viernes, 6 de octubre de 2017

Año 2018 y la nueva dirección de la Cuba socialista

Por Ernesto Escobar Soto

El socialismo es por antonomasia un proyecto de masas,
 precisa del concurso consciente, participativo y permanente
de la mayor parte del pueblo y debido a esto,
 es ante todo el sistema de la moral y del ejemplo.


Luego de un amplio debate con algunos buenos amigos sobre este crucial tema y estimulado por ellos, intento en estas líneas resumir los criterios pronunciados en el encuentro. Pedimos excusas anticipadas, ya que como es lógico, esta arriesgada, simple y por supuesto incompleta exposición y los comentarios adicionados, cuya base han sido las informaciones de carácter público por todos conocidas, son sencillamente nuestras opiniones.
En febrero de 2018, como resultado final del proceso electoral que se desarrolla en todo el país, se elegirá la nueva dirección del Estado y del Gobierno revolucionarios cubanos y sobrevendrán cambios de estructura. De acuerdo con lo establecido, el general de ejército Raúl Castro, luego de cumplir dos mandatos seguidos ejerciendo los cargos de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros no se presentará como candidato. Será particularmente difícil elegir a quien desempeñará los cargos ocupados hasta ahora por Raúl, gestor principal de los necesarios cambios que se acometen en la economía el VII Congreso del PCC lo eligió 1er Secretario del Comité Central del PCC, desempeñaría esas funciones hasta la celebración del VIII Congreso.
Ante el inminente relevo de la generación histórica, corresponde en este momento demostrar que “una Revolución es invencible cuando es verdadera”. Los dirigentes electos, habrán de estar conscientes de la trascendencia histórica y del extraordinario papel que les corresponde asumir, en un país que no es el mismo de hace unas décadas atrás, cuyas estructuras, relaciones económicas y sociales se hallan en procesos de transformación, en distintas circunstancias, con otros actores, y diferencias notorias de todo tipo. Conocedores de que la mayor parte de la población, y principalmente los más jóvenes, no conocieron el sistema capitalista “subdesarrollado y neocolonial” que rigió en Cuba antes de 1959, y su existencia ha transcurrido disfrutando las conquistas sociales logradas antes por sus padres y abuelos, lo que les hace, no darle una noción exacta de su gran valor, y en medio del llamado Periodo Especial, con sus severas carencias y dificultades. Esto ocurre en un mundo globalizado y neoliberal, sumido en una persistente crisis económica financiera, en donde imperan cada vez más las desigualdades e injusticias, las agresiones y guerras permanentes.
Tendrán ante sí, con el Partido (fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado) y el pueblo, la gran responsabilidad de hacer avanzar a la Revolución, y mejorar las conquistas ya alcanzadas, defender la independencia, la libertad, la soberanía y la paz de Cuba, y evitar un retroceso que lleve al país, como quieren nuestros enemigos, al capitalismo y al más inimaginable caos.
Se verán en la imperiosa necesidad de desplegar un auténtico “liderazgo colectivo”, una labor de equipo creativa y original, para que sus conocimientos, capacidades y aptitudes personales se complementen y esto los fortalezca. Deberán asimismo impedir la creación de grupos o piñas con sus añagazas oportunistas, divisiones, frenos y ansias de poder, y de esta manera garantizar por encima de todo “la unidad basada en principios revolucionarios”, aspecto determinante en el proceso de edificación  de la sociedad socialista.
Deberían integrar esta dirección compañeros de prestigio, poseedores de probadas condiciones revolucionarias, personas de talento, inteligentes y cultos, tener ideas, métodos y estilos de trabajo propios. Contar con experiencias de dirección en las esferas políticas y administrativas y haber obtenido positivos resultados en sus gestiones anteriores. Audaces, sin temor a riesgos, decididos a ejecutar los cambios acordados por el VII Congreso del PCC y la Asamblea Nacional del Poder Popular, y a los que lógicamente se aprobarán en el futuro. Poseer firmes convicciones ideológicas, capaces de interpretar correctamente el momento histórico, dotados para “prever”, avizorar los fenómenos que pueden acontecer, rápidos en actuar, y en saber rectificar para volver a empezar.
Preocupados por acrecentar sus conocimientos de nuestra historia, del pensamiento de Martí, Mella, Guiteras, Fidel y el Che, y del marxismo, valorando todo ese legado como una doctrina viva, alejada de todo dogmatismo y sectarismo, estar al tanto en particular del tejido social y el rol de las “clases y capas sociales”. Entendidos en la excepcional transcendencia del desarrollo alcanzado por las ciencias y las tecnologías que ya transforman al mundo, como la bautizada “cuarta revolución industrial, y a las anunciadas automatización y robotización dirigidas a desplazar cada vez más a los humanos en las industrias, los servicios y hasta en la agricultura. Tarea cardinal es el afrontar este colosal reto con el aumento continuo de las inversiones en las ciencias y las tecnologías, y evitar la migración de científicos, profesores de universidades, reconocidos médicos y otros. Reducir la brecha científica que separa a Cuba de los países desarrollados es una cuestión de supervivencia. Prestar atención particular a las actuales tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y su íntima y cada vez más importante relación e influencia para con la política, la ideología y la cultura. Estar conscientes de la necesidad de alcanzar lo más rápido posible la informatización de la sociedad. Consideramos de gran relevancia que estos compañeros adviertan a cabalidad el enorme aporte que a la conducción del país, pueden realizar los numerosos Centros de investigación de las Ciencias sociales y las Universidades cubanas.

Tendrán que seguir inventado un socialismo que se parezca a nosotros, construir nuestra utopía, en medio de una grave situación económico-financiera agudizada por el bloqueo de EE.UU., la hostil política del presidente de EE.UU. Donald Trump, y las incesantes y graves afectaciones provocadas por fenómenos climatológicos. Es indispensable el desarrollo de una economía planificada, guiada por Los lineamientos del VII Congreso del PCC y crear un sólido patrimonio dirigido ante todo a elevar el nivel y la calidad de vida de todos los cubanos, al tiempo que con el mismo ímpetu se construye la espiritualidad y la cultura inherentes del socialismo. Constituiría un terrible error estratégico, el que no logremos llevar codo con codo, la economía, y la ideología, la cultura, la ética. Impulsar el desarrollo y la eficiencia de las novedosas y diversas formas de propiedad y organización en el sector económico: las empresas públicas perfeccionadas (sustrato principal de la economía y del socialismo), las cooperativas y los medianos y pequeños negocios privados. Evitar la concentración de la riqueza en manos de unos pocos, lo que niega la igualdad socialista, conllevaría a severas desigualdades para con los más vulnerables, y a peligros de todo tipo para nuestro sistema social. Al cumplir con el principio revolucionario de que ningún cubano quedará desamparado, debía actualizarse quienes son en el país los necesitados que requieren apoyo económico. Cooperar con el PCC, en evaluar sistemáticamente el tema ideológico-político relacionado con las transformaciones económicas que se realizan.

Tienen el enorme e ineludible encargo de apoyar el perfeccionamiento de la Democracia Socialista, en base al actual sistema del Poder Popular. Se ha señalado que debe rechazarse todo método o procedimiento burocrático o inconsecuente que afecte su actividad y con arrojo y madurez, sin formalismos y extravíos, legitimar su real papel de vehículo de la participación del pueblo en las decisiones y construcciones de las normas en cada nivel, lo que multiplicaría la energía y la capacidad creativa del pueblo. En este indispensable “proceso de estudio y análisis crítico y autocritico” por fortalecer el Poder Popular y recuperar el prestigio y la autoridad de cuando fueron creados por Fidel y Raúl en la década del 70, debían participar: nuestras organizaciones de masas y sociales, los medios periodísticos, los Centros de Investigación de las Ciencias Sociales. Será vital el papel del pueblo. Comprender la importancia de las nuevas tecnologías digitales de la comunicación y la información (TIC) en este proceso. Trabajar de este modo, para alcanzar la soñada e imprescindible Democracia Socialista, en la que impere una “plena, consciente, permanente y activa participación popular”, pues es el pueblo, el único garante de la continuidad de su Revolución Socialista.
Ante la guerra ideológica-cultural que nos hacen (muchas veces invisible), con el concurso de sus “corporaciones mediáticas”, dirigida a confundir y despolitizar a los cubanos, especialmente a los jóvenes, tienen la responsabilidad de participar en una “estrategia” integral en la que intervengan todas las organizaciones políticas, de masas y sociales, las instituciones públicas (de estas, especialmente el sistema docente y el de la cultura), los medios, y el pueblo, para exaltar nuestros ideales de justicia y el amor a la patria, hacerlos atractivos para las nuevas generaciones y vencer a este oscuro desafío que ocurre en la dimensión de la conciencia y la cultura.
Tener en cuenta que en el enfrentamiento a las globales campañas de los poderosos “medios corporativos” y sus laboratorios psicológicos con su inmensa capacidad de manipulación de las mentes, en las que se nos acusa de múltiples falsedades, debemos exigirle a las administraciones públicas la real eliminación, sin más dilaciones, del pernicioso, absurdo y perseverante secretismo, y lograr que las instituciones sean rápidas en ofrecer a los medios informaciones y respuestas diáfanas y críticas, lo que contribuiría a que nuestra prensa revolucionaria sea altamente interesante, y se caracterice cada vez más por su claridad y un amplio sentido opinante, sin las omisiones que nos desacreditan.
En este crucial empeño de lucha política-ideológica, se requerirá también la cooperación de los medios para “tomar la ofensiva”, y no dejar en manos de otros la labor de guiar y conducir, el enriquecedor “debate” entre los revolucionarios que amen y defienden ciertamente al socialismo, sin temor a las discrepancias, con el declarado propósito de incitar a pensar y de «cambiar todo lo que tenga que ser cambiado» y así seguir fortaleciendo y perfeccionando de forma continua nuestro sistema social socialista, como señalara Fidel.
Otro objetivo sería terminar de instituir con la participación del pueblo el Estado de Derecho, consecuente con nuestro socialismo, en el que prime el apego y el respeto a la Constitución y a las leyes, que estas se ejerzan de manera diáfana e igual para todos, y que contribuyan a acrecentar el ordenamiento y la disciplina de la sociedad y del país. En este sentido redoblar los planes de estudio de la Constitución y de las principales leyes desde grados tempranos, constituiría un reforzamiento de los sentimientos cívicos.
No menos trascendente será el “enfrentamiento total a la corrupción” (ahora que es posible), y en disminuir y convertir, en eficiente y menos costosa, lo que es hoy la ineficaz y entorpecedora burocracia administrativa. Al igual que ocurrió en la antigua Unión Soviética, corrupción y burocratismo constituyen los peores enemigos internos de la Revolución (1). La corrupción en el capitalismo forma parte inherente del sistema, para el socialismo es como una pandemia mortal. Para tener éxito, el pueblo deberá desempeñar el decisivo papel que le corresponde.
Resguardar la lealtad, pureza y autoridad moral que poseen las FAR en el cumplimiento de su incuestionable y sagrado objetivo de defender a la Revolución y a la Patria, y en su determinante participación en la Defensa civil contra grandes catástrofes provocadas por la naturaleza. Resaltar más, a las milicias como el pueblo organizado.
Proteger al país con el Ministerio del Interior, reforzado continuamente por la permanente colaboración de la población y demás instituciones y organizaciones de masas y sociales, contra enemigos internos y externos, mantener la ganada seguridad ciudadana y luchar denodadamente por la disciplina social, evitar males mayores como el surgimiento del “crimen organizado” que aparece inexorablemente alrededor del tráfico de drogas, la prostitución, el juego de apuestas y el lavado de dinero, y velar prioritariamente por la reeducación de los ex reos, y su posterior ubicación laboral.
Dado que no contarán con el admirable e impar aval histórico y la autoridad moral y política de Fidel y de Raúl, además de las capacidades y aptitudes de dirección señaladas anteriormente, habrán de poseer “elevadas cualidades y virtudes éticas”, y hacer suyas la necesidad de continuar modelando sus conductas –como hiciera el Che–, con el objetivo de realzar su firmeza moral y predicar con el ejemplo, elementos imprescindibles para ocupar estas altas funciones. El liderazgo y la autoridad de Martí, Fidel y el Che, se centraba en los ideales, valores y principios que mostraron en vida y en los vínculos emocionales que -honradez y valentía personal por medio- establecieron con el pueblo. Asumir como paradigma las vidas de estos y otros héroes, sería la única manera viable para que puedan coronar con éxito su labor.
Podemos tratar de resumir las cualidades, virtudes humanas y concepciones que queremos de ellos:
Cultivar los valores morales y éticos como lo más preciado de un dirigente socialista. Ser modestos, vivir con austeridad y absoluta transparencia, tanto ellos como sus familiares, y oponerse a los males del nepotismo y el amiguismo. Ser resueltamente consecuentes, alejados de la doble moral, sin permitirse contradicciones entre su decir y su hacer, con la seguridad que el pueblo los evaluará en primer término por su honestidad e integridad.

Como servidores públicos, trabajar con acentuado espíritu de sacrificio, dedicación incondicional a la Revolución y a la Patria, a la que aquella defiende y sirve. Preocuparse personal y continuamente por el bienestar del pueblo. Rechazar la dañosa mentalidad de funcionario y su perenne trabajar desde sus oficinas separándose de las masas, con valoraciones e informes en muchas ocasiones ajenos a la realidad y vincularse directamente con los trabajadores, los campesinos, los vecinos en sus barrios, y los estudiantes, jerarquizando a los universitarios. Participar con ellos en sus actividades,saber escucharlos, aprender de ellos, detectar sus inquietudes y amarguras, decir siempre la verdad y usar sabiamente en la comunicación política, el convencimiento y la persuasión, como hiciera Fidel.
Ejercer el poder -que les ha sido otorgado por el pueblo soberano de manera temporal- con el debido respeto a la plena dignidad humana, como quisieron Céspedes, Martí y Fidel- evitando expresiones de autoritarismo, intolerancia o injusticia. Gobernar con firme autoridad, organización y control, exigir una rigurosa disciplina, tener esmerado espíritu autocrítico y la ineludible flexibilidad para saber rectificar, aspectos indispensables para poder gobernar en el socialismo.

Mantener nuestra acostumbrada posición de principios, invulnerable y digna ante el Imperio y sus aliados internos y externos. Optimistas y seguros, sin pecar de autoconfianza excesiva, y sin arredrarse ante los peligros que sufren todos los que se enfrentan a los poderosos, preservando la unidad (condición indispensable para la victoria), y encontrar siempre la fuerza en el pueblo, factores estos, que han sido determinantes para la continuidad de la Revolución. Ser generosos y no dejar nunca de ofrecer nuestra solidaridad a otros pueblos. Como nuestros enemigos, desde siempre, han proclamado públicamente que nunca cejarán en sus intentos de eliminar de múltiples maneras a la Revolución, sería insensato dejarse engañar por cantos de sirenas o caballos de Troya. El Che con suma clarividencia nos alertó que no se podía confiar en ellos «ni tantito así».

 Nota
(1) Aunque fueron numerosas las causas, no se puede explicar el estrepitoso derrumbe y desaparición de la URSS, si no se advierte el nocivo influjo del burocratismo y de la corrupción en la profunda desmoralización de las autoridades soviéticas, lo que consternó y decepcionó al pueblo y le impidió movilizarse para defender las conquistas alcanzadas, al tiempo que luchaba por erradicar todo aquello que a nombre del socialismo lo negaba.

lunes, 17 de julio de 2017

EL SOCIALISMO CUBANO Y LA CORRUPCIÓN

Se requiere la creación de un entorno cada vez más democrático en
el que se estimule la crítica revolucionaria, el debate franco y se
escuchen las sugerencias del pueblo para hacer realidad
lo que expresara Fidel de «cambiar todo lo que deba ser cambiado»


Desde hace algún tiempo en diversas ocasiones  el Dr. Esteban Morales, ha alertado públicamente, con coraje y pasión sobre el espinoso tema de la corrupción. Del mismo modo el Dr. Luis Toledo Sande, en varios de sus artículos, ha expuesto con agudas valoraciones su reclamo a afrontar este complejo y peligroso entramado de ilegalidades. Sin intenciones académicas incursiono brevemente en tan dificultoso contenido con algunas sugerencias y el propósito de estimular el análisis y a una mayor comprensión sobre un tema cardinal para la Revolución.

La corrupción burocrática es consustancial a los Estados y sistemas en los que señorea la propiedad privada, sustentadas en la ideología del despojo y la explotación de las mayorías. De disímiles maneras consigue introducirse en el sistema político de un país y en sus componentes de gobierno. Este fenómeno imperó en el periodo de la República neocolonial. La degradación era tal que en la década del 50, Fulgencio Batista, ocupando la presidencia de la República estableció íntimas relaciones con la mafia italoamericana, a la que le permitió controlar los casinos de juego de los grandes hoteles de La Habana y el negocio del tráfico de la droga hacía Estados Unidos. Después de 1959, los representantes de la mafia fueron expulsados del país, se prohibieron los juegos de azar y ante el avance revolucionario la corrupción perdió fuerzas. Bajo distintas formas pudo sobrevivir y reacomodarse gracias a diversos factores. En el proceso de construcción del socialismo no desaparecen por decreto las condiciones que servían de base a la corrupción y que caracterizan al capitalismo, la nueva sociedad hereda fuertes rezagos de la conciencia y la cultura burguesas. Se debe señalar también que tras la nacionalización de las grandes empresas capitalistas cubanas y extranjeras, medida imprescindible para comenzar a edificar el socialismo, se declaró como una verdad absoluta el equívoco enunciado de que la propiedad estatal adquiría la condición de ser la propiedad de todo el pueblo. En la práctica los trabajadores y el pueblo en general no las sintieron como suyas y no las protegieron como era de esperar. Con la posterior nacionalización de todos los pequeños negocios (acción determinada principalmente por objetivos políticos e ideológicos ante las agresiones de los Estados Unidos y el anhelo de hacer avanzar con mayor rapidez el proyecto socialista), surgió para el Estado la irrealizable tarea de administrar desde una pequeña barbería hasta enormes empresas. En medio del torbellino revolucionario, por inexperiencia y marcado idealismo, no se advirtió el rol que debían desempeñar los sistemas contables y los asesores jurídicos. Se hizo presente la poca exigencia de los jefes por la disciplina laboral y el cumplimiento de los planes, la deficiente planificación y organización, las fallas en los controles administrativos.

Luego de 1990, a causa de la intensa crisis económica que provocó la desaparición de la URSS y sus efectos desmoralizadores en el orden ideológico, y al recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos, la población cubana comenzó a sufrir extraordinarias penurias y escaseces. Cuba rechazó la aplicación de las conocidas fórmulas neoliberales, lo que hubiera acabado con la Revolución. La dirección del Partido aplicó una consecuente y audaz política de principios en defensa de la soberanía nacional y por la preservación de las conquistas alcanzadas en salud, en educación, empleo e igualdad social, y desafió a la inevitable hostilidad de los grandes centros de poder. En ese titánico esfuerzo se vio obligada a ejecutar diversas medidas que provocaron el aumento de las diferencias sociales entre la población. Fue entonces que por primera vez desde 1959 la corrupción comenzó a revelarse con pujanzas no conocidas hasta entonces en la Cuba revolucionaria, lo que se expresó en el hurto de productos de los almacenes y comercios, el acaparamiento y reventa de mercancías, la exigencia de comisiones y dádivas por parte de funcionarios para viabilizar tramites y gestiones, el soborno a inspectores y otros, como el elaborar falsos informes y estadísticas, acompañados de una progresiva pérdida de valores morales, en muchos casos encubierta con la excusa de que «era necesario luchar por cualquier medio para solucionar los graves problemas que afectaban la vida». Estas ilegalidades, habitualmente de pequeño monto multiplicadas de manera sostenida en el tiempo, provocan severos perjuicios económicos al país y afectan la moral del pueblo.

Es opinión generalizada que este fenómeno de la corrupción abarca actualmente a un segmento no desdeñable de la población: cuadros, funcionarios, gerentes, y lo más peligroso, se presenta en no pocos trabajadores y hasta en sectores claves como el del magisterio. Ejemplos notorios fueron la venta de exámenes de ingreso a la Universidad consumado por varios funcionarios y profesores, o los actos delictivos cometidos por directivos de los servicios comunales en la capital. Se extendieron prácticas corruptas en el comercio minorista  (bodegas, carnicerías, panaderías, etc…) gracias a las “ventas a granel”, a pesas engañosas, con el contubernio de inspectores corrompidos y a la falta de control administrativo. Existen grandes tiendas por departamentos, hoteles, restaurantes y bares, en las que gerentes corruptos cobran una suma diaria por piso o por área para “dejar hacer” a sus subordinados y estos a su vez repiten estas mañas con los empleados. En bares y restaurantes se hallan empleados que sustituyen las mercancías, llámese bebidas alcohólicas, productos alimenticios y otros por las que ellos previamente han comprado a menor precio o que han sido extraídas de hoteles de zonas turísticas y de otras entidades del Estado. Este actuar de diferentes formas se repite en almacenes y tiendas dedicadas al comercio de otros productos, los que luego son vendidos en las cercanías de las propias entidades. Para que esto suceda, debe haberse creado previamente un amplio armazón de relaciones dolosas que lo permitan.

El mundo global y neoliberal, en el que campea el capital financiero, está inmerso en un proceso hasta ahora indetenible de descomposición económica, política, social, cultural y moral, acompañado de la destrucción del hábitat planetario. Esta crisis general que lo abarca todo, también se expresa en un extraordinario acrecentamiento de la corrupción e impera y alcanza plenamente a gobiernos, poderes parlamentarios y judiciales, órganos de seguridad, gran parte del tejido social, el sistema financiero internacional, y en los vergonzosos vínculos que se forman entre las instituciones oficiales con el narcotráfico y el crimen organizado. La corrupción para el sistema capitalista se ha convertido en una práctica delictiva admisible y hasta necesaria. Valorando sus dimensiones y la influencia que ejerce este fenómeno en nuestra sociedad, no es posible, ni merece siquiera comparar la situación de Cuba con lo que acontece en esos países. Pese a esto, el fenómeno de la corrupción requiere ser valorado como el principal enemigo capaz de envenenar el sistema socialista cubano y destruirlo. Además, es notorio que tiende a unirse y formar estrechas alianzas con la subversión política1.

El Socialismo es un proyecto en el que su principal protagonista es el pueblo, por lo que la conducta transparente y honesta de quienes son sus servidores públicos, adquiere una connotación especial. En este concepto incluimos con sentido amplio a los dirigentes del Gobierno y del Estado, a los funcionarios de la administración pública y también a los directores y gerentes de empresas estatales, quienes con su ejemplo  influyen y determinan en la moral de los trabajadores y del pueblo en general. Ocupar un cargo de servidor público es un inmenso honor, pero al mismo tiempo los responsabiliza con el deber de mantener una conducta honesta.

En Cuba, aunque se han adoptado importantes acciones por el más alto nivel del PCC, del Estado y del Gobierno, como la creación de la Contraloría General de la República, y leyes como la de Control Interno, y las acciones ejecutadas por instituciones como los tribunales, la fiscalía y la policía y otras para enfrentar este fenómeno, se mantienen numerosas vulnerabilidades y aún no se aprecia que se logre revertir de manera significativa la situación. En nuestro país están ocurriendo sucesos trascendentales que obligan, sin dilaciones ni dudas, a actuar de inmediato. Adoptada la acertada y estratégica decisión de que se realicen cambios en los cargos de primer nivel cada una decena de años y luego de 50 años bajo la dirección de los líderes históricos de la Revolución se aproxima la renovación generacional; de igual modo, el pasado 17 de diciembre se inició el proceso para restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, y como han señalado sus voceros el asedio contra la Revolución se concentrará en las vías de la subversión política; al unísono se desarrollan otras acciones medulares como las de estimular la inversión extranjera y la aprobación de la apertura de pequeños negocios privados, se trabaja en la unificación de las dos monedas, al tiempo que se labora en el acelerado incremento del turismo. Estas acciones con certeza propiciarán el desarrollo de la economía cubana, pero de igual modo crearán un panorama social, económico y político mucho más complejo.

En el proceso de crear un socialismo cada vez más Democrático y de Derecho, única forma de garantizar la continuidad de la Revolución, responsabilidad que por el acontecer histórico le corresponde cumplir a una nueva generación, el tema de la corrupción solo puede ser concebido revolucionando nuestros objetivos y procedimientos y así, expresarlos con  la mayor claridad posible en las modificaciones que se propondrán a la Carta Magna. Esta lucha no puede circunscribirse a la labor de algunas instituciones, hay argumentos suficientes para que la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) elabore, un programa institucional e integral que adopte la forma de proyecto de Ley, para imbricar de forma sistémica al pueblo y a todas las instituciones del Estado y el Gobierno. La Contraloría es y debe ser la institución responsabilizada ante las máximas autoridades y la población, en velar por el cumplimiento de esta Ley.

La nueva Constitución y la (posible) Ley Institucional de enfrentamiento a la corrupción, como es usual deberán ser debatidas, enriquecidas y aprobadas por la población. No podemos dejar de señalar la indispensable actualización del Código Penal, para que esta legislación se ponga a tono con la lucha contra la corrupción, así como es tarea a priorizar el justo y necesario fortalecimiento de los Tribunales, la Fiscalía y la Policía. No se requiere justificar la jerarquización para afrontar de todas las maneras posibles el lavado de dinero y el narcotráfico, e impedir que crezcan y se organicen en nuestro país por su enorme poder de corrupción. Otra de las ideas indispensables a considerar en la Ley Institucional de enfrentamiento a la corrupción (y de su Reglamento), sería la de determinar el decisivo papel que jugarían los trabajadores en los centros de trabajo, la población en las cuadras, y las organizaciones de masas y sociales, así como el rol a desempeñar por los medios periodísticos en cuanto a criticar y divulgar los hechos de corrupción; uno de los aspectos a incluir sería el de definir las vías para las quejas y denuncias de la población comenzando con la creación de un sitio WEB nacional abierto a la población, y en cada organismo central del estado y en los diferentes niveles, sin olvidar la recepción de las cartas por correo y las llamadas telefónicas, y lo de regular el consiguiente e inexcusable proceso de investigación y respuesta.

Se deben estudiar los planes de otros países contra la corrupción (casi siempre fallidos) que ofrecen importantes opciones a aplicar en Cuba, por ejemplo, la declaración oficial de los patrimonios personales y familiares de los servidores públicos y su información pública antes de ocupar el cargo y al finalizar en sus funciones; la creación de un fondo de viviendas propiedad del Estado para que sean ocupadas oficialmente por los funcionarios del primer nivel al ser designados en elevados cargos y solo mientras se desempeñen como tales; el control de manifestaciones de nepotismo y la definición de las instancias en cada nivel que velarán, revisarán y aprobarán o no, los procesos de los hijos y familiares cercanos de los altos funcionarios en  activo, para optar por plazas de elevadas responsabilidades y/o sustanciosos ingresos financieros. Se debía estudiar el instituir los exámenes por oposición y su previa divulgación pública para optar por cargos de funcionarios en la administración pública, velando por la limpieza de los pasos que se ejecuten para ello. La aplicación de este programa conllevaría también la obligación de organizar un sistema informatizado de control y chequeo sistemático a nivel nacional para velar por su cumplimiento.

Otros aspectos a tener en cuenta serían la actualización de los Códigos de ética, así como de las Normas que regulan los procesos de firma de contratos de inversiones, las licitaciones, los estudios de mercado que preceden a las operaciones de compras de productos, y otros que nuestras administraciones ejecutan en su práctica diaria en Cuba y en el extranjero y que en no pocas ocasiones han sido violados (no se debe dejar en el tintero las disposiciones para fiscalizarlas sistemáticamente). Con el objetivo de darle un sentido armónico a este gran propósito es determinante la participación de los dos Ministerios de Educación, e incluir como disciplina el tema del enfrentamiento contra la corrupción en los programas docentes por su significado estratégico en la educación de los niños, jóvenes y el pueblo. Hay criterios de que parte de la solución para impedir la continuidad de las anomalías conocidas en el sector del magisterio, radica en hacer participar a los padres y para ello se deben crear, lograr que funcionen y elevar la autoridad de los Consejos de padres, los que además de ocuparse conjuntamente con el claustro de profesores del rendimiento académico de los alumnos, la calidad de la enseñanza, la disciplina y la cooperación con el centro escolar, contribuirían a velar por la ética y la lucha contra todo tipo de irregularidades. Otros primordiales aspectos a considerar serían la reorganización total del criticado sistema de inspectores a todos los niveles, que incluye la selección, verificación, evaluación y capacitación, la asignación de salarios que se correspondan con sus labores y el establecer los mecanismos de control sistemático y contra chequeo para garantizar la depuración permanente de los deshonestos (aplicar el principio de que todo el que inspecciona debe a su vez ser objeto de chequeo); la solución de una vez por todas del serio y viejo problema de la falta de especialistas en contabilidad, con la elevación de sus ingresos, autoridad y capacidades técnicas; el imperioso fortalecimiento, en todos los sentidos, de los asesores legales que prestan servicios a las empresas; y la continuación de los planes de formación y superación de los cuadros en contenidos de economía, contabilidad y leyes.

Un tema que reviste una gran importancia y está previsto para cuando se eleve sustancialmente el salario de los trabajadores, es además el de aumentar de manera adecuada el de los altos funcionarios y directores de empresas, lo que les permitiría vivir en base a sus ingresos acorde con sus significativas responsabilidades. De esta forma los estimularemos y se les podrá exigir con mayor energía que cumplan con eficiencia sus labores, a lo que acompañará la prohibición legal de las llamadas “gratuidades” y el uso indebido de recursos estatales tan comunes hoy. Un tema esencial es el uso de las Ciencias Sociales para realizar investigaciones y sugerencias sobre estas problemáticas, valorar los resultados de la aplicación de las medidas que se acuerden, así como de su posterior seguimiento. Muchos consideran que se requiere pasar a una etapa de mayor severidad en cuanto la aplicación de la Ley de Control Interno y reclamarles a las direcciones de organismos y empresas incumplidoras que deben solucionar en plazos determinados las deficiencias que les son señaladas de manera reiterada años tras año. En la generalización en todo el país de la útil  experiencia aplicada en Artemisa y Mayabeque de concentrar a las diferentes oficinas administrativas que prestan servicios de trámites, se requerirá el examen previo y la revisión a fondo de las plantillas de algunos de esos organismos dadas sus negativas prácticas ampliamente conocidas por el pueblo.

El Estado cubano ha expuesto que mantendrá el control de las grandes empresas, el comercio exterior, las inversiones extranjeras y el comercio mayorista (se ha informado públicamente el interés de desarrollar el mercado mayorista en asociación con empresas extranjeras), por la importancia estratégica de estos sectores económicos se necesitará reforzarlos con los más capaces y honestos cuadros e instituir un  férreo control contable y organizativo para evitar que se extienda en ellos la corrupción. Por otra parte, es sabido que en ningún país del orbe se logra impedir el hurto en los comercios minoristas, las grandes cadenas, calculan estas pérdidas y las cargan a los precios a los clientes. En Cuba se transita por la transformación de los comercios minoristas en cooperativas (estas son la mejor solución socialista a este problema). Esperamos que cuando se organicen los comercios mayoristas también se conviertan en cooperativas las tiendas en CUC, las farmacias, los restaurantes y bares en divisas, y las gasolineras. Queda pendiente la crítica situación de las panaderías, bodegas y carnicerías, debido al papel que juegan en relación a la libreta de abastecimiento a la población. Una segunda tarea que complementa la anterior consiste en el traspaso (en arrendamiento) de las más pequeñas unidades a sus propios trabajadores. Estas dos medidas liberarán al Estado del enmarañado problema de administrar miles de medianos y pequeños negocios, lo que deberá mejorar la calidad del servicio que prestan y eliminarán este tipo de hurtos que perjudica a la economía del país y a la población. Esta nueva situación no exime a estudiar el tema de la defensa del consumidor, es algo que se requiere hacerlo y hacerlo bien en el futuro. Existen manifestaciones de ilegalidades de otro tipo, que degradan y corrompen al pueblo como son el juego de bolita y las peleas de gallos y perros en las que se apuesta dinero. Son transgresiones de la ley muy difíciles de erradicar. Por su carácter contribuyen a estimular peligrosas tendencias marginales en algunos segmentos sociales, por lo que es una necesidad luchar contra ellas y evitar que ante la vista de todos sigan proliferando.

Sería imprescindible que cada institución nacional analizara con profundidad aquellas disposiciones legales o administrativas que provocan ilegalidades y corrupción por ser ilógicas o debido a la imposibilidad de hacerlas cumplir. Pueden ser ejemplo de ello, las prohibiciones (ya suprimidas) de la venta de las viviendas y autos por sus propietarios, o la compra de celulares. Otro caso menor que sirve de muestra, ha sido la venta de piezas de repuesto para los autos. Para las entidades estatales se fijaba un precio, en cambio a los propietarios particulares se les imponía uno superior, lo que se convirtió de inmediato en fuente de corrupción.  Existen opiniones sobre la instrucción que prohíbe la entrada en el país de ropa y otros productos que precisa la población. Es sabido que esta disposición ha sido continuamente violada y que es causa de corrupción. En este caso, tal vez la solución sea el determinar el pago de la sobrecarga por el viajero.

En consonancia con las acciones que se adopten sería preciso, con vistas a comenzar el próximo quinquenio, actualizar y uniformar los métodos y los mecanismos de cómo se realizarán en cada nivel los nuevos procesos de selección, verificación, evaluación, ratificación, promoción y sustitución de los cuadros, funcionarios y gerentes, para evitar el mantener o promover a los corruptos y garantizar la transparencia y la pureza de los que ocuparán esos cargos en esa casi ya inmediata y trascendental etapa.

Es válido recordar que el Che en una ocasión señaló que los cuadros corruptos podían ser sustituidos, pero había que preservar en primer lugar la honestidad de los trabajadores. Es conocida la formulación de Carlos Marx  «El hombre piensa como vive». La conciencia social está determinada por las condiciones económicas- materiales de la sociedad. Es imprescindible insistir en que el hombre requiere satisfacer las necesidades esenciales de su familia y las propias para resguardar su virtud y su dignidad, y rechazar las incitaciones que ofrece la corrupción2.

No podemos permitir que la corrupción se amplíe y forme un sólido estamento que daría al traste con la Revolución. Los que se han acostumbrado a beneficiarse de las ilegalidades, nunca apoyarán nuevos mecanismos de control y tratarán de frenar con argucias de disímiles formas, cualquier esfuerzo dirigido a la adopción de medidas para enfrentar la corrupción3. El momento es el de exigir la actuación honesta de los servidores del Estado, el de instituir la participación popular en este empeño, el de terminar de crear un orden basado en el derecho y elevar la conciencia jurídica de la población, el de aplicar la pauta moral de que ante la ley todos somos iguales. Cuba socialista, por sus impares condiciones, quizás sea uno de los pocos países del mundo que puede ganar este desafío, solo si reorganiza todas sus fuerzas, se apoya en las reservas morales existentes, en los funcionarios honestos y desarrolla una interactiva labor concientizadora sobre este tema. Debemos actuar ahora, mañana sería tarde.



NOTAS:
1.- El mejor ejemplo se aprecia en la desaparición de la URSS. La nación que tuvo el extraordinario mérito de realizar la gran revolución de Octubre, derrotar al fascimo alemán y alcanzar enormes logros y conquistas se desmoronó. Su socialismo Estatal, no resistió el empuje de la alianza del burocratismo corrupto y oportunista en contubernio con la subversión política.

2.- Solo el desarrollo de la economía socialista permitirá en el futuro elevar el nivel de vida de los cubanos, pero existe un criterio general que en las condiciones actuales la rebaja de los precios de las mercancías, especialmente las que se venden en CUC, y los producidos por la agricultura, y una mayor subvención por parte del Estado de algunos de los productos agrícolas e industriales que forman parte esencial de la canasta familiar, contribuiría a paliar las severas dificultades económicas de gran parte de la población.

3.- «En 2012, cuando la dirección del Partido Comunista Chino propuso implantar en el país un sistema para hacer pública la información sobre bienes de los funcionarios y controlar la objetividad de esos datos, contra esa propuesta votó el 98,7%, casi todos los delegados de la Asamblea del Pueblo de toda China. Eran esos los "datos primarios", al momento de encabezar la nación el Presidente chino Xi (Jinping). La magnitud de la amenaza exigía una respuesta a gran escala, y no se hizo esperar » según Ígor Pankratienko, en su artículo China: la gran depuración, de la publicación rusa Stolietie del 6 de mayo de 2015.

lunes, 24 de abril de 2017

¿Reciben los cubanos un salario de 25 dólares al mes?

En un artículo que leí hace unas semanas el autor trataba el tema de las enormes desigualdades económicas existentes en el mundo. La información publicada en un video por Yahoo.com, se basaba en los datos estadísticos recopilados en el 2014 por la página digital Nationmaster.com (una empresa especializada en estadísticas) la que comparó los sueldos mensuales netos de la población mundial tomando como divisa principal el dólar. De acuerdo a este escalafón, Suiza con $6,300 dólares mensuales, es el país donde se devengan superiores salarios, seguida por Luxemburgo ($4,479). Estados Unidos ocupa el lugar 13 con $3,258. El informe se convierte en caricaturesco al señalar que Cuba es la nación del mundo donde menos salario se recibe cada mes. En ese escalafón, la Isla, con el número 176 ocupa el último lugar del mundo al presentar un salario mensual de $25.00 dólares.

Al comparar a Cuba con sus vecinos caribeños se señala a Haití. De acuerdo al artículo los haitianos ganan $712.00 dólares anuales, para una mensualidad media de $59.33 dólares. Con marcada intención agregan que en “Angola, en cuya guerra civil murieron más de 2 000 soldados cubanos, el ingreso promedio por mes es de $2,650”. A todas luces con estas comparaciones se quiere denigrar a Cuba y a su sistema socialista. Sin ser un especialista en economía, me percato que esta información es superficial, no creíble. El paralelo con la hermana Haití es irracional. A este pequeño y heroico país, el más pobre del continente americano, el mundo desarrollado, comenzando por Francia (su ex metrópoli) y los Estados Unidos le hicieron y le hacen pagar muy caro la hazaña de haber realizado la primera y única revolución en la historia triunfante de esclavos, y de negros por añadidura.

Para un observador juicioso las pruebas más visibles de la miseria de la población de una nación son entre otras: los analfabetos y los niños sin escuela, la falta de atención médica, las aterradoras epidemias que matan a miles de personas, el andar por las calles sin zapatos y vestidos con harapos, el no contar con una adecuada salud dental y la baja esperanza de vida de la población. El respetado Silvio Rodríguez destacó en su blogs Segunda Cita, tras una de sus presentaciones en una localidad de la ciudad: «En los 65 barrios “jodidos” de Cuba en los que he actuado, aún no he visto a un sólo niño sin escuela, zapatos o asistencia médica.» Estas comparaciones son disparatadas pues tratan de establecer paralelos sin profundizar entre lo que se denomina como el salario nominal y el real. En primer término, no negaré el bajo nivel salarial de la población cubana, ni tampoco los elevados precios de los productos del campo y los de las tiendas de divisas (CUC)1, muchos de ellos gravados exageradamente por las grandes empresas comercializadoras, así como reconocer que pese las amplias subvenciones estatales, un segmento de la población cubana no logra satisfacer convenientemente sus necesidades, solo pretendo ser objetivo. Intentaré reflejar cuales son las particularidades que nos desigualan en relación a las naciones del resto del planeta.

El mundo actual se compone de casi una treintena de países capitalistas ricos integrados por Estados Unidos, Canadá, la mayoría de los europeos, Japón, Australia, cuyos PIB nacional y per cápita son altos. En los últimos años se les han incorporado varios estados asiáticos. En el otro extremo se hallan más de 150 países también capitalistas –salvo las conocidas excepciones– cuyos PIB en general son mucho más bajos. Estas naciones que algunos denominan como países en desarrollo, o emergentes (o subdesarrollados), casi siempre han sufrido el colonialismo, la explotación y el saqueo por parte de los estados capitalistas hegemónicos. Es ineludible señalar que en general el PIB per cápita, reflejado en estas estadísticas no refleja la realidad, al desconocer la dispar distribución de la riqueza entre la población, con ello se oculta la situación de los más desfavorecidos. Esto se acentúa en aquellas naciones de amplias asimetrías sociales, donde unos pocos tienen ingresos abrumadoramente elevados, mientras la mayoría posee inferiores entradas económicas. Por solo señalar un ejemplo, esto ocurre en un empobrecido país de Centroamérica que ostenta la “singular distinción” de ser el que más aviones particulares posee en el mundo en proporción a su población –esta se compone de dos terceras partes de desamparados–.

Es común que en estados con un PIB per cápita aparentemente positivo, el segmento constituido por los desafortunados vivan en la miseria. En el pequeño grupo de naciones del I Mundo los salarios son altos, lo que les permite a sus habitantes en general, recibir diversos beneficios2, la población del resto del planeta mayoritariamente pobre no los pueden disfrutar. Son significativos los gastos en que incurren los ciudadanos de esos países ricos para pagar los alquileres de sus viviendas, y los servicios (privados) de educación de sus hijos, y los de salud de la familia. La suma de los tres egresos antes señalados, puede representar para un habitante promedio la mitad o más de sus ingresos mensuales. En Cuba a diferencia de la generalidad de las naciones del planeta, más del 85 % de las viviendas habitadas pertenecen a sus propietarios, o sea, los que viven en sus casas son dueños de ellas y no pagan ningún alquiler, ni impuesto sobre ellas. Y los que no son propietarios de sus inmuebles le pagan al Estado no más de un 10% de sus ingresos. En Cuba no ocurren los inhumanos “desalojos” por no pagar los alquileres de las viviendas tan comunes en el mundo.

La salud, uno de los Derechos Humanos esenciales, en Cuba es pública y gratuita, tiene cobertura universal, y algo primordial, en contraste con la generalidad de los sistemas de salud en el mundo, el de Cuba prioriza la “prevención” de las enfermedades por medio de campañas médicas contra numerosas enfermedades, lo que incluye la vacunación masiva de la ciudadanía. El sistema de salud pública cubana contempla la atención primaria, el ingreso y permanencia en hospitales, las operaciones quirúrgicas y todos los tratamientos posteriores. Decenas de miles de médicos cubanos han prestado y prestan servicios en más de 60 países, en muchos de ellos de manera gratuita. Aunque la salud pública cubana se ha visto dañada por espacio de casi 25 años a causa de la severa crisis económica (Periodo Especial) y el bloqueo por parte de Estados Unidos, cuenta con médicos, enfermeros y personal técnico muy capacitados y una alta sensibilidad humana, en los últimos años comienza a reactivarse el sistema con nuevas inversiones y equipos, remozamiento de locales etc.

En otros países existen conjuntamente la salud privada y la publica (la tendencia neoliberal es relegar a esta a un segundo plano), por ello para muchos resultan muy costosos los servicios médicos. En los Estados Unidos, con la comercialización de la salud, no tener un seguro médico es una verdadera tragedia para la familia. Podemos resaltar que aun para no pocos de los “asegurados”, ese convenio no cubre todo tipo de enfermedades y a veces las empresas aseguradoras con argucias legales tratan de evadir responsabilizarse cuando las dolencias son muy graves y requieren superiores gastos. Una muestra gráfica e irrebatible de esto, es el gran número de cubanos con residencia permanente en el exterior que aprovechan sus visitas a Cuba para recibir atención médica.

La educación, otro de los obligatorios Derechos Humanos, en nuestro país es también pública y gratuita para todo tipo de instrucción hasta el nivel universitario. De igual forma fue seriamente dañada en estos años en Cuba y ahora se realiza un intenso trabajo de revisión y reordenamiento para elevar su calidad. Cuba ha ofrecido y ofrece becas gratuitas a miles de jóvenes de otros países para cursar diferentes estudios. El país presenta uno de los niveles de escolaridad e instrucción más altos del mundo. Cuba es una de las naciones del orbe que mayor porciento de su presupuesto invierte en los sectores de la salud y la educación (tal vez la que más). Pese a reconocidas deficiencias en los sistemas de salud y educación cubana, causadas principalmente por la intensa crisis económica padecida por espacio de más de dos decenas de años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO), en reiteradas ocasiones los han valorado altamente como ejemplos a seguir. Como estamos tratando el tema de las subvenciones estatales es importante mencionar la Seguridad Social. En contraste con lo que ocurre en el resto del orbe todos los trabajadores cubanos sin excepción tienen al finalizar su vida laboral garantizada la jubilación. En otros países los trabajadores sujetos a la “precariedad laboral” y los denominados como “informales” no tienen el derecho a la jubilación. Es preciso señalar como las actuales pensiones no garantizan todas las necesidades de los jubilados, lo que se prevé solucionar cuando mejore la economía cubana.

En cuanto a la Asistencia Social, unas 80 mil familias con situación precaria reciben ayuda económica. Solo una veintena de los estados desarrollados puede enorgullecerse de contar con un sistema así, pese a las limitaciones lógicas dada la situación económica de nuestra nación.

De igual manera esta implementado desde los primeros años de la Revolución el sistema que le garantiza a cada familia al mes una cuota alimenticia. El Estado gasta miles de millones de dólares para comprar esos alimentos en el extranjero y ofrecerlos a la población a precios ínfimos. Los alimentos que se ofrecen subvencionados, si bien significan una manera innegable de ingresos (en productos) para la familia cubana, solo satisfacen un porciento del consumo lo que obliga a comprar la otra parte más caros, en las tiendas que venden en la moneda convertible (CUC). Se ha anunciado que cuando las condiciones económicas lo permitan se eliminará este sistema y la ayuda económica se realizará de modo directo a las familias más desfavorecidas.

Debemos referirnos también a la importante subvención por el Estado de un alto por ciento de los gastos que realiza cada familia en: la electricidad, el teléfono, el gas, el transporte público, los círculos infantiles, los asilos para ancianos, los servicios fúnebres…

Diferentes gastos en que incurre el Estado para beneficiar a la población cubana son los realizados en el amplio desarrollo de la cultura, el deporte y la ciencia, así como en la oferta de eventos y espectáculos artísticos, recreativos y deportivos con entradas a precios (comparados con otros países) muy bajos.

Por estas razones se puede asegurar con absoluta certeza que los cubanos no ganan solamente los $25.00 dólares mensuales que señala el escalafón antes nombrado. Si esto fuera así imperaría la miseria más atroz. ¿Cómo explicar que con un salario de solo $25 dólares mensuales, existen en Cuba más de un millón y medio de graduados universitarios y casi 2 millones de técnicos medios? Cualquier familia cubana cuenta entre sus hijos a ingenieros, médicos, científicos. A precios medios de países subdesarrollados los ingresos de los cubanos equivaldrían a varias veces el supuesto salario de $25.00 dólares. Si sumáramos los presupuestos de educación, de salud, seguridad social y otras prestaciones, como los de cultura y deportes, los alimentos subsidiados y otros (gas, agua, electricidad), más los salarios que reciben directamente los trabajadores cubanos y los dividiéramos entre los 11 millones de cubanos, nos daría para sorpresa de muchos, un per cápita de ingresos mucho más alto.

El objetivo esencial de la sociedad socialista cubana es lograr el mayor bienestar posible, tanto material como espiritual de la población y en ese objetivo se trabaja. Para tratar de comprender la situación actual de Cuba hay que valorar entre otros aspectos, la enorme crisis económica a partir de 1990, provocada por la desaparición de la URSS, al tiempo que Estados Unidos de manera paralela redoblaba su inhumano bloqueo (actualmente se mantiene), a los que se le sumaron los errores y las faltas que se cometieron. Ha sido una dilatada etapa casi apocalíptica, de épica resistencia. Los Lineamientos de la política económica y social del Congreso del PCC, han proyectado restituirle a los salarios su valor como instrumento para el desarrollo de una economía sana. Está previsto que el crecimiento de los ingresos de los trabajadores de las nuevas empresas estatales estará en proporción a las utilidades que alcancen estas entidades. El desarrollo integral de las cooperativas (de todo tipo), debe permitir el acrecentamiento de los ingresos de sus miembros. En el caso de los trabajadores “cuentapropistas” dependerá de las ganancias obtenidas en el desempeño de sus oficios, rentas o pequeños negocios, tras pagar los impuestos.

El ansiado aumento de los salarios del amplio sector administrativo público (así como de las pensiones), obedecerá al incremento de las inversiones, la producción y los servicios del país. Elevar la masa salarial sin un correspondiente respaldo productivo provocaría la subida de la inflación con severas consecuencias. Todo indica que comenzamos a salir de la terrible depresión en que nos vimos sumidos por más de 20 años.

Notas
1.-Es criterio general que sobrepasadas las circunstancias que obligaron a imponer los gravámenes a las mercancías en las tiendas de divisas (CUC) se decida la rebaja de esos precios, permitiendo un acertado margen de ganancia a las empresas estatales. Esto contribuiría a mejorar el nivel adquisitivo de la población y a motivar el espíritu de trabajo. La rebaja de los precios en las tiendas que venden en CUC, podría contribuir, cuando ocurra la “unificación de las monedas”, a aliviar posibles afectaciones a las capas más vulnerables de nuestra sociedad.

2.-Muchos observadores consideran que “el sueño americano” de los estadounidenses y “el estado de bienestar social” de los europeos occidentales que imperó en estos países a partir de la culminación de la II Guerra Mundial, parecen haber llegado a su fin a causa de las políticas neoliberales de sus gobiernos, sometidos al sector financiero mundial. Se advierte un paulatino e irreversible retroceso de las conquistas sociales y los derechos civiles logrados por sus pueblos a través de cientos de años de luchas.

martes, 21 de marzo de 2017

SALVAR EL LIBRO. SALVAR LA CULTURA CUBANA

Al igual que se debatieron y aprobaron los
Lineamientos económicos del VII Congreso del PCC,
se debían discutir y acordar los lineamientos
de la esfera de la conciencia, la cultura, la educación
y la comunicación para poder ganar la batalla de las ideas.


El amor a los libros ha sido una constante desde el triunfo de la Revolución cubana liderada por Fidel Castro, la que impulsó la alfabetización y la educación para todos, incluidos los estudios universitarios. Casi de inmediato se desarrolló la industria poligráfica y surgieron numerosas editoriales. Fue organizado un sistema de bibliotecas que abarcó a todos los territorios del país y como parte de ellos a los centros escolares. Se crearon el Ministerio de Cultura y otras instituciones entre ellas: el Instituto Cubano del Libro.

Antes de 1990 se produjeron cientos de millones de libros con lo mejor de la literatura cubana y de la generalidad del mundo, los que fueron ofertados al pueblo a bajísimos precios. Los cubanos se convirtieron, así, en uno de los pueblos más cultos del orbe. Este ha sido uno de los grandes logros de la Revolución. En el Período Especial, para beneficiar a los creadores de todo el país, las provincias fueron dotadas de modestos, pero modernos equipos de impresión.

No creo exista un país del mundo subdesarrollado, con el agravante de sufrir por más de 50 años un implacable bloqueo por parte de EE.UU., que pueda exponer como lo hace la Cuba socialista, tal grado de educación y de cultura media en su población, ni tan elevado número de excelentes escritores y artistas y de calificadas editoriales, así como la organización de numerosos y magníficos eventos culturales nacionales e internacionales. Sigue siendo la afamada música cubana, junto al baile, la más reconocida de nuestras artes y el primer baluarte de la identidad cubana. Al título de este trabajo se le pudo agregar “Salvar la música cubana”, por lo de la ordinariez de las letras de no pocas de las canciones, las que inexplicablemente han sido promocionadas por algunos de nuestros medios y en centros de recreación estatales. Es reconocido el nivel actual de apreciación y deleite de muchos cubanos, principalmente de profesionales y estudiantes universitarios por el teatro, las artes plásticas, el ballet, y el cine, este último, cuando se exhibe un celebrado filme o se celebran los festivales y las semanas de películas extranjeras. Pero pese a los esfuerzos e iniciativas institucionales, el pueblo cubano muestra graduales retrocesos en su acervo cultural. Sobre la escritura y el libro se ha erigido la pirámide cultural del hombre. Las ciencias y las diferentes manifestaciones artísticas han tenido en ellos su soporte.

En los últimos años, con rapidez pasmosa, el texto escrito ha perdido importancia ante las tecnologías digitales y sus audiovisuales. El libro no desaparecerá, pero debido a los nuevos medios digitales seguirá perdiendo su actual papel. Estos son novedosos, exponen con extraordinaria prontitud la realidad virtual, facilitan la comunicación inmediata y usan la imagen, por ello han conquistado a niños, adolescentes y jóvenes de todo el mundo, e incidido en la creciente tendencia a leer cada vez menos. Todo indica que el acentuado retroceso de la lectura se traduce y se traducirá en una regresión cultural de la humanidad.

El libro en el resto del mundo es un negocio. En Cuba, es valorado en primer término, como un producto cultural, aunque asimismo es considerado una mercancía. Pese a su alto coste, el Estado lo subvenciona aplicando una política que niega su mercantilización. En el planeta, el mercadeo de libros está sufriendo la continua desaparición de las pequeñas librerías y la disminución de sus ventas, pese a que se comercian tanto en el soporte tradicional de papel como en el digital (e-book) y hasta en parlantes. La mayor parte del sector está en manos de las grandes corporaciones y operadores globales como Penguin Random House y Amazon, quienes también realizan la comercialización por Internet. Es de destacar que, en proporción, de acuerdo a datos conocidos aumenta la publicación de libros con contenidos baladíes.
De manera programada las corporaciones del libro gastan cuantiosos recursos para promover, en busca de ganancias, los llamados best sellers, en ocasiones libros de escasa calidad literaria, que responden a la seudocultura que se extiende por el mundo.

A diferencia de etapas anteriores, es muy difícil ver a un cubano portando o leyendo un libro en público, ni en las largas esperas que el pueblo debe hacer en las oficinas de trámites de la Administración Pública, o en hospitales. En la mayoría de las casas han desaparecido los pequeños libreros surgidos con la explosión cultural que sobrevino con la Revolución y a veces no se encuentra en ellas siquiera un diccionario. Hablar de literatura no está de moda entre los jóvenes y sí, el conversar sobre los más modernos celulares, sus aplicaciones y por supuesto su precio. Los más modernos y costosos elevan la popularidad de su poseedor.

Muchos jóvenes de hoy, se hallan imposibilitados de distinguir y complacerse con la lectura y las verdaderas manifestaciones de la cultura. Muestra de esto es que una parte no desdeñable de ese sector etario en Cuba, no conoce la literatura clásica de aventuras y sus principales autores. Por primera vez en mucho tiempo se escucha expresar personas casi con satisfacción y hasta despectivamente, con respecto a quienes tienen otra conducta, que no leen absolutamente nada, ni siquiera periódicos o revistas. Las familias no son ajenas a esto. Existen padres que han perdido la costumbre de leer, y no comprenden la necesidad de crear los hábitos de lectura en sus hijos, les permiten el manejo indiscriminado de los dispositivos digitales, y hasta se ufanan de la destreza con que lo hacen incluso antes de aprender a leer, sin percatarse de lo peligroso y negativo de estas prácticas sin control. Expertos sobre esta cuestión, concuerdan que si los niños y adolescentes subyugados por esta especie de “hipnotismo digital” no adquieren el hábito de leer en etapas tempranas, generalmente no lo harán cuando sean mayores y les será imposible trasmitir ese maravilloso regalo a sus descendientes. Aseguran que los medios audiovisuales, al sustituir la lectura de libros (en cualquiera de sus soportes), empobrecen el pensamiento abstracto, la imaginación y el saber.

No pocos especialistas en nuestros medios, alertan sobre la utilización extremada sin vigilancia o autocontrol de celulares, tables, computadoras y otros en tempranas edades, causan severas adicciones y trastornos de la personalidad, que pueden llegar a controlar y deformar sus vidas. Los medios digitales crean en sus usuarios un especial marco anímico, que les acrecienta un íntimo y acuciante deseo por intercambiar con otros, pero paradójicamente, en muchas ocasiones, el abuso de su práctica en vez de contribuir en la vida real al crecimiento de estas relaciones, invalida sus grados de sociabilidad y comunicación.1 Hay quienes auguran el surgimiento de una sociedad de “autistas inducidos”. Por otra parte, estudios científicos han demostrado que la utilización de los celulares y otros dispositivos de comunicación digitales, por los niños y jóvenes, no se traducen necesariamente en un mayor desarrollo de sus conocimientos sobre esta tecnología, ya que al cabo de los años la mayoría solo muestra habilidades funcionales.

El sistema docente, piedra angular para incentivar la lectura y promover la literatura de mayor calidad, ha perdido terreno con sus educadores. No son pocos los maestros que solo leen los libros vinculados a las asignaturas impartidas por ellos, esto menoscaba sus conocimientos y su magisterio. En general se critica que las clases de literatura (y de historia) han perdido su encanto. Un número importante de estudiantes de enseñanza media no estudian por los textos escolares, se basan solo en las notas que toman en clases, copian literalmente sus tareas de Internet, o utilizan las guías realizadas por alumnos de cursos anteriores. Esto influye negativamente en sus resultados académicos, lo que luego repercutirá negativamente en la sociedad. Del mismo modo han resultado afectadas las bibliotecas.

Las comunicaciones por medio de los celulares, debido a la obligada brevedad de caracteres en los mensajes y a la rapidez con que se elaboran y envían, son fuentes continuas de neologismos, lo que estropea la calidad de la ortografía de los idiomas forjados y perfeccionados por los pueblos durante milenios, aunque también es un camino para el enriquecimiento lexical, cuando se trata de la adopción de vocablos necesarios que no existen en la lengua que los recibe o no tienen en ella nuevos matices de significación necesarios. Entendidos en el tema, destacan las medidas adoptadas por el sistema de educación cubano para preservar la ortografía. Este fenómeno con el paso de los años podría provocar profundas modificaciones en las maneras de escribir, las que luego de asentadas por el uso habrán de ser aceptados oficialmente. Señalan, como posibilidad, que la reducción de la riqueza de los idiomas, por esta anómala “taquigrafía celular”, junto a otros factores antes señalados, limitará la capacidad de pensamiento y comunicación. Acaso el destino de los actuales idiomas será como el sufrido por el latín, cuando en el medioevo fue utilizado solo por eruditos y en documentos oficiales o religiosos.
Los Lineamientos económicos del VII Congreso del Partido, indispensables para desarrollar el país, crean una nueva dinámica social mucho más compleja, surgen nuevos sectores beneficiados económicamente, que muestran propensión a menospreciar al libro y la cultura.

Fue en la UNESCO donde hace unos años, a causa de la denominada “revolución de las infocomunicaciones” y de Internet se habló por primera vez de la “Sociedad del Conocimiento”. La que fuera una propagada utopía, concebida por muchos, bajo principios democráticos y libre intercambio de información ha sido un sueño fallido. Sin duda las tecnologías digitales son el más portentoso medio creado por el hombre. Han desatado fuerzas propias de la Ciencia Ficción y revolucionado a todas las ciencias y a las otras tecnologías, como nunca antes. Permiten con una velocidad y precisión sorprendentes el organizar, ordenar, conservar y trasmitir información y conocimientos en cuantías abismales. A la humanidad le es imposible prescindir de ellas.
Pero si bien han generado adelantos asombrosos, se ha probado que contribuyen a ahondar la brecha existente entre los países ricos y los pobres. De acuerdo a conocidos especialistas, también han contribuido a una regresión en el campo propiamente de la cultura. Hay estudios que reflejan cómo la supuesta utilización de “la red de redes 2” para el desarrollo del saber, no sobrepasa el 10%, y sirve, en muchos casos, para plagiar y mostrar falsos conocimientos, ya que permite a los interesados acomodarse y no realizar el personal y vital esfuerzo por adquirirlos.

En los últimos decenios, con el derrumbe del URSS y de los países socialistas europeos, y el señorío del neoliberalismo, una seductora subcultura banal e insustancial, con mayor ímpetu ha ido extendiéndose por el mundo. Casi al unísono arribamos a la grave crisis de libro. Estos son fenómenos que no tienen un carácter temporal o transitorio, dado que están en línea con la estrategia de crear una sociedad de seres humanos idiotizados y despolitizados y pueden llegar a ser irreversibles si los pueblos no toman conciencia y se oponen.

Algunos consideran esta situación como el mayor desafío que han tenido la sociedad y la cultura, como las concebimos actualmente, pues a diferencia de la revolución cultural que se produjo por la generalización de la imprenta moderna de Guttemberg y del Humanismo renacentista, nos encontramos en un mundo globalizado y neoliberal, que, bajo el acelerado predominio de la tecnologías digitales, unido a otros factores parece dirigirse a eliminar la espiritualidad y a deshumanizar a la sociedad.

En esta era de la informatización y las comunicaciones surgen nuevos peligros. En lo que parece ser solo el principio tecnologías digitales, movidas por la sed de ganancias se han concentrado y convertidas en monopolios ofertan los más atractivas innovaciones, muestran los mayores % de incrementos en las bosas de valores y acrecientan su poder sobre la humanidad. Cuando uno de manera inocente cliquea en las redes sociales “Me gusta”, como respuesta a cualquier información que le agradó, ya sea en Facebook, Twitter u otras, les permite a estos medios, dotados de sofisticados equipos digitales de búsqueda, el seleccionarlas, organizarlas, ordenarlas y clasificarlas. Se asegura que con solo evaluar unas decenas de estos “Me gusta” se pueden delimitar los gustos, las preferencias y el pensamiento de aquellos a quienes se espía, definir sus perfiles sicológicos y agruparlos en amplios sectores. Estos resultados en manos de los gobiernos y las corporaciones de EE.UU y de otras de las grandes potencias, les sirven como una prodigiosa herramienta para trazar estrategias comunicacionales con mensajes diferenciados de carácter político, ideológico, cultural o comercial. Se anuncia que las redes sociales, al invadir la intimidad de los hogares, violar la privacidad de las personas, e influenciar en sus conductas, trastornarán la manera como concebimos y hacemos nuestras vidas, a la política, o como elegimos y valoramos los productos culturales. Esto se basa en que “quien domine los medios dominará la conciencia de los hombres”. La realidad sobrepasa el mundo “orwelliano”, en el que un “Big Brother” vigilaba a todos.

Internet y las redes sociales, pese a las amenazas que hemos señalado, son sorprendentes y eficaces herramientas para la comunicación. Les permiten a los pueblos liberarse del control de los medios corporativos y a que emerjan nuevas audiencias, ansiosas de otro tipo de información más veraz y vinculada al mundo real, pero es patente que esta potencialidad no está plenamente explotada y se mantiene el predominio de contenidos intrascendentes y las de carácter político con difamaciones e informaciones falsas. Hay un reclamo universal por democratizar a Internet y a las redes sociales, y deben ser las sociedades civiles quien protagonicen la lucha por este trascendente objetivo.

Entre las causas del proceso de desculturización y despolitización hay que señalar la colosal influencia que ejercen Hollywood y la televisión de EE.UU. en todo el planeta. Con suma habilidad y grandes recursos han creado una poderosa industria cultural que diseminada por una eficiente red, ha extendido por el orbe su ideología y una seudo cultura homogénea y trivial. Las películas y los llamados “animados” o comics generalmente reflejan una cultura violenta o edulcorada que aletargan a los pueblos. En ocasiones deforman la historia y a los clásicos, cuando las generaciones venideras hablen de la guerra de Troya, como no tendrán la referencia original de «La Ilíada» homérica, la versión desfigurada que evocarán será una de las ofrecidas por filmes y/o seriales, principalmente estadounidenses. Así, el futuro de la literatura clásica puede llegar a ser el de una torre de Babel.

El entretenimiento, sin dudas, forma parte de las necesidades insoslayables de los seres humanos, pero el que está de moda es “vacío, superficial y presuntuoso” cuyo pregón más popular es que la vida es corta y debemos vivirla rápidamente y en gozos extremos, dejando a un lado el pensar y hasta los sentimientos más sagrados. De forma subrepticia ha ido sustituyendo a la cultura y arrincona y excluye poco a poco tanto a las maravillosas expresiones culturales denominadas clásicas como a las universales, a la par, aplasta a las propias y tradicionales de cada pueblo. En el mundo de hoy, el sistema cultural preponderante hace también uso y abuso indiscriminado de la música, el deporte y las modas, no como lo que deben ser: indispensables y valiosas manifestaciones culturales para el deleite y el perfeccionamiento humano, sino como elementos que contribuyen también al propósito de crear una sociedad de seres enajenados y adormecidos fáciles de manejar.

Otras causales a considerar son los profundos efectos del neoliberalismo (que no ha muerto) con su concentración de la riqueza en pocas manos y la imposición de una cultura mercantilista, que incentiva la corrupción, el individualismo egoísta y centra la conducta humana en el “Dios dinero”. Factor de importancia es el consumismo, ese excesivo e irracional consumo de mercancías no necesarias. Estimulado por la apabullante publicidad de las empresas capitalistas, se ha convertido en una epidemia socio- económico-cultural. Aparte de conducir a la destrucción de la naturaleza, va dirigida a crear clientes desconocidos y no, conscientes ciudadanos.
En la educación se aprecia la tendencia a jerarquizar la educación privada en detrimento de la pública, el aplicar la selectividad clasista en los ingresos a las universidades, unido a la promoción de las carreras técnicas y empresariales. Al mismo tiempo, se reduce la enseñanza de las humanidades con la intención final de evitar discrepantes que piensen y en cambio, formar especialistas y técnicos como instrumentos del sistema. La distorsión de la historia obedece al objetivo de lograr que los pueblos olviden sus orígenes y pierdan sus identidades.


Otro elemento a subrayar es la influencia que ejercen las seis grandes corporaciones, dueñas de casi todas las televisoras, emisoras radiales y periódicos y hasta de estudios cinematográficos del mundo desarrollado. Estos medios legitimadores y transmisores del discurso oficial y de su ideología, con informaciones falsas, tendenciosas o superficiales atiborran las mentes de los ciudadanos del planeta, les hacen creer con su atrayente inmediatez, acompañada de imágenes, que se hallan bien informados, y así los acostumbran a no profundizar y reflexionar sobre los temas tratados. Los grandes medios de comunicación corporativos han demostrado su enorme poder, luego de que en estrecha coordinación con los gobiernos de EE.UU. y otros, han organizado numerosas campañas mediáticas encaminadas a demonizar a gobiernos de otros países y así crear las condiciones para luego invadirlos militarmente, o en conjunto con los medios reaccionarios de una nación, orquestar operaciones para desestabilizar y derrocar a sus gobernantes, cuando son progresistas o muestran posiciones independientes.

Las ciencias y las tecnologías se han convertido en la principal fuerza para el desarrollo de la economía. Según los especialistas, en el siglo XXI, ningún país del III Mundo logrará alcanzar un superior nivel económico, si no prioriza y realiza ingentes esfuerzos por invertir en las ciencias y las tecnologías. Los gobiernos de los países más desarrollados y las corporaciones, dedican gran parte de sus presupuestos a este propósito, con la finalidad de mantenerse entre los adelantados y conservar su dominio del mundo. Ya nada será como antes, los vertiginosos saltos tecnológicos están cambiando absolutamente todo.
La economía, las corporaciones, la industria y la agricultura, las guerras se innovarán radicalmente. Entramos en la “cuarta revolución industrial” denominada por el Foro de Davos como BANG (bits, átomos, neuronas y genes). Crecen velozmente la automatización y la robotización, lo que desplaza el trabajo humano, hecho paradójico en un planeta con altos niveles de desempleo y que llegará en 2050 a tener 10 mil millones de habitantes. Se anuncia una radical transformación de la educación y en particular de las universidades, para que se corresponda con esta cuarta revolución industrial. A fines del siglo XX nació en EE.UU. la denominada “tecnociencia3" orientada a lograr innovaciones comercialmente rentables, lo que al parecer, conlleva a la subestimación de otras disciplinas académicas y de la cultura. Con objetivos hegemónicos imperiales se crea todo un arsenal a disposición de las agencias de inteligencia, como son las armas cibernéticas, la ciberinteligencia y los programas maliciosos para acceder secretamente a medios digitales tanto de simples usuarios como de otras corporaciones o países.

Desde 1959, Cuba ha sido un extraordinario ejemplo por su resistencia a campañas mediáticas, invasiones militares y guerras irregulares. Únicamente un pueblo culto, concientizado y motivado, pudo por espacio de más de cincuenta años derrotar esos inmensos retos. Ahora, como nunca antes, nos hallamos en un complejísimo y amenazante escenario mundial. Aunque no somos los mismos, estamos forzados a acelerar el desarrollo económico para crear la base material, que nos permita construir el socialismo, garantizar un mejor nivel de vida al pueblo y asegurar la independencia y la soberanía. Es en los niveles de instrucción y de cultura de nuestro pueblo, los avances alcanzados en las ciencias y en la formación de miles de informáticos, además de la unidad consciente del pueblo en donde radican potencialmente, las principales fuerzas con las que contamos para tener éxitos en la economía.
El desaprovechar o perder estas condiciones, así como el no eliminar con la mayor rapidez posible las trabas que nos frenan, principalmente la corrupción y el burocratismo sería un acto suicida.

La economía tiene un peso concluyente en el socialismo, pero el proceso de construcción del socialismo debe ir mucho más allá, su lógica es el verdadero y pleno desarrollo humano. A la par que la economía y acopladas sólidamente, han de andar el pensamiento político revolucionario y la ideología, la moral y la espiritualidad, la cultura, la educación y la comunicación como elementos prominentes y esenciales de nuestra existencia. El lograr que cada vez más, y mejor, los cubanos piensen por sí mismos y puedan repasar y analizar profunda y críticamente los temas más disimiles y la información que reciben, se convierte en algo crucial.
El estimular el pensamiento crítico de los revolucionarios, el debate de ideas es un compromiso impostergable. De igual modo es decisivo que la mayoría del pueblo sea culto y capaz de juzgar y disfrutar el buen arte. El libro, el principal instrumento de la cultura, hermanado estrechamente con los medios audiovisuales, debe jugar un importante rol en este empeño. Se requiere enfrentar la política imperial que niega a la verdadera cultura e intenta crear una sociedad de seres ignorantes que no razonen y pasar a la ofensiva. Debemos escuchar el clamor de muchos y promover un amplio debate sobre una estrategia revolucionaria que nos dé la indispensable unidad de acción e involucre en un todo orgánico y articulado a las instituciones y organizaciones políticas y sociales vinculadas a la decisiva esfera de lo subjetivo.

Los ministerios de Cultura, Educación, Educación Superior y Comunicaciones e Informática, con sus universidades y centros docentes, la UNEAC, la AHS, la UPEC, la UJC, la OPJM, la FEEM, la FEU y el Sindicato de la Cultura, así como el ICRT, los medios de prensa en soporte papel o digital en los diferentes niveles, los Jóvenes Clubes, los centros de investigación de las ciencias sociales y las páginas web revolucionarias y otros, seguirán siendo los personajes centrales de este imprescindible empeño, el que debe abarcar a toda la sociedad, y sería inviable sin la participación lúcida y consciente de los seres humanos, insustituibles por máquinas y estructuras administrativas.

Cuba socialista pese a sus grandes limitaciones, quizás sea el único país del mundo que por sus singulares condiciones pueda comprender en toda su magnitud y afrontar estos descomunales desafíos. Al igual que como se debatieron y aprobaron los Lineamientos económicos del VII Congreso del PCC, se debían discutir y acordar los lineamientos de la esfera de la conciencia, la cultura, la educación y la comunicación para poder ganar la batalla de las ideas. El momento es ahora, mañana será tarde…

 Notas:
1.En promedio, los seres humanos pasan cerca de ocho horas al día consumiendo medios, de acuerdo con la firma de investigación de mercado Zenith. Según un informe de la consultora Ditendri, el 40% de los españoles miran el móvil más de 50 veces al día y el 70% a los 30 minutos de haberse despertado.
2.- 3,2 mil millones de personas en el mundo (casi la mitad de la población) tienen conexión a Internet.
3.- Tecnociencia: La ciencia era considerada como una actividad intelectual separada de la tecnología, pero con transcurso de los años, estas dos áreas se complementaron una a la otra, lo que condujo a su fusión. Mientras que la investigación básica representó un papel importante en la big science, en la tecnociencia se destaca la instrumentalización del conocimiento científico para lograr innovaciones tecnocientíficas comercialmente rentables.