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domingo, 21 de julio de 2019

MÁS ALLA DEL 500 ANIVERSARIO DE LA HABANA (Parte II)

Y sobre un programa que indique cómo queremos que sea esta ciudad en el futuro y la decisiva participación popular.

Para alegría de los que aquí vivimos ha llegado la hora de nuestra ciudad. Son numerosas las obras de todo tipo que se acometen para saludar el 500 aniversario de La Habana dirigidas a embellecer a la ciudad. Tenemos problemas acumulados en viviendas, viales, transporte público, acueductos, alcantarillados, inundaciones en el malecón, higiene y otros, así como algunas manifestaciones de indisciplina social, pero La Habana posee historia, cultura y vida, y sigue siendo una auténtica y hermosa ciudad, que en vez de perder su encanto, lo acrecienta.

 Entre las muchas obras que se ejecutan para saludar el 500 aniversario, sobresalen los procesos de restauración de sitios emblemáticos como los del Capitolio, la renombrada heladería Coppelia, el viejo mercado de 4 Caminos, la Terminal de Ferrocarriles, el Barrio Chino. De gran importancia son la reparación de las instalaciones deportivas de la Villa Panamericana, numerosos inmuebles de servicios de salud y educación, las luces led en grandes avenidas y otras más. De igual manera se planean y acometen millonarias inversiones para dar respuesta a los graves problemas del agua, el alcantarillado, la electrificación de las calles, el transporte público, el mejoramiento de los viales y la higienización de la ciudad. Cada día se entregan nuevas obras o reconstruidas. Las nuevas autoridades provinciales no pueden permitir por ningún concepto, que pasado algún tiempo estas obras por morosidad o incapacidad de sus administraciones o gerencias se estropeen, o que se demeriten los servicios que presten. Es una penosa realidad que se han entregado muchas obras con defectos imperceptibles que tiempo después son descubiertos por los que viven o trabajan en ellos. Hay quienes sugieren que exista una legislación que regule que se detecte un “vicio oculto” en una obra se le pueda exigir responsabilidad civil o penal a los responsables, siempre de acuerdo a la magnitud de los daños y al tiempo trascurrido.

Es encomiable todo lo realizado para resolver los cuantiosos daños causados por el tornado que asoló a varios municipios de la capital a principios de año. De manera especial destacar que, al parecer, se está cumpliendo la orientación de Díaz Canel que “todo debe quedar mejor y más bello de cómo estaba antes, manteniendo la cultura del detalle”. Pero aún queda mucho, mucho más por hacer. Podía estudiarse organizar un sistema de información sistemática a la población de los proyectos que se planean, de su ejecución y de su culminación.

Como señalamos antes, estimo que estamos obligados a pensar y planear en cómo queremos que La Habana sea en el futuro. Preservar el singular patrimonio acumulado en la ciudad y con suma creatividad y el concurso de todos inventarla de nuevo para lograr poco a poco una urbe más bella y funcional. Dentro de la capital al igual que en todas las ciudades, coexisten numerosas Habanas diferentes. ¿En cuál de ellas vivimos? ¿Cómo queremos que sea en el futuro este municipio o barrio en el que nacimos? Esto debe indicarnos cuanto debemos hacer con el concurso activo de los habaneros, tanto en la proyección como en las transformaciones a realizar para que todos los rincones de la ciudad se hermoseen sin perder la identidad que los distingue.

Consideramos indispensable un programa general, integral e interactivo, que señale lo que nos proponemos alcanzar, cómo hacerlo, quiénes lo ejecutarán y en qué etapas y fechas, en el que participen las autoridades de la provincia, las instituciones, las organizaciones de masas y sociales, así como los Órganos de la Administración Central del Estado, el Instituto de Planificación Física y de la Vivienda, las universidades y los centros de ciencias sociales. Un importantísimo rol le concierne a la Oficina del Historiador de La Habana.

Sería imprescindible someter sistemáticamente este programa a debate y adecuaciones con la población habanera, para que el pueblo lo pueda engrandecer, hacerlo suyo y participar. Si se trabaja bien, podría convertirse en el mejor instrumento de vinculación interactiva de las autoridades provinciales y municipales con el pueblo de cada territorio, así como en un importante elemento movilizador de las fuerzas populares.

Para alcanzar esto, se hace necesario que los Órganos de la Administración del Estado y las administraciones de todas las empresas y centros de trabajo estatales en los diferentes niveles, comprendan que esta tarea de engalanar a la ciudad llegó para siempre y se esfuercen en embellecer e higienizar sus propios centros de trabajo y contribuir acorde a sus condiciones y poco a poco en la reparación de viviendas, aceras y calles situadas en su cuadra. A la Central de Trabajadores de Cuba le correspondería orientar a sus secciones sindicales el esforzarse por agraciar e higienizar de manera permanente sus centros de trabajo y sus alrededores. De manera paralela las organizaciones de masas motivarían sus organizaciones de base a embellecer y a sanear sistemáticamente sus cuadras. Esto ayudaría al fortalecimiento de estas organizaciones, actualmente muy debilitadas en la capital. La participación de la UJC con los Pioneros, la FEEM y la FEU movilizando a los estudiantes para favorecer sus centros docentes contribuiría a su educación y coadyuvaría a elevar el amor por su ciudad. Esto debe ser para siempre un inquebrantable anhelo de todos. De igual modo las cooperativas y negocios privados de arreglo con sus posibilidades deben garantizar locales decorosos e higiénicos. Se podría estudiar que los bancos concedan créditos con este objetivo a aquellos que lo soliciten y puedan pagar las deudas que contraigan.

La Asamblea Nacional del Poder Popular, podría por la relevancia de La Habana debatir este tema en sus sesiones. Sería positiva la activa incorporación de los diputados habaneros de la Asamblea Nacional, en cooperación con los presidentes de los Consejos Populares de la capital y los delegados de circunscripción.

En este magno atrevimiento por el 500 aniversario y más allá, es decisivo lograr la participación de la población. Pese a los esfuerzos realizados todavía no ha calado lo suficiente en los habitantes de la ciudad comprender el categórico papel que deben jugar en este empeño por elevar la calidad y felicidad de sus vidas, tanto en sus cuadras como en sus centros de trabajo. Es substancial involucrar a la población que vive o trabaja cerca de las obras para que aporte con su trabajo a la terminación de las obras que luego serán de beneficio colectivo.

En los últimos años como sucede con otros temas, hay muchos que subestiman a la emulación (o competencia) socialista y desconocen su probada y extraordinaria fuerza si con real entusiasmo se organiza y divulga. La premiación a los mejores colectivos juega un papel importante. Extender la emulación ayudaría a arrinconar la abulia y el desinterés que se manifiesta en algunos centros laborales y docentes. Ya el 21 de agosto de 1963 el Che criticaba el que se convirtiera la emulación en una competencia formal (1). Favorecería extraordinariamente este programa de la ciudad, la organización de una emulación no solo promovida por los CDR y la FMC, sino también entre las secciones sindicales de los centros de trabajo bajo la égida de la CTC, así como de la UJC con las organizaciones estudiantiles. Un elemento a valorar sería la reedición del trabajo voluntario en determinadas fechas con la participación de las autoridades de la ciudad y de los municipios en centros de trabajo y cuadras. Realizar conscientemente este esfuerzo nos une y fortalece a todos.

 La provincia de la Habana tiene actualmente un área total de 730 km2, de ellos corresponden al área Urbana: 300 km2 y a la no urbana 430 km2, con más de 2 millones de habitantes que habitan en unas 700 mil viviendas, en las que predominan los inmuebles de una o dos plantas. Las dificultades económicas del país acrecentadas por el bloqueo de EE.UU. , la migración interna, la ausencia de una acertada planificación urbana y el descontrol han provocado que La Habana se haya extendido excesivamente, lo que es causa de problemas de todo tipo en la transportación pública, los servicios de electricidad, de agua y gas y otros. Se impone el cumplimiento de los planes contra las ilegalidades en materia de ordenamiento territorial y urbanístico (2), al tiempo que se impida que la ciudad continúe extendiéndose y lograr concentrar a la población construyendo edificaciones medianas y altas.

 En los municipios de Plaza, Centro Habana, La Habana Vieja y Playa, especialmente en el primero, se han concentrado históricamente gran parte de los servicios públicos, las más importantes instituciones administrativas, docentes, hospitalarias, culturales y otras de la ciudad. Aunque en todos los territorios existen las mismas instituciones y servicios básicos, se impone impulsar (con la vista puesta en el futuro) el desarrollo integral de cada municipio (y consejo popular) de acuerdo a su población, las condiciones económicas, sociales y demás factores, para crear nuevos centros de trabajo (jerarquizando los productivos como fuentes de empleo), resucitar o fundar cines y/o teatros, centros deportivos y recreativos, tiendas, cabarés, bares, parques, bulevares, corredores, rehabilitar o crear nuevas calles lo que le permitirá a la población de todos los territorios de la capital elevar su calidad de vida y hacer a La Habana más grande y admirada.

Pese a crecientes dificultades debido al recrudecimiento del bloqueo por parte del gobierno de los EE.UU. con su declarada e inhumana obsesión de asfixiarnos económicamente, en la recién aprobada Constitución, el artículo 71 enuncia “Se reconoce a todas las personas el derecho a una vivienda adecuada y a un hábitat seguro y saludable”. En base a esto el gobierno concertó una nueva política de la vivienda para lograr que cada familia cubana sea propietaria de una casa (3). Cumpliendo este propósito se comienzan a ejecutar inversiones dirigidas a que las mayores industrias del ramo aumenten la producción de materiales de la construcción (cemento, acero, etc…). Por su parte las empresas constructoras estatales se ocuparán de construir las grandes obras y a edificar y a reparar los edificios altos (no se puede dejar incluir en los diseños arquitectónicos de estos los sótanos para el uso de parqueos). La nueva Constitución establece la autonomía de los municipales y amplía sus facultades para solucionar problemas de la comunidad, por lo que las empresas estales y las privadas (pequeñas y medianas) de la construcción y las cooperativas desarrollarán la producción local de materiales de la construcción, así como construirán viviendas con la participación de los futuros propietarios y de la población de los barrios.

Para el embellecimiento de La Habana será decisivo (acorde con la producción y oferta de materiales) que la población con ayuda del Estado cuando sea necesario, también repare las viviendas de las que son propietarios. Para complementar esto y garantizar la calidad de estos trabajos es imprescindible solucionar la participación de los arquitectos de la comunidad, hoy deficitaria. Quizás una solución sea crear cooperativas de arquitectos por municipios. Otro asunto a tener en cuenta es aumentar la producción y venta de pintura a precios módicos, ya que la pintura además de engalanar a las edificaciones, es la primera barrera para evitar el deterioro de las fachadas y de los interiores de los inmuebles. Un aspecto a señalar es la necesidad de terminar de legislar los instrumentos jurídicos indispensables que complementarán la política aprobada de la vivienda.

 El presidente Díaz Canel recientemente informó que se comenzaría a trabajar por mejorar las condiciones urbanas del municipio Centro Habana. Muchos hemos pensado que en este municipio, el de mayor concentración de habitantes por Km², con un marcado deterioro de sus inmuebles debía concretarse la excelente experiencia realizada por Eusebio Leal en Habana Vieja. Centro Habana, autofinanciándose podría reconstruir su amplia infraestructura de servicios comerciales y darle respuesta a muchas de sus graves dificultades. Como contribución al renacimiento de Centro Habana, siempre que sea posible, ubicar las nuevas empresas que se creen (tanto extranjeras como nacionales) en zonas de Centro Habana y no en los municipios de Plaza o Playa como ha sucedido hasta ahora. Es un anhelo de muchos que se rescate la tienda Fin de siglo, la que otrora fue una de las mejores tiendas de la ciudad y que Galiano vuelva a recuperar su valía como la más importante vía comercial de la Habana. No olvidar para el futuro a Neptuno (que antes quiso competir con Galiano), a Reina, a Belascoaín entre otras y a sus esquinas famosas. Estimo que hay otros municipios habaneros con las condiciones para poder desarrollar esta experiencia como Regla. Pienso en la colina frente a la bahía, área que podría ser desarrollada para el turismo por su parecido con los bellos pueblitos turísticos ubicados en las costas e islas mediterráneas de Grecia e Italia.

La Habana necesita ser cada vez más bella y funcional. El diseño es un elemento clave para hermosear a la ciudad. Para lograr esto se necesita estimular la imaginación, las iniciativas y la creatividad y que todo proyecto planeado, se haga en coordinación con los mejores diseñadores. Para ello es determinante el Ministerio de la Construcción y el apoyo de las reconocidas instituciones de diseño como el Instituto de Diseño Industrial (INDI) y la Oficina Nacional de Diseño (ONDI), de las facultades de Arquitectura y de Ingeniería de las universidades de la CUJAE y del Instituto Superior de Arte (ISA), y de la Unión Nacional de Arquitectos e ingenieros de la construcción de Cuba (UNAICC). También con la contribución de los artistas de la plástica pertenecientes a la UNEAC, la AHS, y al Consejo de las Artes Plásticas del Mincult. Arquitectos cubanos se quejan de que muchos de los proyectos de los hoteles que hoy se construyen en La Habana se elaboran por proyectistas extranjeros, los que a veces no tienen en cuenta aspectos de la cultura y de la identidad del país. Si esto ocurre así, es algo inexplicable dada la calidad de los profesionales cubanos.

 En esta línea de revolucionar a La Habana debo señalar como aspecto determinante el someter a “convocatorias públicas” todos los proyectos urbanísticos y arquitectónicos trascendentes. Estos “concursos” generarían el interés de excelentes arquitectos, ingenieros, urbanistas y diseñadores cubanos, y se motivaría la participación de la población, de los gobiernos municipales, e instituciones, lo que se traduciría en la elevación de la calidad de los proyectos y en el sentido de pertenencia y de amor de los habaneros por su ciudad.

La Habana, para muchos una leyenda por su rica historia patria, cultural, artística y su monumentalidad, es una ciudad llena de encantos que enamora a los extranjeros. Nuestro país y La Habana en particular son un destino deseado por turistas de todo el planeta. Actualmente se construyen o se reparan una docena de impresionantes hoteles en La Habana, pero muchos consideran que nuestros servicios extra hoteleros, no se corresponden con nuestras potencialidades hoteleras. Cuando un turista visita a un país quiere conocer su cultura, la música, los bailes y su cocina, la naturaleza etc…siempre quieren ver cosas distintas a las que ven en sus países. Cuba atesora diversas raíces culturales y étnicas. En este país se fundieron indígenas, españoles, africanos, yucatecos, franceses blancos y negros de Haití, chinos, jamaicanos y hasta árabes. Las mayores y más seductoras expresiones de la cultura cubana son la música y el baile, las que a su vez constituyen una gran atracción para los turistas. Es notoria la pésima calidad de las ofertas musicales en muchos centros turísticos. Es un verdadero reto sublimar lo nacional y de calidad por encima de lo extranjero y chabacano y ofrecerles a los turistas la verdadera cultura cubana e impedir con ello que las expresiones de una seudo cultura enajenante usurpen y ocupen su lugar.

Faltan centros de recreación. ¿Por qué no multiplicar con diseños apropiados palacios o tabernas de la rumba, del guaguancó, del cha,cha,cha, del sucu suco, de la timba-salsa-son, del changüí, de la conga y hasta del zapateo. ¿Y por qué no? Tablaos con música flamenca, o con mariachis y corridos mexicanos, o con el tango argentino, o que reflejen la cultura hispana con sus botijas de cuero con vino y sus jamones colgando de los techos. El Club árabe y las Asociaciones españolas esperan por inversiones para reavivarse. Estas unidades de acuerdo a las condiciones podrían ofertar platos de la cocina de estos países. La música y el baile, así como la cocina de todos ellos, de una u otra manera forman parte de nuestra cultura y serían de gran atracción tanto para los turistas como para los cubanos. Esta sería una tarea a desarrollar por empresas estatales, cooperativas y privados.

 Aunque se trabaja por elevar la calidad de la cocina cubana y contamos con Chefs que se destacan por su incontrastable excelencia, aún nos falta mucho para alcanzar que La Habana sea considerada por los turistas como una “ciudad culinaria” donde la comida sea exquisita. En España con más de 80 millones de turistas, el 30% señala a la calidad y diversidad de la cocina hispana como el primer motivo por el cual visitan el país. Y otro 30% la incluye entre las tres principales estimulaciones. Igual ocurre en México. En Bayamo visité un pequeño restaurante que se destacaba por su maravilloso diseño campesino, allí ofrecían comidas y bebidas criollas producto de ese sincretismo indio, hispano y africano que casi se ha casi perdido, como el maravilloso y original ajiaco (muy superior a la caldosa), el casabe (si los italianos, los mexicanos y los árabes tienen sus pizzas, burritos y el manakeesh respectivamente, nosotros podríamos ofertar casabe relleno. Entre las bebidas brindaban el aliñado, la sambumbia, el saoco, el guarapo con aguardiente (tenían un diminuto trapiche) y otras.

Como no soy un entendido en este tema, no sé si la Asociación culinaria de Cuba, entrega alguna significativa distinción (y si también se les retira) a los restaurantes que alcancen la perfección culinaria, tampoco si organizan un concurso internacional tanto de cocina cubana, como internacional, o si publican una revista culinaria que divulgue los éxitos de los centros gastronómicos y oriente a cubanos y a extranjeros. De igual modo nos referimos a los sommelier, las bebidas y la coctelería cubana, y al desarrollo en Cuba de la cultura vinícola. Hay quienes proponen para estimular las ventas y la calidad del servicio en las unidades que son del Estado: restaurantes, bares, cabarés y tiendas y tratar de limitar la desviación de recursos, estudiar la forma de pago que utilizan algunos centros privados al pagarles, además del salario básico con un % de las ventas.

 Hay quienes plantean con sólidos argumentos que debía jerarquizarse el turismo de salud por encima de otras modalidades dadas las excelentes condiciones que ofrece nuestra ciudad. Todo indica que para este tipo de turismo tenemos todas las ventajas al poseer un reconocido sistema de salud pública con excelentes profesionales , una adecuada infraestructura hospitalaria y excelentes Institutos nacionales de investigación médica; la existencia de una veintena de centros de investigación científica (de ciclo cerrado), agrupados en el polo científico del oeste de La Habana, dedicados prioritariamente a la ingeniería genética y a la biotecnología, que ofrecen novedosos y únicos productos farmacéuticos creados en Cuba(4); el entorno tranquilo y pacífico de una ciudad segura y una población saludable. A esto se suma la estrecha vinculación de todas estas instituciones científicas con el excelente sistema nacional de salud pública que permite ensayar y extender con prontitud y un máximo de calidad las innovaciones médicas. La Habana podría ser (quizás) la capital del turismo de salud en el mundo y podríamos competir por la calidad y los precios. Esto se revertiría además en beneficios para el propio sistema nacional de salud, en su personal, en la compra de equipos de última generación y por supuesto en la población cubana. Este tipo de turismo puede dejar más utilidades al país y es más sano(5).

 Otra de las ventajas de La Habana se halla en su cercanía con la Zona de Desarrollo de Mariel. La ciudad tiene probadas potencialidades para convertirse en una de las principales abastecedoras de este gran proyecto con disimiles productos (se incluyen desde los de la informatización hasta los industriales y agropecuarios). De la calidad, la productividad que alcancemos y de los costos de los productos dependerá que podamos competir con los que se importan. Prepararse para desarrollar un interactivo encadenamiento de La Habana con la Zona de Desarrollo de Mariel será beneficioso para ambas partes.

 Solo el inmoral Bloqueo de los gobiernos de EE.UU., impide que los estadounidenses nos visiten como turistas. Las grandes y medianas empresas extranjeras que actualmente invierten en Cuba dan con ello prueba de su confianza en que el Bloqueo desaparecerá (quizás más pronto de lo que todos imaginamos) por la extraordinaria capacidad de resistencia de nuestro pueblo. Esto significará que en fechas, tal vez no muy lejanas Cuba recibirá ingentes números de turistas de Estados Unidos y de otras partes del planeta. Es de sabios prever desde ahora que en ese futuro, los turistas no afecten y disloquen a La Habana como ocurre en otras ciudades turísticas del mundo y ahora acontece en la inigualable Venecia.

 Ha sido el presidente Díaz Canel quien nos ha impulsado a trabajar acorde con estos excepcionales tiempos, caracterizados por la irrupción en todas las esferas de la sociedad de la revolución digital, y la utilización masiva e interactiva de internet y las redes sociales, las que de manera vertiginosa transforman profundamente la vida y las relaciones humanas Se trata de crear en base a estas nuevas realidades: una sociedad y una democracia socialista y una economía informatizadas. Un reto mayúsculo para el futuro de La Habana (aunque nos parezca muy lejano o imposible) es el de comenzar a dar pequeños pasos (conforme a nuestras posibilidades, que no son pocas) hacia una “ciudad virtual”. Otras urbes del mundo desarrollado se aprestan a ello sustentadas en la tecnología 5G (Cuba comienza a utilizar la 4G). Este enorme reto interdisciplinario tiene como fortalezas las universidades y los centros del Polo Científico y otros que investigan sobre la inteligencia artificial (IA) y la robótica que existen en la provincia, y la muy estrecha vinculación que se deben crear entre la academia y los científicos y las autoridades de la provincia y de los 15 municipios de la ciudad fortalecidos por la autonomía que se les otorga por la nueva Constitución. Tener en cuenta las inmensas posibilidades que se nos abren con las relaciones con China y Rusia.

 Cuba, un país penado por la naturaleza a no poseer recursos naturales, sujeto a los temibles cambios que le causará al mundo la “crisis climática”, no tiene otro camino que priorizar por encima de todo, la educación, la ciencia, la tecnología y las innovaciones. La Habana ocupa un lugar privilegiado en este crucial propósito. La estrategia de Cuba para convertirse en una potencia científica- tecnológica y de La Habana por ser una “ciudad científica”, que significaría ser exportadora de productos de altísimo valor agregado, dependerá en primer término de la magnitud de las inversiones que realice el Estado, en segundo del trabajo de los investigadores y técnicos, por ende es imprescindible estimular de todas las maneras posibles su permanencia y su aliento creador para obtener innovaciones y finalmente de la participación de inversionistas extranjeros en este campo. En la estrategia del gobierno se prevé para el país y para La Habana la creación de los denominados Parques científicos tecnológicos, que permiten concentrar y desarrollar las capacidades especializadas existentes y potenciar las innovaciones.

 Las corporaciones que controlan el mundo han apostado por desarrollar aceleradamente la llamada “Cuarta revolución industrial, o Revolución 4.0, para perpetuar su hegemonía en el planeta. En base a esta Revolución Científico-Técnica e Industrial se acentúa la tendencia a vincular interactivamente la inteligencia artificial y la robótica, las tecnologías de la información y la comunicación, la nanotecnología, la biotecnología, la computación cuántica y por supuesto la internet de las cosas… Para enfrentar este inmenso reto, destacan entre nuestros baluartes académicos y científicos las reconocidas universidades de La Habana, la CUJAE, la UCI y otras, así como los diversos centros de investigación científica. La Habana debe aprovechar cada vez más el gran potencial científico y técnico que posee para desarrollar competitivamente su industria, su agricultura y sus servicios y así convertirse en un ejemplo a seguir por las demás provincias de cómo sustituir importaciones y aumentar sus exportaciones, preservando la naturaleza contra la crisis climática. Los científicos y técnicos habaneros también están investigando para desarrollar innovaciones en otras especialidades propias de esta 4ta revolución industrial como la informatización y la nanotecnología. El amplio desarrollo del número de graduados universitarios en informatización nos da la posibilidad real de exportar servicios a empresas extranjeras. Hay quienes critican el haber eliminado las escuelas de técnicos medios en informatización que funcionaban en el país, ya que favorecían conjuntamente con los Jóvenes Club, a la generalización del dominio de las Tics.

Notas:
(1)Sobre la Emulación: Fragmentos del Discurso del Che, en homenaje a trabajadores destacados, 21 de agosto de 1962. Ernesto Che Guevara, Escritos y Discursos, Tomo 6, Editorial Ciencias Sociales, 1977, página 227. “Convertimos la emulación en una competencia formal, la alejamos del centro lógico donde debíamos haber apoyado su fuerza, que es en las masas”. “Nosotros tenemos que recoger la experiencia de nuestros errores y discutir constantemente con las masas, discutir de tal forma que esta tarea de la emulación sea una tarea realmente colectiva”.
(2)El inventario de 2109 evidenció que existen más de 112 mil violaciones que afectan el ordenamiento territorial y urbanístico en el país.
(3) Cuba tiene actualmente uno de los mayores por cientos de ciudadanos propietarios d sus viviendas del mundo.
(4) Un ejemplo de esto es el Heber Prot-P, único fármaco en el mundo capaz de evitar las amputaciones de los miembros inferiores debido a la diabetes.
(5) Hay quienes por su estratégica ubicación señalan a los terrenos donde se encontraba el desaparecido hospital Pedro Borras como el lugar para erigir un hotel de turismo de salud.

Continuará... 

jueves, 27 de junio de 2019

MÁS ALLA DEL 500 ANIVERSARIO DE LA HABANA (Parte I)

Y sobre un programa que indique cómo queremos que sea esta ciudad en el futuro, y la decisiva participación popular.

                                                                                               A Eusebio Leal Spengler

Como habanero amo a mi ciudad y la considero una de las más bellas del mundo. Junto a ella, he sufrido su paulatino deterioro, ahora me enorgullezco de su mostrada vitalidad y resistencia, de su capacidad para curar sus heridas e intentar renacer para ser mucho más bella y funcional. Me he sentido impelido a escribir lo que he soñado y debatido durante años con familiares y amigos. Pido a los especialistas en este complejo tema que me excusen por ideas y juicios que consideren inadecuados o faltos de sustento profesional. Las opiniones y sugerencias no están solo enmarcados en (o para) estos dificultosos años, he tratado con racionalidad de pensar en futuro.

El 16 de noviembre de 2019 se conmemorará el 500 aniversario de la fundación de la ciudad de La Habana, otrora villa de San Cristóbal de La Habana. Nos separan de la fecha un par de semanas. Es meritoria y concluyente la atención directa y sistemática ofrecida por Miguel Díaz Canel, presidente de la República de Cuba con la participación de ministros y las autoridades de la capital, para que la ciudad comience a revertir su acentuado deterioro de años y poco a poco recupere y acreciente su esplendor. Esto da un preciso e imprescindible respaldo a tan enorme esfuerzo. Es relevante en este empeño el aseverar que el programa no se detendrá el 16 de noviembre y continuará indefinidamente hasta lograr una ciudad total y verdaderamente “maravillosa”. Pero por encima de todo, los 500 años de la fundación de La Habana nos deben compeler a pensar y planear de manera integral en cómo queremos que sea en el futuro esta legendaria ciudad.

No es preciso señalar la importancia de La Habana para el país. La capital de Cuba es la de mayor población y superior desarrollo económico del país. En ella radican las más altas instituciones del Estado. Aquí se celebran los más importantes congresos y eventos de carácter nacional e internacional. Nuestra ciudad tiene una historia extraordinaria, su población laboriosa, perennemente ha respondido a todas las tareas de la Revolución. Un pueblo de gente apasionada y cariñosa, de trato agradable, que quiere continuar disfrutando de la paz y la tranquilidad ciudadana  y anhela con todas su fuerzas ver como su ciudad se hermosea y ennoblece.

Pese al deterioro y la destrucción de numerosas obras urbanísticas de valor, La Habana no sufrió la pérdida de lo más significativo de su patrimonio histórico, como si sucedió en muchas otras ciudades del mundo por alcanzar una pretendida modernidad. En la Habana, como resultado de un singular pasado coexisten en un pasmoso y bello enredo disímiles estilos arquitectónicos construidos en diferentes épocas históricas, lo que le da a la ciudad una imagen ciertamente fantástica. Se suceden uno tras otro el mudéjar andaluz-criollo, le siguen el barroco cubano, el neoclásico, y ya en los primeros cincuenta años del siglo XX,  el eclecticismo, el Art Novo y el Art Decó.

La capital de Cuba también se caracteriza (al igual que todo el país) por una gran tranquilidad ciudadana y un bajísimo nivel delincuencial, muy distante a la situación en otras urbes en las que prevalece la inseguridad y las familias viven con un perenne temor a la violencia criminal. Todas estas condiciones y la calidad de su gente provocan en muchos de quienes nos visitan un impar arrobamiento y un profundo amor, así se explica que pese al palpable deterioro que sufre, haya sido declarada en 2016 como una de las “siete ciudades maravillas contemporáneas”.

Antes de 1959 la Habana Vieja, centro histórico de la ciudad,  declarado por la Unesco como  Patrimonio de la Humanidad (un verdadero tesoro arquitectónico de la época colonial hispana), estaba destinada a ser derribada por el menosprecio de las autoridades de entonces que no valoraban las joyas arquitectónicas e históricas que se escondían debajo de la mugre y los daños causados por el tiempo. En su lugar se erigiría  un conglomerado urbano con elevados edificios destinados a bancos, grandes comercios y viviendas de una población de altos ingresos. Ya en la época de Gerardo Machado, se planeó infructuosamente que al terminar la edificación del Capitolio, se construyeran a partir de la propia edificación dos anchas avenidas que terminarían en la bahía, razón por la que hubiera desaparecido gran parte de la Habana Vieja. 

La Habana de la década del 50 del pasado siglo, al igual que todas las capitales de la América Latina exhibían en esa época el mismo escenario urbano: por un lado una vitrina del paraíso burgués (y de las capas medias) y por el otro, su invisibilizado, oculto y ancho lado oscuro, desbordado por la miseria y el hambre de sus pobladores. Hoy, el neoliberalismo ha agudizado esta situación en Latinoamérica multiplicando sus villas miserias y favelas. Cuando hablo del esplendor de La Habana de antes del 1959, como es lógico me refiero principalmente a las zonas que en otra época lo fueron y que eran las visitadas por los extranjeros: Miramar, donde descollaba la deslumbrante 5ta Avenida y otras partes del actual municipio Playa; casi todo el Vedado en el de Plaza, y Santos Suárez, en lo que es hoy el municipio 10 de Octubre, así como otras pequeñas áreas residenciales ubicadas en distintas partes de la ciudad.

El Malecón era (y es), la vistosa avenida que distingue a la ciudad, y la calle Galiano, la principal arteria comercial de la ciudad. San Rafael, Neptuno, Monte, Belascoaín y otras se destacaban por sus numerosas y acreditadas tiendas y comercios. En los años 50 se desplazó el centro de la ciudad de Galiano y San Rafael hacia La Rampa. Un sector de la alta burguesía a donde se trasladó y construyó regios palacetes en los repartos Country  Club (Siboney)  y La Coronela (Atabey). Al mismo tiempo en el Vedado se construían 17 lujosos rascacielos. Existían además pequeños y hermosos repartos como los de Fontanar y Alta Habana entre otros, que se edificaron en esa misma época para sectores de las capas medias.

En la etapa de la república burguesa el resto de la ciudad no impresionaba por su belleza, pues esos gobiernos no se destacaron nunca por priorizar y atender las otras áreas mucho más pobladas y humildes de la capital. Esta casi absoluta falta de atención e inversiones también se manifestó para con las otras ciudades y pueblos del país, que languidecían sin perspectiva alguna de desarrollarse.

Durante la primera mitad del siglo XX , la bella y/o suntuosa arquitectura, así como el atrayente ordenamiento urbanístico de algunos municipios, barrios y repartos  privilegiados, solo eran disfrutados por la parte de la población favorecida, la mayoría de los habaneros vivía a en sus barrios humildes, impedidos en muchas ocasiones por su pobreza y/o su color de piel (salvo que prestaran servicios como empleados), hasta de caminar por esas hermosas y bien cuidadas calles y avenidas, siempre limitados a asomarse siquiera a las aristocráticas mansiones, a los regios rascacielos o a los lujosos hoteles, tiendas, bares o restaurantes, clubes afamados o hermosas playas privadas. Dan fe de esto los documentales, noticieros, las películas, la literatura y la prensa de aquellos años.

En la década del 50 del pasado siglo, la mafia estadounidense liderada por el conocido “capo” Meyer Lansky, en alianza con el dictador Fulgencio Batista habían acordado convertir a La Habana en un gran lupanar, en la capital del juego, la droga, la prostitución y el lavado de dinero, en donde campearían los “carteles” del crimen organizado. Se planeó rellenar, robándole territorio al mar, la herradura del malecón para construir unos 50 hoteles, por supuesto todos con casinos de juego. El triunfo de la Revolución en 1959 impidió realizar esos propósitos y fue entonces que la mafia se vio obligada a desplazarse a Las Vegas convirtiéndola en lo que es actualmente la “meca del juego... En esa coyuntura el negocio del narcotráfico predestinado a radicarse en Cuba, se enraizó con sus carteles en Colombia.

Al triunfar la Revolución en 1959, la inmensa mayoría  de las inversiones se ejecutaban en la capital en detrimento del resto del país, que sufría del olvido de los gobiernos de la República burguesa. A partir de esa fecha se aplicó una justa política y se benefició a quienes habían sido preteridos. Esta disposición extendida erróneamente por demasiado tiempo provocó que la capital favorecida antes de 1959 se afectara severamente, a lo que luego se unió en 1990, la profunda crisis económica (Periodo Especial) por la desaparición de la URSS y al recrudecimiento del inhumano bloqueo de los EE.UU. contra Cuba. Paradójicamente esto hizo que La Habana  conservara la misma estructura urbana y arquitectónica hoy tan admirada. En el afán por destinar los pocos recursos en la construcción de más viviendas, hospitales, presas, vaquerías etc… en todo el país, se cometió otra equivocación al no destinar recursos para dar mantenimiento y así contribuir a preservar la herencia ancestral de la capital.

La belleza de una urbe no solo la dan los imprescindibles e impresionantes rascacielos. La tendencia a calcar a New York ha hecho que muchas ciudades hayan mermado su identidad y su encanto. Las capitales europeas preocupadas por mantener su rico patrimonio urbano han fijado los límites de altura y hasta los estilos arquitectónicos para construir nuevas edificaciones en sus centros históricos. Destacados urbanistas señalan que de haber continuado la construcción desordenada de rascacielos en el Vedado, esta área, una de las zonas más hermosas y singulares de La Habana, irrepetible por demás, en unos pocos años hubiera perdido completamente su bella y original distinción para infortunio de la capital.

Ya en los 80 del siglo XX se planteó la construcción de un edificio de 50 plantas en la avenida Boyeros, al lado de la Biblioteca Nacional, para las oficinas del Consejo de ayuda mutua económica (CAME). Por suerte no se llegó a construir, pues hubiera arruinado el elegante equilibrio urbanístico de la Plaza de la Revolución. En Centro Habana, en la calle Zanja se erigieron dos edificaciones de 20 plantas que para muchos especialistas no estaban en correspondencia con el entorno. En la misma época se comenzó a construir el conjunto urbanístico de Alamar destinado a viviendas para el pueblo. Aunque como otros critiqué el proyecto por ser poco atractivo estéticamente, sirvió para ofrecerle vivienda a cientos de miles de habaneros. También demostró que no podemos olvidar preocuparnos por el entorno en el que vamos a construir y el crear previa y paralelamente las urbanizaciones, las infraestructuras y todos los servicios básicos sin excepción, incluidos los culturales y recreativos.

Existen zonas en el propio Vedado y en el resto del municipio Plaza y en otras de la ciudad en donde previo estudio por las instituciones correspondientes, se deben construir edificios altos (y medianos) que no dañarían el entorno urbanístico patrimonial y evitarían que la capital, ya de por sí con una excesiva extensión, siga ampliándose. Como La Habana debe crecer pero sin dilatarse más, se requerirá edificar en los espacios que se hallen disponibles y en los inmuebles desocupados. En un futuro, y de acuerdo a planes será necesario demoler los conocidos “solares o ciudadelas” y aquellas barriadas con precarias condiciones y sin valores urbanísticos, para levantar edificios que serán ocupados por esos mismos habitantes, con lo que se mejorarían sus condiciones de vida y la belleza del barrio. De igual modo se impone en un futuro el crear nuevas calles y buscar soluciones para aquellas arterias que se congestionan por el tráfico. En estos 60 años solo se han hecho las de Vento y la Ave. 25 en Playa.

Gracias a un original proyecto de Fidel y Eusebio Leal, el municipio Habana Vieja “autofinancia” su propio desarrollo. El centro histórico salvó así, su rica heredad y se está transformando en un lugar de ensueño. Leal, Historiador de la ciudad, durante largos años luchó denodadamente contra la generalizada concepción de demoler a la Habana Vieja. Con su fecunda labor ha sentado pautas en el hacer por conservar, reparar, embellecer y darle un amplio uso social y económico al patrimonio histórico de La Habana y haberle procurado a ese hermoso proyecto un profundo sentido humano. Los resultados alcanzados han servido para crear en los cubanos una cultura de amor por el patrimonio del país. En las ideas de Eusebio Leal siempre estuvo que Habana Vieja no se convirtiera en un “museo urbano” solo para visitantes, como ocurre en otras ciudades en el extranjero. Ahora este municipio renace de sus ruinas y en sus inmuebles reconstruidos habita un pueblo que estudia y trabaja.

La arquitectura señorial y deslumbrante siempre ha sido desde la época de los faraones egipcios o de los reyes babilónicos, un privilegio de naciones o personas ricas y poderosas, ya que son los que pueden crear obras majestuosas. Estas magnas edificaciones admiradas hoy por todos, se erigían sobre la miseria y el dolor de los pueblos. De igual modo sucedió en la Cuba colonial y en la Republica burguesa. 

La revolución socialista en un país subdesarrollado, que no poseía recursos naturales de ningún tipo, con una población desempleada y de bajísimos niveles escolares y de salud, y sufriendo por el triunfo revolucionario del éxodo de numerosos profesionales, no podía destacarse por desarrollar una hermosa arquitectura, ni a construir obras monumentales enfrascado como se hallaba en la necesidad  de desarrollar la economía, y dar empleo, alimentos, educación, salud, cultura, y promover la ciencia y el deporte, sin olvidar los cuantiosos caudales que debió invertir  en la defensa por hallarse bloqueado y acosado ferozmente por los gobiernos de EE.UU. por espacio de 60 años(1).  Apremiada en los primeros decenios por construir más y más viviendas para la población hasta esos momentos desposeída, utilizó ampliamente prefabricados de los denominados Gran panel y el Girón, los que no contribuyeron a embellecer a nuestra ciudad. Entre 1960 y 1990 se edificaron alrededor de 2 millones de unidades habitacionales,  miles de escuelas, cientos de secundarias, preuniversitarios y universidades, hospitales, policlínicos, presas, decenas  de miles de Kms. de viales, etc… Luego, en 1990, con el derrumbe de la URSS y del socialismo europeo, sobrevino el largo Período Especial. Esta terrible crisis hundió al país en una economía propia de la guerra por espacio de más de dos decenas de años, y entonces lo único posible para Cuba era tratar de sobrevivir. A esto se  unió que muchos de los que gobernaban no eran oriundos de la ciudad, a la falta en general de conocimientos sobre arquitectura y urbanismo, y no dejemos a un lado los escasos recursos y la poca exigencia de las administraciones provinciales por preservar, lo que ha afectado negativamente a todos los municipios  de la ciudad. 

La terrible crisis económica, como una pesadilla dañó con fuerza telúrica todos los aspectos de la vida en La Habana. Por espacio de casi dos decenas de años, la población sufrió numerosas penurias y los edificios, las viviendas, y calles, aceras, el arbolado urbano, se fueron estropeando. No hubo nada que se salvara de esta hecatombe, se redujeron hasta límites insospechados: la alimentación, el transporte público, la falta de combustibles, la escases de  medicinas… La ciudad perdía poco a poco su elegancia, y por añadidura estas terribles y anómalas condiciones afectaron enormemente las costumbres y las formas de pensar y actuar de los habaneros. En  la población se resquebrajaba la disciplina social y comenzaron a manifestarse conductas no acordes con el alto nivel escolar y la educación alcanzadas hasta esos momentos por los  habaneros.

Por otra parte creció aceleradamente la migración (de carácter económico) que recibíamos de otros territorios de Cuba. La Habana de acuerdo al censo de 2012 cuenta con una población de más de 2 millones de habitantes. De ellos medio millón son inmigrantes provenientes de otros territorios del país, para un 25%.  Esta población generalmente con un menor desarrollo escolar y económico, también contribuyó al surgimiento de  indisciplinas sociales que se manifiestan de diversas formas. Parte de ellos se concentra en locales que no reúnen las condiciones de vivienda o se asienta ilegalmente en terrenos en la periferia de la ciudad, en los que no están creados los entornos urbanos para vivir. Aunque las autoridades y el Instituto de Planificación Física tratan por diversos medios de impedir esto y buscarle alternativas, la solución definitiva es aumentar la construcción de viviendas en La Habana y en esos otros territorios del país. Debemos destacar que la ciudad dada la falta de fuerza de trabajo los necesita. La mayoría de ellos se desempeñan con eficacia en todas las esferas económicas y sociales y garantizan la vida de La Habana.

La introducción en esa época de crisis y escaseces, de mecanismos mercantiles en la economía para salvar a la revolución socialista, incidió enormemente en la degradación de las relaciones humanas que se habían forjado durante años, y surgió una capa social de personas incultas, egoístas, guaposas o picaras que medran inventando “negocios”, acaparando productos para revenderlos y todo lo resuelven por medio de lo que llaman  “luchar” alternándolo con la vagancia. Este sector generalmente de bajo nivel de instrucción y desprovisto de valores incomoda y ejerce una nociva influencia en la sociedad.

La Habana, pese a recibir esta amplia inmigración interna, sufre un grave problema con el progresivo estancamiento de su población debido a la baja natalidad, a que el número de fallecimientos ya supera los nacimientos, y a la emigración para otros países. Entre las causas de esta emigración se hayan entre otros, la difícil situación económica del país acentuada por el Bloqueo de los EE.UU. y el deseo (estimulado por la propaganda que reciben a través de películas, series…) de migrar a países desarrollados para mejorar su nivel de vida, otro elemento de importancia es el de la reunificación familiar. El no crecimiento de la población de La Habana (y de toda Cuba) por la baja natalidad, es un fenómeno social, cultural y económico muy complejo. Considero que en nuestro país es principalmente expresión del desarrollo social y cultural de la población y de las mujeres en particular y en segundo término por la difícil situación económica. No se puede explicar este fenómeno solo por razones económicas, ya que en muchos países europeos como España e Italia y otros con superiores niveles de vida se comprueba el mismo problema. En cambio, países con condiciones económicas paupérrimas tienen altos índices de natalidad. El gobierno cubano comprende la necesidad de adoptar medidas  dirigidas a detener el decrecimiento de la población. Se ensayan  acciones como la de ofrecer viviendas a las mujeres con tres hijos menores de 14 años, o la de la procreación asistida por el sistema de salud pública, a más de 100 mil familias deseosas de tener descendencia, pero esto no basta y se requiere profundizar en este tema.

Las indisciplinas, conductas antisociales, actividades ilegales y la mala educación que se manifiestan desde la falta de higiene cuando vecinos botan la basura en las calles y aceras (2), o derrochan el agua en jardines y parterres; ruidos insoportables (música con altos decibeles, motos sin tubos de escape, incluidos los provocados por los llamados vendedores callejeros), hombres sin camisa caminando por las calles, personas tomando bebidas alcohólicas en las vías, , o la violación de las regulaciones urbanísticas con la alteración de inmuebles, especialmente de fachadas, sin permisos oficiales, o talleres de mecánica improvisados en las aceras, alquileres de viviendas y taxistas ilegales etc…tienen  principalmente un carácter cultural-económico y por supuesto de la perenne falta de control de las autoridades provinciales. Apoyados en el sector docente enriquezcamos  la educación, los valores y la cultura general y estética de los educandos, de la familia y de la sociedad. Crear  atractivos programas conducentes a cultivar (de verdad) en los niños, adolescentes y jóvenes el hábito de lectura, los valores de la disciplina, la educación formal, el respeto a los mayores, el cuidado a la propiedad, el amor a su ciudad (estos planes serán interesantes para estos sectores etarios si se complementan con las Tics). No pueden faltar en esta voluntad política la participación de los medios, las organizaciones de masas y sociales y otras instituciones. Pero es imprescindible que paralelamente elevemos el nivel económico y la calidad de la vida de los habaneros (construyendo viviendas en primer término).

Pero estas feas conductas no desaparecerán solo por esto. El ejemplo democrático de la discusión de la Constitución por el pueblo, debe servirnos para enfrentar esta situación. Sometamos a debate con la población (a través del periódico Tribuna y en  los centros de trabajo y en las cuadras) un proyecto de Normas de convivencia social, previamente publicado en los medios (se incluiría el tema de la higienización de la ciudad). ¿Cómo quiere el pueblo que sea la disciplina social en La Habana? Tras enriquecer el documento con las opiniones de la población, se debatirá en las Asambleas del Poder Popular  de los municipios y el documento que resulte de estos análisis, sería refrendado por el Gobernador provincial con su firma. Este documento debía contemplar tres pasos para con los infractores: Actas de Advertencia, Multa (gravosa) y finalmente (si fuera necesario) las Salas de lo Civil de los Tribunales Populares Municipales.

Por espacio de tres meses se divulgarían ampliamente las “Normas  de convivencia social” aprobadas y las autoridades del Orden Público, los inspectores y el pueblo llamarán la atención educativamente a los infractores. Trascurrido este tiempo se exigirá coactivamente el cumplimiento de las Normas de convivencia social. Previamente se  requerirá preparar a las organizaciones de masas, a los miembros del Orden Público, así como revolucionar el deficiente sistema de inspectores.

Las indisciplinas no son exclusivamente de la población. Las numerosas indisciplinas administrativas y también desidias e ilegalidades, son parte indiscutible del problema. Cuando un centro de trabajo no abre a su hora o cierra antes de tiempo, o en una tienda adulteran los precios, o no tienen cambio monetario, o un gerente impasible no le busca soluciones a las colas, o un ómnibus no se detiene como está establecido en las paradas, o un rutero estatal cobra más de lo establecido, o un funcionario negligente no llega a su hora, o entorpece el proceso, o quien interesado por “regalas” ilegales  alarga el asunto, y muchas, muchas más... son indisciplinas, indolencias e ilegalidades administrativas que afectan y desmoralizan a la sociedad en su conjunto. Es responsabilidad absoluta de las administraciones superiores erradicar estas repudiables conductas y de la población  criticarlos e informar.

viernes, 6 de octubre de 2017

Año 2018 y la nueva dirección de la Cuba socialista

Por Ernesto Escobar Soto

El socialismo es por antonomasia un proyecto de masas,
 precisa del concurso consciente, participativo y permanente
de la mayor parte del pueblo y debido a esto,
 es ante todo el sistema de la moral y del ejemplo.


Luego de un amplio debate con algunos buenos amigos sobre este crucial tema y estimulado por ellos, intento en estas líneas resumir los criterios pronunciados en el encuentro. Pedimos excusas anticipadas, ya que como es lógico, esta arriesgada, simple y por supuesto incompleta exposición y los comentarios adicionados, cuya base han sido las informaciones de carácter público por todos conocidas, son sencillamente nuestras opiniones.
En febrero de 2018, como resultado final del proceso electoral que se desarrolla en todo el país, se elegirá la nueva dirección del Estado y del Gobierno revolucionarios cubanos y sobrevendrán cambios de estructura. De acuerdo con lo establecido, el general de ejército Raúl Castro, luego de cumplir dos mandatos seguidos ejerciendo los cargos de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros no se presentará como candidato. Será particularmente difícil elegir a quien desempeñará los cargos ocupados hasta ahora por Raúl, gestor principal de los necesarios cambios que se acometen en la economía el VII Congreso del PCC lo eligió 1er Secretario del Comité Central del PCC, desempeñaría esas funciones hasta la celebración del VIII Congreso.
Ante el inminente relevo de la generación histórica, corresponde en este momento demostrar que “una Revolución es invencible cuando es verdadera”. Los dirigentes electos, habrán de estar conscientes de la trascendencia histórica y del extraordinario papel que les corresponde asumir, en un país que no es el mismo de hace unas décadas atrás, cuyas estructuras, relaciones económicas y sociales se hallan en procesos de transformación, en distintas circunstancias, con otros actores, y diferencias notorias de todo tipo. Conocedores de que la mayor parte de la población, y principalmente los más jóvenes, no conocieron el sistema capitalista “subdesarrollado y neocolonial” que rigió en Cuba antes de 1959, y su existencia ha transcurrido disfrutando las conquistas sociales logradas antes por sus padres y abuelos, lo que les hace, no darle una noción exacta de su gran valor, y en medio del llamado Periodo Especial, con sus severas carencias y dificultades. Esto ocurre en un mundo globalizado y neoliberal, sumido en una persistente crisis económica financiera, en donde imperan cada vez más las desigualdades e injusticias, las agresiones y guerras permanentes.
Tendrán ante sí, con el Partido (fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado) y el pueblo, la gran responsabilidad de hacer avanzar a la Revolución, y mejorar las conquistas ya alcanzadas, defender la independencia, la libertad, la soberanía y la paz de Cuba, y evitar un retroceso que lleve al país, como quieren nuestros enemigos, al capitalismo y al más inimaginable caos.
Se verán en la imperiosa necesidad de desplegar un auténtico “liderazgo colectivo”, una labor de equipo creativa y original, para que sus conocimientos, capacidades y aptitudes personales se complementen y esto los fortalezca. Deberán asimismo impedir la creación de grupos o piñas con sus añagazas oportunistas, divisiones, frenos y ansias de poder, y de esta manera garantizar por encima de todo “la unidad basada en principios revolucionarios”, aspecto determinante en el proceso de edificación  de la sociedad socialista.
Deberían integrar esta dirección compañeros de prestigio, poseedores de probadas condiciones revolucionarias, personas de talento, inteligentes y cultos, tener ideas, métodos y estilos de trabajo propios. Contar con experiencias de dirección en las esferas políticas y administrativas y haber obtenido positivos resultados en sus gestiones anteriores. Audaces, sin temor a riesgos, decididos a ejecutar los cambios acordados por el VII Congreso del PCC y la Asamblea Nacional del Poder Popular, y a los que lógicamente se aprobarán en el futuro. Poseer firmes convicciones ideológicas, capaces de interpretar correctamente el momento histórico, dotados para “prever”, avizorar los fenómenos que pueden acontecer, rápidos en actuar, y en saber rectificar para volver a empezar.
Preocupados por acrecentar sus conocimientos de nuestra historia, del pensamiento de Martí, Mella, Guiteras, Fidel y el Che, y del marxismo, valorando todo ese legado como una doctrina viva, alejada de todo dogmatismo y sectarismo, estar al tanto en particular del tejido social y el rol de las “clases y capas sociales”. Entendidos en la excepcional transcendencia del desarrollo alcanzado por las ciencias y las tecnologías que ya transforman al mundo, como la bautizada “cuarta revolución industrial, y a las anunciadas automatización y robotización dirigidas a desplazar cada vez más a los humanos en las industrias, los servicios y hasta en la agricultura. Tarea cardinal es el afrontar este colosal reto con el aumento continuo de las inversiones en las ciencias y las tecnologías, y evitar la migración de científicos, profesores de universidades, reconocidos médicos y otros. Reducir la brecha científica que separa a Cuba de los países desarrollados es una cuestión de supervivencia. Prestar atención particular a las actuales tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y su íntima y cada vez más importante relación e influencia para con la política, la ideología y la cultura. Estar conscientes de la necesidad de alcanzar lo más rápido posible la informatización de la sociedad. Consideramos de gran relevancia que estos compañeros adviertan a cabalidad el enorme aporte que a la conducción del país, pueden realizar los numerosos Centros de investigación de las Ciencias sociales y las Universidades cubanas.

Tendrán que seguir inventado un socialismo que se parezca a nosotros, construir nuestra utopía, en medio de una grave situación económico-financiera agudizada por el bloqueo de EE.UU., la hostil política del presidente de EE.UU. Donald Trump, y las incesantes y graves afectaciones provocadas por fenómenos climatológicos. Es indispensable el desarrollo de una economía planificada, guiada por Los lineamientos del VII Congreso del PCC y crear un sólido patrimonio dirigido ante todo a elevar el nivel y la calidad de vida de todos los cubanos, al tiempo que con el mismo ímpetu se construye la espiritualidad y la cultura inherentes del socialismo. Constituiría un terrible error estratégico, el que no logremos llevar codo con codo, la economía, y la ideología, la cultura, la ética. Impulsar el desarrollo y la eficiencia de las novedosas y diversas formas de propiedad y organización en el sector económico: las empresas públicas perfeccionadas (sustrato principal de la economía y del socialismo), las cooperativas y los medianos y pequeños negocios privados. Evitar la concentración de la riqueza en manos de unos pocos, lo que niega la igualdad socialista, conllevaría a severas desigualdades para con los más vulnerables, y a peligros de todo tipo para nuestro sistema social. Al cumplir con el principio revolucionario de que ningún cubano quedará desamparado, debía actualizarse quienes son en el país los necesitados que requieren apoyo económico. Cooperar con el PCC, en evaluar sistemáticamente el tema ideológico-político relacionado con las transformaciones económicas que se realizan.

Tienen el enorme e ineludible encargo de apoyar el perfeccionamiento de la Democracia Socialista, en base al actual sistema del Poder Popular. Se ha señalado que debe rechazarse todo método o procedimiento burocrático o inconsecuente que afecte su actividad y con arrojo y madurez, sin formalismos y extravíos, legitimar su real papel de vehículo de la participación del pueblo en las decisiones y construcciones de las normas en cada nivel, lo que multiplicaría la energía y la capacidad creativa del pueblo. En este indispensable “proceso de estudio y análisis crítico y autocritico” por fortalecer el Poder Popular y recuperar el prestigio y la autoridad de cuando fueron creados por Fidel y Raúl en la década del 70, debían participar: nuestras organizaciones de masas y sociales, los medios periodísticos, los Centros de Investigación de las Ciencias Sociales. Será vital el papel del pueblo. Comprender la importancia de las nuevas tecnologías digitales de la comunicación y la información (TIC) en este proceso. Trabajar de este modo, para alcanzar la soñada e imprescindible Democracia Socialista, en la que impere una “plena, consciente, permanente y activa participación popular”, pues es el pueblo, el único garante de la continuidad de su Revolución Socialista.
Ante la guerra ideológica-cultural que nos hacen (muchas veces invisible), con el concurso de sus “corporaciones mediáticas”, dirigida a confundir y despolitizar a los cubanos, especialmente a los jóvenes, tienen la responsabilidad de participar en una “estrategia” integral en la que intervengan todas las organizaciones políticas, de masas y sociales, las instituciones públicas (de estas, especialmente el sistema docente y el de la cultura), los medios, y el pueblo, para exaltar nuestros ideales de justicia y el amor a la patria, hacerlos atractivos para las nuevas generaciones y vencer a este oscuro desafío que ocurre en la dimensión de la conciencia y la cultura.
Tener en cuenta que en el enfrentamiento a las globales campañas de los poderosos “medios corporativos” y sus laboratorios psicológicos con su inmensa capacidad de manipulación de las mentes, en las que se nos acusa de múltiples falsedades, debemos exigirle a las administraciones públicas la real eliminación, sin más dilaciones, del pernicioso, absurdo y perseverante secretismo, y lograr que las instituciones sean rápidas en ofrecer a los medios informaciones y respuestas diáfanas y críticas, lo que contribuiría a que nuestra prensa revolucionaria sea altamente interesante, y se caracterice cada vez más por su claridad y un amplio sentido opinante, sin las omisiones que nos desacreditan.
En este crucial empeño de lucha política-ideológica, se requerirá también la cooperación de los medios para “tomar la ofensiva”, y no dejar en manos de otros la labor de guiar y conducir, el enriquecedor “debate” entre los revolucionarios que amen y defienden ciertamente al socialismo, sin temor a las discrepancias, con el declarado propósito de incitar a pensar y de «cambiar todo lo que tenga que ser cambiado» y así seguir fortaleciendo y perfeccionando de forma continua nuestro sistema social socialista, como señalara Fidel.
Otro objetivo sería terminar de instituir con la participación del pueblo el Estado de Derecho, consecuente con nuestro socialismo, en el que prime el apego y el respeto a la Constitución y a las leyes, que estas se ejerzan de manera diáfana e igual para todos, y que contribuyan a acrecentar el ordenamiento y la disciplina de la sociedad y del país. En este sentido redoblar los planes de estudio de la Constitución y de las principales leyes desde grados tempranos, constituiría un reforzamiento de los sentimientos cívicos.
No menos trascendente será el “enfrentamiento total a la corrupción” (ahora que es posible), y en disminuir y convertir, en eficiente y menos costosa, lo que es hoy la ineficaz y entorpecedora burocracia administrativa. Al igual que ocurrió en la antigua Unión Soviética, corrupción y burocratismo constituyen los peores enemigos internos de la Revolución (1). La corrupción en el capitalismo forma parte inherente del sistema, para el socialismo es como una pandemia mortal. Para tener éxito, el pueblo deberá desempeñar el decisivo papel que le corresponde.
Resguardar la lealtad, pureza y autoridad moral que poseen las FAR en el cumplimiento de su incuestionable y sagrado objetivo de defender a la Revolución y a la Patria, y en su determinante participación en la Defensa civil contra grandes catástrofes provocadas por la naturaleza. Resaltar más, a las milicias como el pueblo organizado.
Proteger al país con el Ministerio del Interior, reforzado continuamente por la permanente colaboración de la población y demás instituciones y organizaciones de masas y sociales, contra enemigos internos y externos, mantener la ganada seguridad ciudadana y luchar denodadamente por la disciplina social, evitar males mayores como el surgimiento del “crimen organizado” que aparece inexorablemente alrededor del tráfico de drogas, la prostitución, el juego de apuestas y el lavado de dinero, y velar prioritariamente por la reeducación de los ex reos, y su posterior ubicación laboral.
Dado que no contarán con el admirable e impar aval histórico y la autoridad moral y política de Fidel y de Raúl, además de las capacidades y aptitudes de dirección señaladas anteriormente, habrán de poseer “elevadas cualidades y virtudes éticas”, y hacer suyas la necesidad de continuar modelando sus conductas –como hiciera el Che–, con el objetivo de realzar su firmeza moral y predicar con el ejemplo, elementos imprescindibles para ocupar estas altas funciones. El liderazgo y la autoridad de Martí, Fidel y el Che, se centraba en los ideales, valores y principios que mostraron en vida y en los vínculos emocionales que -honradez y valentía personal por medio- establecieron con el pueblo. Asumir como paradigma las vidas de estos y otros héroes, sería la única manera viable para que puedan coronar con éxito su labor.
Podemos tratar de resumir las cualidades, virtudes humanas y concepciones que queremos de ellos:
Cultivar los valores morales y éticos como lo más preciado de un dirigente socialista. Ser modestos, vivir con austeridad y absoluta transparencia, tanto ellos como sus familiares, y oponerse a los males del nepotismo y el amiguismo. Ser resueltamente consecuentes, alejados de la doble moral, sin permitirse contradicciones entre su decir y su hacer, con la seguridad que el pueblo los evaluará en primer término por su honestidad e integridad.

Como servidores públicos, trabajar con acentuado espíritu de sacrificio, dedicación incondicional a la Revolución y a la Patria, a la que aquella defiende y sirve. Preocuparse personal y continuamente por el bienestar del pueblo. Rechazar la dañosa mentalidad de funcionario y su perenne trabajar desde sus oficinas separándose de las masas, con valoraciones e informes en muchas ocasiones ajenos a la realidad y vincularse directamente con los trabajadores, los campesinos, los vecinos en sus barrios, y los estudiantes, jerarquizando a los universitarios. Participar con ellos en sus actividades,saber escucharlos, aprender de ellos, detectar sus inquietudes y amarguras, decir siempre la verdad y usar sabiamente en la comunicación política, el convencimiento y la persuasión, como hiciera Fidel.
Ejercer el poder -que les ha sido otorgado por el pueblo soberano de manera temporal- con el debido respeto a la plena dignidad humana, como quisieron Céspedes, Martí y Fidel- evitando expresiones de autoritarismo, intolerancia o injusticia. Gobernar con firme autoridad, organización y control, exigir una rigurosa disciplina, tener esmerado espíritu autocrítico y la ineludible flexibilidad para saber rectificar, aspectos indispensables para poder gobernar en el socialismo.

Mantener nuestra acostumbrada posición de principios, invulnerable y digna ante el Imperio y sus aliados internos y externos. Optimistas y seguros, sin pecar de autoconfianza excesiva, y sin arredrarse ante los peligros que sufren todos los que se enfrentan a los poderosos, preservando la unidad (condición indispensable para la victoria), y encontrar siempre la fuerza en el pueblo, factores estos, que han sido determinantes para la continuidad de la Revolución. Ser generosos y no dejar nunca de ofrecer nuestra solidaridad a otros pueblos. Como nuestros enemigos, desde siempre, han proclamado públicamente que nunca cejarán en sus intentos de eliminar de múltiples maneras a la Revolución, sería insensato dejarse engañar por cantos de sirenas o caballos de Troya. El Che con suma clarividencia nos alertó que no se podía confiar en ellos «ni tantito así».

 Nota
(1) Aunque fueron numerosas las causas, no se puede explicar el estrepitoso derrumbe y desaparición de la URSS, si no se advierte el nocivo influjo del burocratismo y de la corrupción en la profunda desmoralización de las autoridades soviéticas, lo que consternó y decepcionó al pueblo y le impidió movilizarse para defender las conquistas alcanzadas, al tiempo que luchaba por erradicar todo aquello que a nombre del socialismo lo negaba.