro y saludable”. Desde sus inicios el gobierno revolucionario desarrolló grandes planes para construir casas en beneficio del pueblo. Antes de 1990 se edificaron alrededor de 2 millones de unidades habitacionales. En esa fecha, la llegada del Periodo Especial y la intensificación del Bloqueo financiero, económico y comercial de EE.UU., sumió a Cuba en la peor de las crisis económicas lo que impidió continuar este programa y provocó en gran medida el deterioro de gran parte de estos inmuebles. La crisis afectó severamente la construcción de nuevas casas, por lo que numerosas personas se ven obligadas a cohabitar con sus familiares, con la consiguiente afectación en sus calidades de vida.

Al igual que ocurre en numerosas ciudades del mundo la falta de viviendas y la migración interna provocan continuamente la creación desordenada de barrios marginales. Y aunque el Instituto de Planificación Física, institución rectora del desarrollo urbanístico en el país y las autoridades competentes trabajan para afrontar esta situación, la única solución es la de construir más casas. Como este es uno de los graves problemas que afectan a amplios sectores de nuestra población, Cuba está decidida a solucionar este grave problema multiplicando la edificación de viviendas. Se ha iniciado con fuerza creciente un prometedor proyecto que contempla la ampliación y modernización de las fábricas de materiales de la construcción, y la participación de las empresas estatales constructoras conjuntamente con la decisiva intervención de los municipios y de sus pobladores con medios locales. El objetivo es lograr en una decena de años la reparación de las edificaciones deterioradas y construir alrededor de 1 millón de nuevas casas. Este proyecto requerirá de organización, control, audacia creativa y extrema preocupación por la calidad, variedad y la belleza de los diseños arquitectónicos. Es una tarea realmente titánica teniendo en cuenta que se trata de realizar cuando es más feroz el recrudecimiento del bloqueo por parte del gobierno de Trump.

En el campo, la Revolución por medio de la Reforma Agraria les concedió la propiedad de las tierras a todos aquellos que la trabajaban como aparceros o arrendatarios. Fueron beneficiados 200 mil campesinos (mucho más de un millón de personas). El límite máximo por finca fue de 5 caballerías o unas 65 hectáreas. En el último decenio el Estado legisló la entrega en usufructo a quienes lo solicitaran y se comprometieran a ponerlas en producción de más de dos millones de hectáreas de tierras cultivables ociosas. Las parcelas se entregan por 20 años (prorrogable) y son de hasta 65 hectáreas.

En los primeros años de la Revolución se nacionalizaron todos los pequeños negocios privados. Superada esta etapa y sus errores, hoy existen decenas de miles de cooperativas y de negocios privados pequeños y medianos en diferentes sectores económicos del país, en los que laboran más de medio millón de trabajadores.

Muchos cubanos (sin percatarse de ello) tienen un patrimonio superior a no pocos de los familiares que los visitan colmados de costosos regalos o los invitan a visitarlos sufragando todos los gastos. Estas personas en EE.UU. solo cuentan con sus salarios, los que en verdad son muy elevados comparados con los que recibimos en nuestro país. Por cierto muchos de estos cubanos en su visita a Cuba, reciben tratamiento clínico o estomatológico porque en EE.UU. son muy caros y no los pueden sufragar. Recientemente el gobierno dictaminó una elevación sustancial de los salarios de los trabajadores del sector administrativo y jubilados (más de dos millones) para un total de 7 mil millones de pesos, y prometió para un futuro próximo la elaboración de una Reforma Salarial que involucrará y beneficiará a los trabajadores del país. Es propósito declarado elevar el valor del salario (actualmente depreciado) y su papel estimulador para aumentar la producción. En relación al salario en Cuba me remito al artículo “¿Reciben los cubanos un salario de 25 dólares al mes?”(ver http://www.rebelion.org/noticia.php?id=225989)

La Revolución socialista cubana a la que acusan de tratar de abolir y rechazar a la propiedad privada, fue la que hizo propietarios a los cubanos de sus casas y a los campesinos de sus tierras. Hay que destacar que en Cuba no se desahucia a los propietarios de sus viviendas, ni se efectúan desalojos de campesinos de sus fincas.

En realidad son los grandes capitalistas poseedores de la riqueza (solo una infinitesimal parte de la población mundial) los que mantienen una injusta e inhumana política económica que le impide a una parte substancial de los ciudadanos de sus propios países, y a la mayoría de los del resto del mundo poseer “patrimonios o propiedades privadas” y obtener un nivel de salarios que les permitan tener vidas dignas y plenas. En la etapa de la globalización neoliberal el capitalismo ha perdido toda contención, es cada vez más explotador y se acrecienta su carácter depredador y por su ambición conduce a la humanidad a su destrucción.

NOTAS
(1) Patrimonio es sinónimo de capital, fortuna…
(2) La tendencia (que parece indetenible) al aumento del precio de los alquileres es universal y afecta gravemente a la mayor parte de la población del mundo. En Estados Unidos los propietarios que alquilan viviendas tienden a ser cuatro veces más ricos que aquellos estadounidenses promedio que solo poseen su propia casa como patrimonio. En el otro extremo del espectro, los que pagan alquiler, tienden a tener aproximadamente una octava parte de la riqueza o patrimonio que el estadounidense promedio. La tendencia del incremento continúo de los alquileres, a lo que se le une el elevadísimo costo del tratamiento de las enfermedades de carácter grave y de las medicinas, o los gravosos estudios de sus hijos les impide a las familias estadounidenses que alquilan, la movilidad social o sea el poder ascender en la escala social.
(3) Bernie Sanders “¿Eres realmente libre cuando gastas la mitad de tus limitados ingresos en (alquilar) una vivienda y te ves obligado a pedir dinero prestado a una agencia de crédito (según tu salario) a una tasa de interés del 200%?”. En EE.UU., el país más rico del planeta hay alrededor de 45 millones de estadounidenses que viven por debajo del nivel de pobreza y no poseen patrimonios de algún valor. Y mucho menos, el medio millón de personas que no tienen viviendas y viven en las calles.
(4) El moderno neoliberalismo aplicado primeramente en Chile como experimento, y luego por la Thatcher y Reagan en Gran Bretaña y EE.UU. ocasionó que en los países desarrollados los ingresos de los trabajadores de las capas o clase media e igualmente de aquellos que perciben los más bajos, sufran poco a poco y de manera inexorable la disminución de sus ingresos reales. En el resto del mundo la mayoría de los que tienen un empleo subsiste con salarios notablemente bajos y para muchos tener un solo trabajo ya no significa ganar lo suficiente para vivir (OIT). En el planeta miles de millones de personas se desempeñan mal en ocupaciones precarias o informales, sin derechos laborales, ni seguridad social y por supuesto no poseen ningún patrimonio.
(5)Las bases teóricas del actual “neoliberalismo” se construyeron a partir de la década del 30 del pasado siglo sobre la base de la propiedad privada, alrededor de dos temas: la democracia representativa conjuntamente con el Estado de derecho y el rechazo a toda intervención del Estado en las actividades económicas.
(6) La Revolución burguesa de 1789 en Francia confiscó tierras de los señores feudales y se las entregó a los campesinos. Cuando EE.UU. en 1945 luego de la derrota del Japón ocupó el país, resolvió implantar la reforma agraria, se nacionalizaron las grandes propiedades para repartir la tierra entre los campesinos que la trabajaban, lo que permitió que surgiera un amplio sector capaz de consumir.
(7) “Los propietarios de Cuba 1958” autor Guillermo Jiménez. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, Cuba.

domingo, 21 de julio de 2019

MÁS ALLA DEL 500 ANIVERSARIO DE LA HABANA (Parte II)

Y sobre un programa que indique cómo queremos que sea esta ciudad en el futuro y la decisiva participación popular.

Para alegría de los que aquí vivimos ha llegado la hora de nuestra ciudad. Son numerosas las obras de todo tipo que se acometen para saludar el 500 aniversario de La Habana dirigidas a embellecer a la ciudad. Tenemos problemas acumulados en viviendas, viales, transporte público, acueductos, alcantarillados, inundaciones en el malecón, higiene y otros, así como algunas manifestaciones de indisciplina social, pero La Habana posee historia, cultura y vida, y sigue siendo una auténtica y hermosa ciudad, que en vez de perder su encanto, lo acrecienta.

 Entre las muchas obras que se ejecutan para saludar el 500 aniversario, sobresalen los procesos de restauración de sitios emblemáticos como los del Capitolio, la renombrada heladería Coppelia, el viejo mercado de 4 Caminos, la Terminal de Ferrocarriles, el Barrio Chino. De gran importancia son la reparación de las instalaciones deportivas de la Villa Panamericana, numerosos inmuebles de servicios de salud y educación, las luces led en grandes avenidas y otras más. De igual manera se planean y acometen millonarias inversiones para dar respuesta a los graves problemas del agua, el alcantarillado, la electrificación de las calles, el transporte público, el mejoramiento de los viales y la higienización de la ciudad. Cada día se entregan nuevas obras o reconstruidas. Las nuevas autoridades provinciales no pueden permitir por ningún concepto, que pasado algún tiempo estas obras por morosidad o incapacidad de sus administraciones o gerencias se estropeen, o que se demeriten los servicios que presten. Es una penosa realidad que se han entregado muchas obras con defectos imperceptibles que tiempo después son descubiertos por los que viven o trabajan en ellos. Hay quienes sugieren que exista una legislación que regule que se detecte un “vicio oculto” en una obra se le pueda exigir responsabilidad civil o penal a los responsables, siempre de acuerdo a la magnitud de los daños y al tiempo trascurrido.

Es encomiable todo lo realizado para resolver los cuantiosos daños causados por el tornado que asoló a varios municipios de la capital a principios de año. De manera especial destacar que, al parecer, se está cumpliendo la orientación de Díaz Canel que “todo debe quedar mejor y más bello de cómo estaba antes, manteniendo la cultura del detalle”. Pero aún queda mucho, mucho más por hacer. Podía estudiarse organizar un sistema de información sistemática a la población de los proyectos que se planean, de su ejecución y de su culminación.

Como señalamos antes, estimo que estamos obligados a pensar y planear en cómo queremos que La Habana sea en el futuro. Preservar el singular patrimonio acumulado en la ciudad y con suma creatividad y el concurso de todos inventarla de nuevo para lograr poco a poco una urbe más bella y funcional. Dentro de la capital al igual que en todas las ciudades, coexisten numerosas Habanas diferentes. ¿En cuál de ellas vivimos? ¿Cómo queremos que sea en el futuro este municipio o barrio en el que nacimos? Esto debe indicarnos cuanto debemos hacer con el concurso activo de los habaneros, tanto en la proyección como en las transformaciones a realizar para que todos los rincones de la ciudad se hermoseen sin perder la identidad que los distingue.

Consideramos indispensable un programa general, integral e interactivo, que señale lo que nos proponemos alcanzar, cómo hacerlo, quiénes lo ejecutarán y en qué etapas y fechas, en el que participen las autoridades de la provincia, las instituciones, las organizaciones de masas y sociales, así como los Órganos de la Administración Central del Estado, el Instituto de Planificación Física y de la Vivienda, las universidades y los centros de ciencias sociales. Un importantísimo rol le concierne a la Oficina del Historiador de La Habana.

Sería imprescindible someter sistemáticamente este programa a debate y adecuaciones con la población habanera, para que el pueblo lo pueda engrandecer, hacerlo suyo y participar. Si se trabaja bien, podría convertirse en el mejor instrumento de vinculación interactiva de las autoridades provinciales y municipales con el pueblo de cada territorio, así como en un importante elemento movilizador de las fuerzas populares.

Para alcanzar esto, se hace necesario que los Órganos de la Administración del Estado y las administraciones de todas las empresas y centros de trabajo estatales en los diferentes niveles, comprendan que esta tarea de engalanar a la ciudad llegó para siempre y se esfuercen en embellecer e higienizar sus propios centros de trabajo y contribuir acorde a sus condiciones y poco a poco en la reparación de viviendas, aceras y calles situadas en su cuadra. A la Central de Trabajadores de Cuba le correspondería orientar a sus secciones sindicales el esforzarse por agraciar e higienizar de manera permanente sus centros de trabajo y sus alrededores. De manera paralela las organizaciones de masas motivarían sus organizaciones de base a embellecer y a sanear sistemáticamente sus cuadras. Esto ayudaría al fortalecimiento de estas organizaciones, actualmente muy debilitadas en la capital. La participación de la UJC con los Pioneros, la FEEM y la FEU movilizando a los estudiantes para favorecer sus centros docentes contribuiría a su educación y coadyuvaría a elevar el amor por su ciudad. Esto debe ser para siempre un inquebrantable anhelo de todos. De igual modo las cooperativas y negocios privados de arreglo con sus posibilidades deben garantizar locales decorosos e higiénicos. Se podría estudiar que los bancos concedan créditos con este objetivo a aquellos que lo soliciten y puedan pagar las deudas que contraigan.

La Asamblea Nacional del Poder Popular, podría por la relevancia de La Habana debatir este tema en sus sesiones. Sería positiva la activa incorporación de los diputados habaneros de la Asamblea Nacional, en cooperación con los presidentes de los Consejos Populares de la capital y los delegados de circunscripción.

En este magno atrevimiento por el 500 aniversario y más allá, es decisivo lograr la participación de la población. Pese a los esfuerzos realizados todavía no ha calado lo suficiente en los habitantes de la ciudad comprender el categórico papel que deben jugar en este empeño por elevar la calidad y felicidad de sus vidas, tanto en sus cuadras como en sus centros de trabajo. Es substancial involucrar a la población que vive o trabaja cerca de las obras para que aporte con su trabajo a la terminación de las obras que luego serán de beneficio colectivo.

En los últimos años como sucede con otros temas, hay muchos que subestiman a la emulación (o competencia) socialista y desconocen su probada y extraordinaria fuerza si con real entusiasmo se organiza y divulga. La premiación a los mejores colectivos juega un papel importante. Extender la emulación ayudaría a arrinconar la abulia y el desinterés que se manifiesta en algunos centros laborales y docentes. Ya el 21 de agosto de 1963 el Che criticaba el que se convirtiera la emulación en una competencia formal (1). Favorecería extraordinariamente este programa de la ciudad, la organización de una emulación no solo promovida por los CDR y la FMC, sino también entre las secciones sindicales de los centros de trabajo bajo la égida de la CTC, así como de la UJC con las organizaciones estudiantiles. Un elemento a valorar sería la reedición del trabajo voluntario en determinadas fechas con la participación de las autoridades de la ciudad y de los municipios en centros de trabajo y cuadras. Realizar conscientemente este esfuerzo nos une y fortalece a todos.

 La provincia de la Habana tiene actualmente un área total de 730 km2, de ellos corresponden al área Urbana: 300 km2 y a la no urbana 430 km2, con más de 2 millones de habitantes que habitan en unas 700 mil viviendas, en las que predominan los inmuebles de una o dos plantas. Las dificultades económicas del país acrecentadas por el bloqueo de EE.UU. , la migración interna, la ausencia de una acertada planificación urbana y el descontrol han provocado que La Habana se haya extendido excesivamente, lo que es causa de problemas de todo tipo en la transportación pública, los servicios de electricidad, de agua y gas y otros. Se impone el cumplimiento de los planes contra las ilegalidades en materia de ordenamiento territorial y urbanístico (2), al tiempo que se impida que la ciudad continúe extendiéndose y lograr concentrar a la población construyendo edificaciones medianas y altas.

 En los municipios de Plaza, Centro Habana, La Habana Vieja y Playa, especialmente en el primero, se han concentrado históricamente gran parte de los servicios públicos, las más importantes instituciones administrativas, docentes, hospitalarias, culturales y otras de la ciudad. Aunque en todos los territorios existen las mismas instituciones y servicios básicos, se impone impulsar (con la vista puesta en el futuro) el desarrollo integral de cada municipio (y consejo popular) de acuerdo a su población, las condiciones económicas, sociales y demás factores, para crear nuevos centros de trabajo (jerarquizando los productivos como fuentes de empleo), resucitar o fundar cines y/o teatros, centros deportivos y recreativos, tiendas, cabarés, bares, parques, bulevares, corredores, rehabilitar o crear nuevas calles lo que le permitirá a la población de todos los territorios de la capital elevar su calidad de vida y hacer a La Habana más grande y admirada.

Pese a crecientes dificultades debido al recrudecimiento del bloqueo por parte del gobierno de los EE.UU. con su declarada e inhumana obsesión de asfixiarnos económicamente, en la recién aprobada Constitución, el artículo 71 enuncia “Se reconoce a todas las personas el derecho a una vivienda adecuada y a un hábitat seguro y saludable”. En base a esto el gobierno concertó una nueva política de la vivienda para lograr que cada familia cubana sea propietaria de una casa (3). Cumpliendo este propósito se comienzan a ejecutar inversiones dirigidas a que las mayores industrias del ramo aumenten la producción de materiales de la construcción (cemento, acero, etc…). Por su parte las empresas constructoras estatales se ocuparán de construir las grandes obras y a edificar y a reparar los edificios altos (no se puede dejar incluir en los diseños arquitectónicos de estos los sótanos para el uso de parqueos). La nueva Constitución establece la autonomía de los municipales y amplía sus facultades para solucionar problemas de la comunidad, por lo que las empresas estales y las privadas (pequeñas y medianas) de la construcción y las cooperativas desarrollarán la producción local de materiales de la construcción, así como construirán viviendas con la participación de los futuros propietarios y de la población de los barrios.

Para el embellecimiento de La Habana será decisivo (acorde con la producción y oferta de materiales) que la población con ayuda del Estado cuando sea necesario, también repare las viviendas de las que son propietarios. Para complementar esto y garantizar la calidad de estos trabajos es imprescindible solucionar la participación de los arquitectos de la comunidad, hoy deficitaria. Quizás una solución sea crear cooperativas de arquitectos por municipios. Otro asunto a tener en cuenta es aumentar la producción y venta de pintura a precios módicos, ya que la pintura además de engalanar a las edificaciones, es la primera barrera para evitar el deterioro de las fachadas y de los interiores de los inmuebles. Un aspecto a señalar es la necesidad de terminar de legislar los instrumentos jurídicos indispensables que complementarán la política aprobada de la vivienda.

 El presidente Díaz Canel recientemente informó que se comenzaría a trabajar por mejorar las condiciones urbanas del municipio Centro Habana. Muchos hemos pensado que en este municipio, el de mayor concentración de habitantes por Km², con un marcado deterioro de sus inmuebles debía concretarse la excelente experiencia realizada por Eusebio Leal en Habana Vieja. Centro Habana, autofinanciándose podría reconstruir su amplia infraestructura de servicios comerciales y darle respuesta a muchas de sus graves dificultades. Como contribución al renacimiento de Centro Habana, siempre que sea posible, ubicar las nuevas empresas que se creen (tanto extranjeras como nacionales) en zonas de Centro Habana y no en los municipios de Plaza o Playa como ha sucedido hasta ahora. Es un anhelo de muchos que se rescate la tienda Fin de siglo, la que otrora fue una de las mejores tiendas de la ciudad y que Galiano vuelva a recuperar su valía como la más importante vía comercial de la Habana. No olvidar para el futuro a Neptuno (que antes quiso competir con Galiano), a Reina, a Belascoaín entre otras y a sus esquinas famosas. Estimo que hay otros municipios habaneros con las condiciones para poder desarrollar esta experiencia como Regla. Pienso en la colina frente a la bahía, área que podría ser desarrollada para el turismo por su parecido con los bellos pueblitos turísticos ubicados en las costas e islas mediterráneas de Grecia e Italia.

La Habana necesita ser cada vez más bella y funcional. El diseño es un elemento clave para hermosear a la ciudad. Para lograr esto se necesita estimular la imaginación, las iniciativas y la creatividad y que todo proyecto planeado, se haga en coordinación con los mejores diseñadores. Para ello es determinante el Ministerio de la Construcción y el apoyo de las reconocidas instituciones de diseño como el Instituto de Diseño Industrial (INDI) y la Oficina Nacional de Diseño (ONDI), de las facultades de Arquitectura y de Ingeniería de las universidades de la CUJAE y del Instituto Superior de Arte (ISA), y de la Unión Nacional de Arquitectos e ingenieros de la construcción de Cuba (UNAICC). También con la contribución de los artistas de la plástica pertenecientes a la UNEAC, la AHS, y al Consejo de las Artes Plásticas del Mincult. Arquitectos cubanos se quejan de que muchos de los proyectos de los hoteles que hoy se construyen en La Habana se elaboran por proyectistas extranjeros, los que a veces no tienen en cuenta aspectos de la cultura y de la identidad del país. Si esto ocurre así, es algo inexplicable dada la calidad de los profesionales cubanos.

 En esta línea de revolucionar a La Habana debo señalar como aspecto determinante el someter a “convocatorias públicas” todos los proyectos urbanísticos y arquitectónicos trascendentes. Estos “concursos” generarían el interés de excelentes arquitectos, ingenieros, urbanistas y diseñadores cubanos, y se motivaría la participación de la población, de los gobiernos municipales, e instituciones, lo que se traduciría en la elevación de la calidad de los proyectos y en el sentido de pertenencia y de amor de los habaneros por su ciudad.

La Habana, para muchos una leyenda por su rica historia patria, cultural, artística y su monumentalidad, es una ciudad llena de encantos que enamora a los extranjeros. Nuestro país y La Habana en particular son un destino deseado por turistas de todo el planeta. Actualmente se construyen o se reparan una docena de impresionantes hoteles en La Habana, pero muchos consideran que nuestros servicios extra hoteleros, no se corresponden con nuestras potencialidades hoteleras. Cuando un turista visita a un país quiere conocer su cultura, la música, los bailes y su cocina, la naturaleza etc…siempre quieren ver cosas distintas a las que ven en sus países. Cuba atesora diversas raíces culturales y étnicas. En este país se fundieron indígenas, españoles, africanos, yucatecos, franceses blancos y negros de Haití, chinos, jamaicanos y hasta árabes. Las mayores y más seductoras expresiones de la cultura cubana son la música y el baile, las que a su vez constituyen una gran atracción para los turistas. Es notoria la pésima calidad de las ofertas musicales en muchos centros turísticos. Es un verdadero reto sublimar lo nacional y de calidad por encima de lo extranjero y chabacano y ofrecerles a los turistas la verdadera cultura cubana e impedir con ello que las expresiones de una seudo cultura enajenante usurpen y ocupen su lugar.

Faltan centros de recreación. ¿Por qué no multiplicar con diseños apropiados palacios o tabernas de la rumba, del guaguancó, del cha,cha,cha, del sucu suco, de la timba-salsa-son, del changüí, de la conga y hasta del zapateo. ¿Y por qué no? Tablaos con música flamenca, o con mariachis y corridos mexicanos, o con el tango argentino, o que reflejen la cultura hispana con sus botijas de cuero con vino y sus jamones colgando de los techos. El Club árabe y las Asociaciones españolas esperan por inversiones para reavivarse. Estas unidades de acuerdo a las condiciones podrían ofertar platos de la cocina de estos países. La música y el baile, así como la cocina de todos ellos, de una u otra manera forman parte de nuestra cultura y serían de gran atracción tanto para los turistas como para los cubanos. Esta sería una tarea a desarrollar por empresas estatales, cooperativas y privados.

 Aunque se trabaja por elevar la calidad de la cocina cubana y contamos con Chefs que se destacan por su incontrastable excelencia, aún nos falta mucho para alcanzar que La Habana sea considerada por los turistas como una “ciudad culinaria” donde la comida sea exquisita. En España con más de 80 millones de turistas, el 30% señala a la calidad y diversidad de la cocina hispana como el primer motivo por el cual visitan el país. Y otro 30% la incluye entre las tres principales estimulaciones. Igual ocurre en México. En Bayamo visité un pequeño restaurante que se destacaba por su maravilloso diseño campesino, allí ofrecían comidas y bebidas criollas producto de ese sincretismo indio, hispano y africano que casi se ha casi perdido, como el maravilloso y original ajiaco (muy superior a la caldosa), el casabe (si los italianos, los mexicanos y los árabes tienen sus pizzas, burritos y el manakeesh respectivamente, nosotros podríamos ofertar casabe relleno. Entre las bebidas brindaban el aliñado, la sambumbia, el saoco, el guarapo con aguardiente (tenían un diminuto trapiche) y otras.

Como no soy un entendido en este tema, no sé si la Asociación culinaria de Cuba, entrega alguna significativa distinción (y si también se les retira) a los restaurantes que alcancen la perfección culinaria, tampoco si organizan un concurso internacional tanto de cocina cubana, como internacional, o si publican una revista culinaria que divulgue los éxitos de los centros gastronómicos y oriente a cubanos y a extranjeros. De igual modo nos referimos a los sommelier, las bebidas y la coctelería cubana, y al desarrollo en Cuba de la cultura vinícola. Hay quienes proponen para estimular las ventas y la calidad del servicio en las unidades que son del Estado: restaurantes, bares, cabarés y tiendas y tratar de limitar la desviación de recursos, estudiar la forma de pago que utilizan algunos centros privados al pagarles, además del salario básico con un % de las ventas.

 Hay quienes plantean con sólidos argumentos que debía jerarquizarse el turismo de salud por encima de otras modalidades dadas las excelentes condiciones que ofrece nuestra ciudad. Todo indica que para este tipo de turismo tenemos todas las ventajas al poseer un reconocido sistema de salud pública con excelentes profesionales , una adecuada infraestructura hospitalaria y excelentes Institutos nacionales de investigación médica; la existencia de una veintena de centros de investigación científica (de ciclo cerrado), agrupados en el polo científico del oeste de La Habana, dedicados prioritariamente a la ingeniería genética y a la biotecnología, que ofrecen novedosos y únicos productos farmacéuticos creados en Cuba(4); el entorno tranquilo y pacífico de una ciudad segura y una población saludable. A esto se suma la estrecha vinculación de todas estas instituciones científicas con el excelente sistema nacional de salud pública que permite ensayar y extender con prontitud y un máximo de calidad las innovaciones médicas. La Habana podría ser (quizás) la capital del turismo de salud en el mundo y podríamos competir por la calidad y los precios. Esto se revertiría además en beneficios para el propio sistema nacional de salud, en su personal, en la compra de equipos de última generación y por supuesto en la población cubana. Este tipo de turismo puede dejar más utilidades al país y es más sano(5).

 Otra de las ventajas de La Habana se halla en su cercanía con la Zona de Desarrollo de Mariel. La ciudad tiene probadas potencialidades para convertirse en una de las principales abastecedoras de este gran proyecto con disimiles productos (se incluyen desde los de la informatización hasta los industriales y agropecuarios). De la calidad, la productividad que alcancemos y de los costos de los productos dependerá que podamos competir con los que se importan. Prepararse para desarrollar un interactivo encadenamiento de La Habana con la Zona de Desarrollo de Mariel será beneficioso para ambas partes.

 Solo el inmoral Bloqueo de los gobiernos de EE.UU., impide que los estadounidenses nos visiten como turistas. Las grandes y medianas empresas extranjeras que actualmente invierten en Cuba dan con ello prueba de su confianza en que el Bloqueo desaparecerá (quizás más pronto de lo que todos imaginamos) por la extraordinaria capacidad de resistencia de nuestro pueblo. Esto significará que en fechas, tal vez no muy lejanas Cuba recibirá ingentes números de turistas de Estados Unidos y de otras partes del planeta. Es de sabios prever desde ahora que en ese futuro, los turistas no afecten y disloquen a La Habana como ocurre en otras ciudades turísticas del mundo y ahora acontece en la inigualable Venecia.

 Ha sido el presidente Díaz Canel quien nos ha impulsado a trabajar acorde con estos excepcionales tiempos, caracterizados por la irrupción en todas las esferas de la sociedad de la revolución digital, y la utilización masiva e interactiva de internet y las redes sociales, las que de manera vertiginosa transforman profundamente la vida y las relaciones humanas Se trata de crear en base a estas nuevas realidades: una sociedad y una democracia socialista y una economía informatizadas. Un reto mayúsculo para el futuro de La Habana (aunque nos parezca muy lejano o imposible) es el de comenzar a dar pequeños pasos (conforme a nuestras posibilidades, que no son pocas) hacia una “ciudad virtual”. Otras urbes del mundo desarrollado se aprestan a ello sustentadas en la tecnología 5G (Cuba comienza a utilizar la 4G). Este enorme reto interdisciplinario tiene como fortalezas las universidades y los centros del Polo Científico y otros que investigan sobre la inteligencia artificial (IA) y la robótica que existen en la provincia, y la muy estrecha vinculación que se deben crear entre la academia y los científicos y las autoridades de la provincia y de los 15 municipios de la ciudad fortalecidos por la autonomía que se les otorga por la nueva Constitución. Tener en cuenta las inmensas posibilidades que se nos abren con las relaciones con China y Rusia.

 Cuba, un país penado por la naturaleza a no poseer recursos naturales, sujeto a los temibles cambios que le causará al mundo la “crisis climática”, no tiene otro camino que priorizar por encima de todo, la educación, la ciencia, la tecnología y las innovaciones. La Habana ocupa un lugar privilegiado en este crucial propósito. La estrategia de Cuba para convertirse en una potencia científica- tecnológica y de La Habana por ser una “ciudad científica”, que significaría ser exportadora de productos de altísimo valor agregado, dependerá en primer término de la magnitud de las inversiones que realice el Estado, en segundo del trabajo de los investigadores y técnicos, por ende es imprescindible estimular de todas las maneras posibles su permanencia y su aliento creador para obtener innovaciones y finalmente de la participación de inversionistas extranjeros en este campo. En la estrategia del gobierno se prevé para el país y para La Habana la creación de los denominados Parques científicos tecnológicos, que permiten concentrar y desarrollar las capacidades especializadas existentes y potenciar las innovaciones.

 Las corporaciones que controlan el mundo han apostado por desarrollar aceleradamente la llamada “Cuarta revolución industrial, o Revolución 4.0, para perpetuar su hegemonía en el planeta. En base a esta Revolución Científico-Técnica e Industrial se acentúa la tendencia a vincular interactivamente la inteligencia artificial y la robótica, las tecnologías de la información y la comunicación, la nanotecnología, la biotecnología, la computación cuántica y por supuesto la internet de las cosas… Para enfrentar este inmenso reto, destacan entre nuestros baluartes académicos y científicos las reconocidas universidades de La Habana, la CUJAE, la UCI y otras, así como los diversos centros de investigación científica. La Habana debe aprovechar cada vez más el gran potencial científico y técnico que posee para desarrollar competitivamente su industria, su agricultura y sus servicios y así convertirse en un ejemplo a seguir por las demás provincias de cómo sustituir importaciones y aumentar sus exportaciones, preservando la naturaleza contra la crisis climática. Los científicos y técnicos habaneros también están investigando para desarrollar innovaciones en otras especialidades propias de esta 4ta revolución industrial como la informatización y la nanotecnología. El amplio desarrollo del número de graduados universitarios en informatización nos da la posibilidad real de exportar servicios a empresas extranjeras. Hay quienes critican el haber eliminado las escuelas de técnicos medios en informatización que funcionaban en el país, ya que favorecían conjuntamente con los Jóvenes Club, a la generalización del dominio de las Tics.

Notas:
(1)Sobre la Emulación: Fragmentos del Discurso del Che, en homenaje a trabajadores destacados, 21 de agosto de 1962. Ernesto Che Guevara, Escritos y Discursos, Tomo 6, Editorial Ciencias Sociales, 1977, página 227. “Convertimos la emulación en una competencia formal, la alejamos del centro lógico donde debíamos haber apoyado su fuerza, que es en las masas”. “Nosotros tenemos que recoger la experiencia de nuestros errores y discutir constantemente con las masas, discutir de tal forma que esta tarea de la emulación sea una tarea realmente colectiva”.
(2)El inventario de 2109 evidenció que existen más de 112 mil violaciones que afectan el ordenamiento territorial y urbanístico en el país.
(3) Cuba tiene actualmente uno de los mayores por cientos de ciudadanos propietarios d sus viviendas del mundo.
(4) Un ejemplo de esto es el Heber Prot-P, único fármaco en el mundo capaz de evitar las amputaciones de los miembros inferiores debido a la diabetes.
(5) Hay quienes por su estratégica ubicación señalan a los terrenos donde se encontraba el desaparecido hospital Pedro Borras como el lugar para erigir un hotel de turismo de salud.

Continuará... 

jueves, 27 de junio de 2019

MÁS ALLA DEL 500 ANIVERSARIO DE LA HABANA (Parte I)

Y sobre un programa que indique cómo queremos que sea esta ciudad en el futuro, y la decisiva participación popular.

                                                                                               A Eusebio Leal Spengler

Como habanero amo a mi ciudad y la considero una de las más bellas del mundo. Junto a ella, he sufrido su paulatino deterioro, ahora me enorgullezco de su mostrada vitalidad y resistencia, de su capacidad para curar sus heridas e intentar renacer para ser mucho más bella y funcional. Me he sentido impelido a escribir lo que he soñado y debatido durante años con familiares y amigos. Pido a los especialistas en este complejo tema que me excusen por ideas y juicios que consideren inadecuados o faltos de sustento profesional. Las opiniones y sugerencias no están solo enmarcados en (o para) estos dificultosos años, he tratado con racionalidad de pensar en futuro.

El 16 de noviembre de 2019 se conmemorará el 500 aniversario de la fundación de la ciudad de La Habana, otrora villa de San Cristóbal de La Habana. Nos separan de la fecha un par de semanas. Es meritoria y concluyente la atención directa y sistemática ofrecida por Miguel Díaz Canel, presidente de la República de Cuba con la participación de ministros y las autoridades de la capital, para que la ciudad comience a revertir su acentuado deterioro de años y poco a poco recupere y acreciente su esplendor. Esto da un preciso e imprescindible respaldo a tan enorme esfuerzo. Es relevante en este empeño el aseverar que el programa no se detendrá el 16 de noviembre y continuará indefinidamente hasta lograr una ciudad total y verdaderamente “maravillosa”. Pero por encima de todo, los 500 años de la fundación de La Habana nos deben compeler a pensar y planear de manera integral en cómo queremos que sea en el futuro esta legendaria ciudad.

No es preciso señalar la importancia de La Habana para el país. La capital de Cuba es la de mayor población y superior desarrollo económico del país. En ella radican las más altas instituciones del Estado. Aquí se celebran los más importantes congresos y eventos de carácter nacional e internacional. Nuestra ciudad tiene una historia extraordinaria, su población laboriosa, perennemente ha respondido a todas las tareas de la Revolución. Un pueblo de gente apasionada y cariñosa, de trato agradable, que quiere continuar disfrutando de la paz y la tranquilidad ciudadana  y anhela con todas su fuerzas ver como su ciudad se hermosea y ennoblece.

Pese al deterioro y la destrucción de numerosas obras urbanísticas de valor, La Habana no sufrió la pérdida de lo más significativo de su patrimonio histórico, como si sucedió en muchas otras ciudades del mundo por alcanzar una pretendida modernidad. En la Habana, como resultado de un singular pasado coexisten en un pasmoso y bello enredo disímiles estilos arquitectónicos construidos en diferentes épocas históricas, lo que le da a la ciudad una imagen ciertamente fantástica. Se suceden uno tras otro el mudéjar andaluz-criollo, le siguen el barroco cubano, el neoclásico, y ya en los primeros cincuenta años del siglo XX,  el eclecticismo, el Art Novo y el Art Decó.

La capital de Cuba también se caracteriza (al igual que todo el país) por una gran tranquilidad ciudadana y un bajísimo nivel delincuencial, muy distante a la situación en otras urbes en las que prevalece la inseguridad y las familias viven con un perenne temor a la violencia criminal. Todas estas condiciones y la calidad de su gente provocan en muchos de quienes nos visitan un impar arrobamiento y un profundo amor, así se explica que pese al palpable deterioro que sufre, haya sido declarada en 2016 como una de las “siete ciudades maravillas contemporáneas”.

Antes de 1959 la Habana Vieja, centro histórico de la ciudad,  declarado por la Unesco como  Patrimonio de la Humanidad (un verdadero tesoro arquitectónico de la época colonial hispana), estaba destinada a ser derribada por el menosprecio de las autoridades de entonces que no valoraban las joyas arquitectónicas e históricas que se escondían debajo de la mugre y los daños causados por el tiempo. En su lugar se erigiría  un conglomerado urbano con elevados edificios destinados a bancos, grandes comercios y viviendas de una población de altos ingresos. Ya en la época de Gerardo Machado, se planeó infructuosamente que al terminar la edificación del Capitolio, se construyeran a partir de la propia edificación dos anchas avenidas que terminarían en la bahía, razón por la que hubiera desaparecido gran parte de la Habana Vieja. 

La Habana de la década del 50 del pasado siglo, al igual que todas las capitales de la América Latina exhibían en esa época el mismo escenario urbano: por un lado una vitrina del paraíso burgués (y de las capas medias) y por el otro, su invisibilizado, oculto y ancho lado oscuro, desbordado por la miseria y el hambre de sus pobladores. Hoy, el neoliberalismo ha agudizado esta situación en Latinoamérica multiplicando sus villas miserias y favelas. Cuando hablo del esplendor de La Habana de antes del 1959, como es lógico me refiero principalmente a las zonas que en otra época lo fueron y que eran las visitadas por los extranjeros: Miramar, donde descollaba la deslumbrante 5ta Avenida y otras partes del actual municipio Playa; casi todo el Vedado en el de Plaza, y Santos Suárez, en lo que es hoy el municipio 10 de Octubre, así como otras pequeñas áreas residenciales ubicadas en distintas partes de la ciudad.

El Malecón era (y es), la vistosa avenida que distingue a la ciudad, y la calle Galiano, la principal arteria comercial de la ciudad. San Rafael, Neptuno, Monte, Belascoaín y otras se destacaban por sus numerosas y acreditadas tiendas y comercios. En los años 50 se desplazó el centro de la ciudad de Galiano y San Rafael hacia La Rampa. Un sector de la alta burguesía a donde se trasladó y construyó regios palacetes en los repartos Country  Club (Siboney)  y La Coronela (Atabey). Al mismo tiempo en el Vedado se construían 17 lujosos rascacielos. Existían además pequeños y hermosos repartos como los de Fontanar y Alta Habana entre otros, que se edificaron en esa misma época para sectores de las capas medias.

En la etapa de la república burguesa el resto de la ciudad no impresionaba por su belleza, pues esos gobiernos no se destacaron nunca por priorizar y atender las otras áreas mucho más pobladas y humildes de la capital. Esta casi absoluta falta de atención e inversiones también se manifestó para con las otras ciudades y pueblos del país, que languidecían sin perspectiva alguna de desarrollarse.

Durante la primera mitad del siglo XX , la bella y/o suntuosa arquitectura, así como el atrayente ordenamiento urbanístico de algunos municipios, barrios y repartos  privilegiados, solo eran disfrutados por la parte de la población favorecida, la mayoría de los habaneros vivía a en sus barrios humildes, impedidos en muchas ocasiones por su pobreza y/o su color de piel (salvo que prestaran servicios como empleados), hasta de caminar por esas hermosas y bien cuidadas calles y avenidas, siempre limitados a asomarse siquiera a las aristocráticas mansiones, a los regios rascacielos o a los lujosos hoteles, tiendas, bares o restaurantes, clubes afamados o hermosas playas privadas. Dan fe de esto los documentales, noticieros, las películas, la literatura y la prensa de aquellos años.

En la década del 50 del pasado siglo, la mafia estadounidense liderada por el conocido “capo” Meyer Lansky, en alianza con el dictador Fulgencio Batista habían acordado convertir a La Habana en un gran lupanar, en la capital del juego, la droga, la prostitución y el lavado de dinero, en donde campearían los “carteles” del crimen organizado. Se planeó rellenar, robándole territorio al mar, la herradura del malecón para construir unos 50 hoteles, por supuesto todos con casinos de juego. El triunfo de la Revolución en 1959 impidió realizar esos propósitos y fue entonces que la mafia se vio obligada a desplazarse a Las Vegas convirtiéndola en lo que es actualmente la “meca del juego... En esa coyuntura el negocio del narcotráfico predestinado a radicarse en Cuba, se enraizó con sus carteles en Colombia.

Al triunfar la Revolución en 1959, la inmensa mayoría  de las inversiones se ejecutaban en la capital en detrimento del resto del país, que sufría del olvido de los gobiernos de la República burguesa. A partir de esa fecha se aplicó una justa política y se benefició a quienes habían sido preteridos. Esta disposición extendida erróneamente por demasiado tiempo provocó que la capital favorecida antes de 1959 se afectara severamente, a lo que luego se unió en 1990, la profunda crisis económica (Periodo Especial) por la desaparición de la URSS y al recrudecimiento del inhumano bloqueo de los EE.UU. contra Cuba. Paradójicamente esto hizo que La Habana  conservara la misma estructura urbana y arquitectónica hoy tan admirada. En el afán por destinar los pocos recursos en la construcción de más viviendas, hospitales, presas, vaquerías etc… en todo el país, se cometió otra equivocación al no destinar recursos para dar mantenimiento y así contribuir a preservar la herencia ancestral de la capital.

La belleza de una urbe no solo la dan los imprescindibles e impresionantes rascacielos. La tendencia a calcar a New York ha hecho que muchas ciudades hayan mermado su identidad y su encanto. Las capitales europeas preocupadas por mantener su rico patrimonio urbano han fijado los límites de altura y hasta los estilos arquitectónicos para construir nuevas edificaciones en sus centros históricos. Destacados urbanistas señalan que de haber continuado la construcción desordenada de rascacielos en el Vedado, esta área, una de las zonas más hermosas y singulares de La Habana, irrepetible por demás, en unos pocos años hubiera perdido completamente su bella y original distinción para infortunio de la capital.

Ya en los 80 del siglo XX se planteó la construcción de un edificio de 50 plantas en la avenida Boyeros, al lado de la Biblioteca Nacional, para las oficinas del Consejo de ayuda mutua económica (CAME). Por suerte no se llegó a construir, pues hubiera arruinado el elegante equilibrio urbanístico de la Plaza de la Revolución. En Centro Habana, en la calle Zanja se erigieron dos edificaciones de 20 plantas que para muchos especialistas no estaban en correspondencia con el entorno. En la misma época se comenzó a construir el conjunto urbanístico de Alamar destinado a viviendas para el pueblo. Aunque como otros critiqué el proyecto por ser poco atractivo estéticamente, sirvió para ofrecerle vivienda a cientos de miles de habaneros. También demostró que no podemos olvidar preocuparnos por el entorno en el que vamos a construir y el crear previa y paralelamente las urbanizaciones, las infraestructuras y todos los servicios básicos sin excepción, incluidos los culturales y recreativos.

Existen zonas en el propio Vedado y en el resto del municipio Plaza y en otras de la ciudad en donde previo estudio por las instituciones correspondientes, se deben construir edificios altos (y medianos) que no dañarían el entorno urbanístico patrimonial y evitarían que la capital, ya de por sí con una excesiva extensión, siga ampliándose. Como La Habana debe crecer pero sin dilatarse más, se requerirá edificar en los espacios que se hallen disponibles y en los inmuebles desocupados. En un futuro, y de acuerdo a planes será necesario demoler los conocidos “solares o ciudadelas” y aquellas barriadas con precarias condiciones y sin valores urbanísticos, para levantar edificios que serán ocupados por esos mismos habitantes, con lo que se mejorarían sus condiciones de vida y la belleza del barrio. De igual modo se impone en un futuro el crear nuevas calles y buscar soluciones para aquellas arterias que se congestionan por el tráfico. En estos 60 años solo se han hecho las de Vento y la Ave. 25 en Playa.

Gracias a un original proyecto de Fidel y Eusebio Leal, el municipio Habana Vieja “autofinancia” su propio desarrollo. El centro histórico salvó así, su rica heredad y se está transformando en un lugar de ensueño. Leal, Historiador de la ciudad, durante largos años luchó denodadamente contra la generalizada concepción de demoler a la Habana Vieja. Con su fecunda labor ha sentado pautas en el hacer por conservar, reparar, embellecer y darle un amplio uso social y económico al patrimonio histórico de La Habana y haberle procurado a ese hermoso proyecto un profundo sentido humano. Los resultados alcanzados han servido para crear en los cubanos una cultura de amor por el patrimonio del país. En las ideas de Eusebio Leal siempre estuvo que Habana Vieja no se convirtiera en un “museo urbano” solo para visitantes, como ocurre en otras ciudades en el extranjero. Ahora este municipio renace de sus ruinas y en sus inmuebles reconstruidos habita un pueblo que estudia y trabaja.

La arquitectura señorial y deslumbrante siempre ha sido desde la época de los faraones egipcios o de los reyes babilónicos, un privilegio de naciones o personas ricas y poderosas, ya que son los que pueden crear obras majestuosas. Estas magnas edificaciones admiradas hoy por todos, se erigían sobre la miseria y el dolor de los pueblos. De igual modo sucedió en la Cuba colonial y en la Republica burguesa. 

La revolución socialista en un país subdesarrollado, que no poseía recursos naturales de ningún tipo, con una población desempleada y de bajísimos niveles escolares y de salud, y sufriendo por el triunfo revolucionario del éxodo de numerosos profesionales, no podía destacarse por desarrollar una hermosa arquitectura, ni a construir obras monumentales enfrascado como se hallaba en la necesidad  de desarrollar la economía, y dar empleo, alimentos, educación, salud, cultura, y promover la ciencia y el deporte, sin olvidar los cuantiosos caudales que debió invertir  en la defensa por hallarse bloqueado y acosado ferozmente por los gobiernos de EE.UU. por espacio de 60 años(1).  Apremiada en los primeros decenios por construir más y más viviendas para la población hasta esos momentos desposeída, utilizó ampliamente prefabricados de los denominados Gran panel y el Girón, los que no contribuyeron a embellecer a nuestra ciudad. Entre 1960 y 1990 se edificaron alrededor de 2 millones de unidades habitacionales,  miles de escuelas, cientos de secundarias, preuniversitarios y universidades, hospitales, policlínicos, presas, decenas  de miles de Kms. de viales, etc… Luego, en 1990, con el derrumbe de la URSS y del socialismo europeo, sobrevino el largo Período Especial. Esta terrible crisis hundió al país en una economía propia de la guerra por espacio de más de dos decenas de años, y entonces lo único posible para Cuba era tratar de sobrevivir. A esto se  unió que muchos de los que gobernaban no eran oriundos de la ciudad, a la falta en general de conocimientos sobre arquitectura y urbanismo, y no dejemos a un lado los escasos recursos y la poca exigencia de las administraciones provinciales por preservar, lo que ha afectado negativamente a todos los municipios  de la ciudad. 

La terrible crisis económica, como una pesadilla dañó con fuerza telúrica todos los aspectos de la vida en La Habana. Por espacio de casi dos decenas de años, la población sufrió numerosas penurias y los edificios, las viviendas, y calles, aceras, el arbolado urbano, se fueron estropeando. No hubo nada que se salvara de esta hecatombe, se redujeron hasta límites insospechados: la alimentación, el transporte público, la falta de combustibles, la escases de  medicinas… La ciudad perdía poco a poco su elegancia, y por añadidura estas terribles y anómalas condiciones afectaron enormemente las costumbres y las formas de pensar y actuar de los habaneros. En  la población se resquebrajaba la disciplina social y comenzaron a manifestarse conductas no acordes con el alto nivel escolar y la educación alcanzadas hasta esos momentos por los  habaneros.

Por otra parte creció aceleradamente la migración (de carácter económico) que recibíamos de otros territorios de Cuba. La Habana de acuerdo al censo de 2012 cuenta con una población de más de 2 millones de habitantes. De ellos medio millón son inmigrantes provenientes de otros territorios del país, para un 25%.  Esta población generalmente con un menor desarrollo escolar y económico, también contribuyó al surgimiento de  indisciplinas sociales que se manifiestan de diversas formas. Parte de ellos se concentra en locales que no reúnen las condiciones de vivienda o se asienta ilegalmente en terrenos en la periferia de la ciudad, en los que no están creados los entornos urbanos para vivir. Aunque las autoridades y el Instituto de Planificación Física tratan por diversos medios de impedir esto y buscarle alternativas, la solución definitiva es aumentar la construcción de viviendas en La Habana y en esos otros territorios del país. Debemos destacar que la ciudad dada la falta de fuerza de trabajo los necesita. La mayoría de ellos se desempeñan con eficacia en todas las esferas económicas y sociales y garantizan la vida de La Habana.

La introducción en esa época de crisis y escaseces, de mecanismos mercantiles en la economía para salvar a la revolución socialista, incidió enormemente en la degradación de las relaciones humanas que se habían forjado durante años, y surgió una capa social de personas incultas, egoístas, guaposas o picaras que medran inventando “negocios”, acaparando productos para revenderlos y todo lo resuelven por medio de lo que llaman  “luchar” alternándolo con la vagancia. Este sector generalmente de bajo nivel de instrucción y desprovisto de valores incomoda y ejerce una nociva influencia en la sociedad.

La Habana, pese a recibir esta amplia inmigración interna, sufre un grave problema con el progresivo estancamiento de su población debido a la baja natalidad, a que el número de fallecimientos ya supera los nacimientos, y a la emigración para otros países. Entre las causas de esta emigración se hayan entre otros, la difícil situación económica del país acentuada por el Bloqueo de los EE.UU. y el deseo (estimulado por la propaganda que reciben a través de películas, series…) de migrar a países desarrollados para mejorar su nivel de vida, otro elemento de importancia es el de la reunificación familiar. El no crecimiento de la población de La Habana (y de toda Cuba) por la baja natalidad, es un fenómeno social, cultural y económico muy complejo. Considero que en nuestro país es principalmente expresión del desarrollo social y cultural de la población y de las mujeres en particular y en segundo término por la difícil situación económica. No se puede explicar este fenómeno solo por razones económicas, ya que en muchos países europeos como España e Italia y otros con superiores niveles de vida se comprueba el mismo problema. En cambio, países con condiciones económicas paupérrimas tienen altos índices de natalidad. El gobierno cubano comprende la necesidad de adoptar medidas  dirigidas a detener el decrecimiento de la población. Se ensayan  acciones como la de ofrecer viviendas a las mujeres con tres hijos menores de 14 años, o la de la procreación asistida por el sistema de salud pública, a más de 100 mil familias deseosas de tener descendencia, pero esto no basta y se requiere profundizar en este tema.

Las indisciplinas, conductas antisociales, actividades ilegales y la mala educación que se manifiestan desde la falta de higiene cuando vecinos botan la basura en las calles y aceras (2), o derrochan el agua en jardines y parterres; ruidos insoportables (música con altos decibeles, motos sin tubos de escape, incluidos los provocados por los llamados vendedores callejeros), hombres sin camisa caminando por las calles, personas tomando bebidas alcohólicas en las vías, , o la violación de las regulaciones urbanísticas con la alteración de inmuebles, especialmente de fachadas, sin permisos oficiales, o talleres de mecánica improvisados en las aceras, alquileres de viviendas y taxistas ilegales etc…tienen  principalmente un carácter cultural-económico y por supuesto de la perenne falta de control de las autoridades provinciales. Apoyados en el sector docente enriquezcamos  la educación, los valores y la cultura general y estética de los educandos, de la familia y de la sociedad. Crear  atractivos programas conducentes a cultivar (de verdad) en los niños, adolescentes y jóvenes el hábito de lectura, los valores de la disciplina, la educación formal, el respeto a los mayores, el cuidado a la propiedad, el amor a su ciudad (estos planes serán interesantes para estos sectores etarios si se complementan con las Tics). No pueden faltar en esta voluntad política la participación de los medios, las organizaciones de masas y sociales y otras instituciones. Pero es imprescindible que paralelamente elevemos el nivel económico y la calidad de la vida de los habaneros (construyendo viviendas en primer término).

Pero estas feas conductas no desaparecerán solo por esto. El ejemplo democrático de la discusión de la Constitución por el pueblo, debe servirnos para enfrentar esta situación. Sometamos a debate con la población (a través del periódico Tribuna y en  los centros de trabajo y en las cuadras) un proyecto de Normas de convivencia social, previamente publicado en los medios (se incluiría el tema de la higienización de la ciudad). ¿Cómo quiere el pueblo que sea la disciplina social en La Habana? Tras enriquecer el documento con las opiniones de la población, se debatirá en las Asambleas del Poder Popular  de los municipios y el documento que resulte de estos análisis, sería refrendado por el Gobernador provincial con su firma. Este documento debía contemplar tres pasos para con los infractores: Actas de Advertencia, Multa (gravosa) y finalmente (si fuera necesario) las Salas de lo Civil de los Tribunales Populares Municipales.

Por espacio de tres meses se divulgarían ampliamente las “Normas  de convivencia social” aprobadas y las autoridades del Orden Público, los inspectores y el pueblo llamarán la atención educativamente a los infractores. Trascurrido este tiempo se exigirá coactivamente el cumplimiento de las Normas de convivencia social. Previamente se  requerirá preparar a las organizaciones de masas, a los miembros del Orden Público, así como revolucionar el deficiente sistema de inspectores.

Las indisciplinas no son exclusivamente de la población. Las numerosas indisciplinas administrativas y también desidias e ilegalidades, son parte indiscutible del problema. Cuando un centro de trabajo no abre a su hora o cierra antes de tiempo, o en una tienda adulteran los precios, o no tienen cambio monetario, o un gerente impasible no le busca soluciones a las colas, o un ómnibus no se detiene como está establecido en las paradas, o un rutero estatal cobra más de lo establecido, o un funcionario negligente no llega a su hora, o entorpece el proceso, o quien interesado por “regalas” ilegales  alarga el asunto, y muchas, muchas más... son indisciplinas, indolencias e ilegalidades administrativas que afectan y desmoralizan a la sociedad en su conjunto. Es responsabilidad absoluta de las administraciones superiores erradicar estas repudiables conductas y de la población  criticarlos e informar.