jueves, 27 de junio de 2019

MÁS ALLA DEL 500 ANIVERSARIO DE LA HABANA (Parte I)

Y sobre un programa que indique cómo queremos que sea esta ciudad en el futuro, y la decisiva participación popular.

                                                                                               A Eusebio Leal Spengler

Como habanero amo a mi ciudad y la considero una de las más bellas del mundo. Junto a ella, he sufrido su paulatino deterioro, ahora me enorgullezco de su mostrada vitalidad y resistencia, de su capacidad para curar sus heridas e intentar renacer para ser mucho más bella y funcional. Me he sentido impelido a escribir lo que he soñado y debatido durante años con familiares y amigos. Pido a los especialistas en este complejo tema que me excusen por ideas y juicios que consideren inadecuados o faltos de sustento profesional. Las opiniones y sugerencias no están solo enmarcados en (o para) estos dificultosos años, he tratado con racionalidad de pensar en futuro.

El 16 de noviembre de 2019 se conmemorará el 500 aniversario de la fundación de la ciudad de La Habana, otrora villa de San Cristóbal de La Habana. Nos separan de la fecha un par de semanas. Es meritoria y concluyente la atención directa y sistemática ofrecida por Miguel Díaz Canel, presidente de la República de Cuba con la participación de ministros y las autoridades de la capital, para que la ciudad comience a revertir su acentuado deterioro de años y poco a poco recupere y acreciente su esplendor. Esto da un preciso e imprescindible respaldo a tan enorme esfuerzo. Es relevante en este empeño el aseverar que el programa no se detendrá el 16 de noviembre y continuará indefinidamente hasta lograr una ciudad total y verdaderamente “maravillosa”. Pero por encima de todo, los 500 años de la fundación de La Habana nos deben compeler a pensar y planear de manera integral en cómo queremos que sea en el futuro esta legendaria ciudad.

No es preciso señalar la importancia de La Habana para el país. La capital de Cuba es la de mayor población y superior desarrollo económico del país. En ella radican las más altas instituciones del Estado. Aquí se celebran los más importantes congresos y eventos de carácter nacional e internacional. Nuestra ciudad tiene una historia extraordinaria, su población laboriosa, perennemente ha respondido a todas las tareas de la Revolución. Un pueblo de gente apasionada y cariñosa, de trato agradable, que quiere continuar disfrutando de la paz y la tranquilidad ciudadana  y anhela con todas su fuerzas ver como su ciudad se hermosea y ennoblece.

Pese al deterioro y la destrucción de numerosas obras urbanísticas de valor, La Habana no sufrió la pérdida de lo más significativo de su patrimonio histórico, como si sucedió en muchas otras ciudades del mundo por alcanzar una pretendida modernidad. En la Habana, como resultado de un singular pasado coexisten en un pasmoso y bello enredo disímiles estilos arquitectónicos construidos en diferentes épocas históricas, lo que le da a la ciudad una imagen ciertamente fantástica. Se suceden uno tras otro el mudéjar andaluz-criollo, le siguen el barroco cubano, el neoclásico, y ya en los primeros cincuenta años del siglo XX,  el eclecticismo, el Art Novo y el Art Decó.

La capital de Cuba también se caracteriza (al igual que todo el país) por una gran tranquilidad ciudadana y un bajísimo nivel delincuencial, muy distante a la situación en otras urbes en las que prevalece la inseguridad y las familias viven con un perenne temor a la violencia criminal. Todas estas condiciones y la calidad de su gente provocan en muchos de quienes nos visitan un impar arrobamiento y un profundo amor, así se explica que pese al palpable deterioro que sufre, haya sido declarada en 2016 como una de las “siete ciudades maravillas contemporáneas”.

Antes de 1959 la Habana Vieja, centro histórico de la ciudad,  declarado por la Unesco como  Patrimonio de la Humanidad (un verdadero tesoro arquitectónico de la época colonial hispana), estaba destinada a ser derribada por el menosprecio de las autoridades de entonces que no valoraban las joyas arquitectónicas e históricas que se escondían debajo de la mugre y los daños causados por el tiempo. En su lugar se erigiría  un conglomerado urbano con elevados edificios destinados a bancos, grandes comercios y viviendas de una población de altos ingresos. Ya en la época de Gerardo Machado, se planeó infructuosamente que al terminar la edificación del Capitolio, se construyeran a partir de la propia edificación dos anchas avenidas que terminarían en la bahía, razón por la que hubiera desaparecido gran parte de la Habana Vieja. 

La Habana de la década del 50 del pasado siglo, al igual que todas las capitales de la América Latina exhibían en esa época el mismo escenario urbano: por un lado una vitrina del paraíso burgués (y de las capas medias) y por el otro, su invisibilizado, oculto y ancho lado oscuro, desbordado por la miseria y el hambre de sus pobladores. Hoy, el neoliberalismo ha agudizado esta situación en Latinoamérica multiplicando sus villas miserias y favelas. Cuando hablo del esplendor de La Habana de antes del 1959, como es lógico me refiero principalmente a las zonas que en otra época lo fueron y que eran las visitadas por los extranjeros: Miramar, donde descollaba la deslumbrante 5ta Avenida y otras partes del actual municipio Playa; casi todo el Vedado en el de Plaza, y Santos Suárez, en lo que es hoy el municipio 10 de Octubre, así como otras pequeñas áreas residenciales ubicadas en distintas partes de la ciudad.

El Malecón era (y es), la vistosa avenida que distingue a la ciudad, y la calle Galiano, la principal arteria comercial de la ciudad. San Rafael, Neptuno, Monte, Belascoaín y otras se destacaban por sus numerosas y acreditadas tiendas y comercios. En los años 50 se desplazó el centro de la ciudad de Galiano y San Rafael hacia La Rampa. Un sector de la alta burguesía a donde se trasladó y construyó regios palacetes en los repartos Country  Club (Siboney)  y La Coronela (Atabey). Al mismo tiempo en el Vedado se construían 17 lujosos rascacielos. Existían además pequeños y hermosos repartos como los de Fontanar y Alta Habana entre otros, que se edificaron en esa misma época para sectores de las capas medias.

En la etapa de la república burguesa el resto de la ciudad no impresionaba por su belleza, pues esos gobiernos no se destacaron nunca por priorizar y atender las otras áreas mucho más pobladas y humildes de la capital. Esta casi absoluta falta de atención e inversiones también se manifestó para con las otras ciudades y pueblos del país, que languidecían sin perspectiva alguna de desarrollarse.

Durante la primera mitad del siglo XX , la bella y/o suntuosa arquitectura, así como el atrayente ordenamiento urbanístico de algunos municipios, barrios y repartos  privilegiados, solo eran disfrutados por la parte de la población favorecida, la mayoría de los habaneros vivía a en sus barrios humildes, impedidos en muchas ocasiones por su pobreza y/o su color de piel (salvo que prestaran servicios como empleados), hasta de caminar por esas hermosas y bien cuidadas calles y avenidas, siempre limitados a asomarse siquiera a las aristocráticas mansiones, a los regios rascacielos o a los lujosos hoteles, tiendas, bares o restaurantes, clubes afamados o hermosas playas privadas. Dan fe de esto los documentales, noticieros, las películas, la literatura y la prensa de aquellos años.

En la década del 50 del pasado siglo, la mafia estadounidense liderada por el conocido “capo” Meyer Lansky, en alianza con el dictador Fulgencio Batista habían acordado convertir a La Habana en un gran lupanar, en la capital del juego, la droga, la prostitución y el lavado de dinero, en donde campearían los “carteles” del crimen organizado. Se planeó rellenar, robándole territorio al mar, la herradura del malecón para construir unos 50 hoteles, por supuesto todos con casinos de juego. El triunfo de la Revolución en 1959 impidió realizar esos propósitos y fue entonces que la mafia se vio obligada a desplazarse a Las Vegas convirtiéndola en lo que es actualmente la “meca del juego... En esa coyuntura el negocio del narcotráfico predestinado a radicarse en Cuba, se enraizó con sus carteles en Colombia.

Al triunfar la Revolución en 1959, la inmensa mayoría  de las inversiones se ejecutaban en la capital en detrimento del resto del país, que sufría del olvido de los gobiernos de la República burguesa. A partir de esa fecha se aplicó una justa política y se benefició a quienes habían sido preteridos. Esta disposición extendida erróneamente por demasiado tiempo provocó que la capital favorecida antes de 1959 se afectara severamente, a lo que luego se unió en 1990, la profunda crisis económica (Periodo Especial) por la desaparición de la URSS y al recrudecimiento del inhumano bloqueo de los EE.UU. contra Cuba. Paradójicamente esto hizo que La Habana  conservara la misma estructura urbana y arquitectónica hoy tan admirada. En el afán por destinar los pocos recursos en la construcción de más viviendas, hospitales, presas, vaquerías etc… en todo el país, se cometió otra equivocación al no destinar recursos para dar mantenimiento y así contribuir a preservar la herencia ancestral de la capital.

La belleza de una urbe no solo la dan los imprescindibles e impresionantes rascacielos. La tendencia a calcar a New York ha hecho que muchas ciudades hayan mermado su identidad y su encanto. Las capitales europeas preocupadas por mantener su rico patrimonio urbano han fijado los límites de altura y hasta los estilos arquitectónicos para construir nuevas edificaciones en sus centros históricos. Destacados urbanistas señalan que de haber continuado la construcción desordenada de rascacielos en el Vedado, esta área, una de las zonas más hermosas y singulares de La Habana, irrepetible por demás, en unos pocos años hubiera perdido completamente su bella y original distinción para infortunio de la capital.

Ya en los 80 del siglo XX se planteó la construcción de un edificio de 50 plantas en la avenida Boyeros, al lado de la Biblioteca Nacional, para las oficinas del Consejo de ayuda mutua económica (CAME). Por suerte no se llegó a construir, pues hubiera arruinado el elegante equilibrio urbanístico de la Plaza de la Revolución. En Centro Habana, en la calle Zanja se erigieron dos edificaciones de 20 plantas que para muchos especialistas no estaban en correspondencia con el entorno. En la misma época se comenzó a construir el conjunto urbanístico de Alamar destinado a viviendas para el pueblo. Aunque como otros critiqué el proyecto por ser poco atractivo estéticamente, sirvió para ofrecerle vivienda a cientos de miles de habaneros. También demostró que no podemos olvidar preocuparnos por el entorno en el que vamos a construir y el crear previa y paralelamente las urbanizaciones, las infraestructuras y todos los servicios básicos sin excepción, incluidos los culturales y recreativos.

Existen zonas en el propio Vedado y en el resto del municipio Plaza y en otras de la ciudad en donde previo estudio por las instituciones correspondientes, se deben construir edificios altos (y medianos) que no dañarían el entorno urbanístico patrimonial y evitarían que la capital, ya de por sí con una excesiva extensión, siga ampliándose. Como La Habana debe crecer pero sin dilatarse más, se requerirá edificar en los espacios que se hallen disponibles y en los inmuebles desocupados. En un futuro, y de acuerdo a planes será necesario demoler los conocidos “solares o ciudadelas” y aquellas barriadas con precarias condiciones y sin valores urbanísticos, para levantar edificios que serán ocupados por esos mismos habitantes, con lo que se mejorarían sus condiciones de vida y la belleza del barrio. De igual modo se impone en un futuro el crear nuevas calles y buscar soluciones para aquellas arterias que se congestionan por el tráfico. En estos 60 años solo se han hecho las de Vento y la Ave. 25 en Playa.

Gracias a un original proyecto de Fidel y Eusebio Leal, el municipio Habana Vieja “autofinancia” su propio desarrollo. El centro histórico salvó así, su rica heredad y se está transformando en un lugar de ensueño. Leal, Historiador de la ciudad, durante largos años luchó denodadamente contra la generalizada concepción de demoler a la Habana Vieja. Con su fecunda labor ha sentado pautas en el hacer por conservar, reparar, embellecer y darle un amplio uso social y económico al patrimonio histórico de La Habana y haberle procurado a ese hermoso proyecto un profundo sentido humano. Los resultados alcanzados han servido para crear en los cubanos una cultura de amor por el patrimonio del país. En las ideas de Eusebio Leal siempre estuvo que Habana Vieja no se convirtiera en un “museo urbano” solo para visitantes, como ocurre en otras ciudades en el extranjero. Ahora este municipio renace de sus ruinas y en sus inmuebles reconstruidos habita un pueblo que estudia y trabaja.

La arquitectura señorial y deslumbrante siempre ha sido desde la época de los faraones egipcios o de los reyes babilónicos, un privilegio de naciones o personas ricas y poderosas, ya que son los que pueden crear obras majestuosas. Estas magnas edificaciones admiradas hoy por todos, se erigían sobre la miseria y el dolor de los pueblos. De igual modo sucedió en la Cuba colonial y en la Republica burguesa. 

La revolución socialista en un país subdesarrollado, que no poseía recursos naturales de ningún tipo, con una población desempleada y de bajísimos niveles escolares y de salud, y sufriendo por el triunfo revolucionario del éxodo de numerosos profesionales, no podía destacarse por desarrollar una hermosa arquitectura, ni a construir obras monumentales enfrascado como se hallaba en la necesidad  de desarrollar la economía, y dar empleo, alimentos, educación, salud, cultura, y promover la ciencia y el deporte, sin olvidar los cuantiosos caudales que debió invertir  en la defensa por hallarse bloqueado y acosado ferozmente por los gobiernos de EE.UU. por espacio de 60 años(1).  Apremiada en los primeros decenios por construir más y más viviendas para la población hasta esos momentos desposeída, utilizó ampliamente prefabricados de los denominados Gran panel y el Girón, los que no contribuyeron a embellecer a nuestra ciudad. Entre 1960 y 1990 se edificaron alrededor de 2 millones de unidades habitacionales,  miles de escuelas, cientos de secundarias, preuniversitarios y universidades, hospitales, policlínicos, presas, decenas  de miles de Kms. de viales, etc… Luego, en 1990, con el derrumbe de la URSS y del socialismo europeo, sobrevino el largo Período Especial. Esta terrible crisis hundió al país en una economía propia de la guerra por espacio de más de dos decenas de años, y entonces lo único posible para Cuba era tratar de sobrevivir. A esto se  unió que muchos de los que gobernaban no eran oriundos de la ciudad, a la falta en general de conocimientos sobre arquitectura y urbanismo, y no dejemos a un lado los escasos recursos y la poca exigencia de las administraciones provinciales por preservar, lo que ha afectado negativamente a todos los municipios  de la ciudad. 

La terrible crisis económica, como una pesadilla dañó con fuerza telúrica todos los aspectos de la vida en La Habana. Por espacio de casi dos decenas de años, la población sufrió numerosas penurias y los edificios, las viviendas, y calles, aceras, el arbolado urbano, se fueron estropeando. No hubo nada que se salvara de esta hecatombe, se redujeron hasta límites insospechados: la alimentación, el transporte público, la falta de combustibles, la escases de  medicinas… La ciudad perdía poco a poco su elegancia, y por añadidura estas terribles y anómalas condiciones afectaron enormemente las costumbres y las formas de pensar y actuar de los habaneros. En  la población se resquebrajaba la disciplina social y comenzaron a manifestarse conductas no acordes con el alto nivel escolar y la educación alcanzadas hasta esos momentos por los  habaneros.

Por otra parte creció aceleradamente la migración (de carácter económico) que recibíamos de otros territorios de Cuba. La Habana de acuerdo al censo de 2012 cuenta con una población de más de 2 millones de habitantes. De ellos medio millón son inmigrantes provenientes de otros territorios del país, para un 25%.  Esta población generalmente con un menor desarrollo escolar y económico, también contribuyó al surgimiento de  indisciplinas sociales que se manifiestan de diversas formas. Parte de ellos se concentra en locales que no reúnen las condiciones de vivienda o se asienta ilegalmente en terrenos en la periferia de la ciudad, en los que no están creados los entornos urbanos para vivir. Aunque las autoridades y el Instituto de Planificación Física tratan por diversos medios de impedir esto y buscarle alternativas, la solución definitiva es aumentar la construcción de viviendas en La Habana y en esos otros territorios del país. Debemos destacar que la ciudad dada la falta de fuerza de trabajo los necesita. La mayoría de ellos se desempeñan con eficacia en todas las esferas económicas y sociales y garantizan la vida de La Habana.

La introducción en esa época de crisis y escaseces, de mecanismos mercantiles en la economía para salvar a la revolución socialista, incidió enormemente en la degradación de las relaciones humanas que se habían forjado durante años, y surgió una capa social de personas incultas, egoístas, guaposas o picaras que medran inventando “negocios”, acaparando productos para revenderlos y todo lo resuelven por medio de lo que llaman  “luchar” alternándolo con la vagancia. Este sector generalmente de bajo nivel de instrucción y desprovisto de valores incomoda y ejerce una nociva influencia en la sociedad.

La Habana, pese a recibir esta amplia inmigración interna, sufre un grave problema con el progresivo estancamiento de su población debido a la baja natalidad, a que el número de fallecimientos ya supera los nacimientos, y a la emigración para otros países. Entre las causas de esta emigración se hayan entre otros, la difícil situación económica del país acentuada por el Bloqueo de los EE.UU. y el deseo (estimulado por la propaganda que reciben a través de películas, series…) de migrar a países desarrollados para mejorar su nivel de vida, otro elemento de importancia es el de la reunificación familiar. El no crecimiento de la población de La Habana (y de toda Cuba) por la baja natalidad, es un fenómeno social, cultural y económico muy complejo. Considero que en nuestro país es principalmente expresión del desarrollo social y cultural de la población y de las mujeres en particular y en segundo término por la difícil situación económica. No se puede explicar este fenómeno solo por razones económicas, ya que en muchos países europeos como España e Italia y otros con superiores niveles de vida se comprueba el mismo problema. En cambio, países con condiciones económicas paupérrimas tienen altos índices de natalidad. El gobierno cubano comprende la necesidad de adoptar medidas  dirigidas a detener el decrecimiento de la población. Se ensayan  acciones como la de ofrecer viviendas a las mujeres con tres hijos menores de 14 años, o la de la procreación asistida por el sistema de salud pública, a más de 100 mil familias deseosas de tener descendencia, pero esto no basta y se requiere profundizar en este tema.

Las indisciplinas, conductas antisociales, actividades ilegales y la mala educación que se manifiestan desde la falta de higiene cuando vecinos botan la basura en las calles y aceras (2), o derrochan el agua en jardines y parterres; ruidos insoportables (música con altos decibeles, motos sin tubos de escape, incluidos los provocados por los llamados vendedores callejeros), hombres sin camisa caminando por las calles, personas tomando bebidas alcohólicas en las vías, , o la violación de las regulaciones urbanísticas con la alteración de inmuebles, especialmente de fachadas, sin permisos oficiales, o talleres de mecánica improvisados en las aceras, alquileres de viviendas y taxistas ilegales etc…tienen  principalmente un carácter cultural-económico y por supuesto de la perenne falta de control de las autoridades provinciales. Apoyados en el sector docente enriquezcamos  la educación, los valores y la cultura general y estética de los educandos, de la familia y de la sociedad. Crear  atractivos programas conducentes a cultivar (de verdad) en los niños, adolescentes y jóvenes el hábito de lectura, los valores de la disciplina, la educación formal, el respeto a los mayores, el cuidado a la propiedad, el amor a su ciudad (estos planes serán interesantes para estos sectores etarios si se complementan con las Tics). No pueden faltar en esta voluntad política la participación de los medios, las organizaciones de masas y sociales y otras instituciones. Pero es imprescindible que paralelamente elevemos el nivel económico y la calidad de la vida de los habaneros (construyendo viviendas en primer término).

Pero estas feas conductas no desaparecerán solo por esto. El ejemplo democrático de la discusión de la Constitución por el pueblo, debe servirnos para enfrentar esta situación. Sometamos a debate con la población (a través del periódico Tribuna y en  los centros de trabajo y en las cuadras) un proyecto de Normas de convivencia social, previamente publicado en los medios (se incluiría el tema de la higienización de la ciudad). ¿Cómo quiere el pueblo que sea la disciplina social en La Habana? Tras enriquecer el documento con las opiniones de la población, se debatirá en las Asambleas del Poder Popular  de los municipios y el documento que resulte de estos análisis, sería refrendado por el Gobernador provincial con su firma. Este documento debía contemplar tres pasos para con los infractores: Actas de Advertencia, Multa (gravosa) y finalmente (si fuera necesario) las Salas de lo Civil de los Tribunales Populares Municipales.

Por espacio de tres meses se divulgarían ampliamente las “Normas  de convivencia social” aprobadas y las autoridades del Orden Público, los inspectores y el pueblo llamarán la atención educativamente a los infractores. Trascurrido este tiempo se exigirá coactivamente el cumplimiento de las Normas de convivencia social. Previamente se  requerirá preparar a las organizaciones de masas, a los miembros del Orden Público, así como revolucionar el deficiente sistema de inspectores.

Las indisciplinas no son exclusivamente de la población. Las numerosas indisciplinas administrativas y también desidias e ilegalidades, son parte indiscutible del problema. Cuando un centro de trabajo no abre a su hora o cierra antes de tiempo, o en una tienda adulteran los precios, o no tienen cambio monetario, o un gerente impasible no le busca soluciones a las colas, o un ómnibus no se detiene como está establecido en las paradas, o un rutero estatal cobra más de lo establecido, o un funcionario negligente no llega a su hora, o entorpece el proceso, o quien interesado por “regalas” ilegales  alarga el asunto, y muchas, muchas más... son indisciplinas, indolencias e ilegalidades administrativas que afectan y desmoralizan a la sociedad en su conjunto. Es responsabilidad absoluta de las administraciones superiores erradicar estas repudiables conductas y de la población  criticarlos e informar.

lunes, 16 de abril de 2018

Carta a GRANMA

La Habana, 14 de abril de 2018
“Año 59 de la Revolución”

A: Sección CARTAS
     Periódico Granma

Queridos compañeros:

Hace unos años, antes del VII Congreso del PCC la sección Cartas del periódico Granma, Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, sirvió para que los revolucionarios expresaran diversas opiniones e inquietudes concernientes al futuro socialista de Cuba y las posibles medidas que podrían aplicarse. Todas sin excepción reflejaron hasta con pasión, el espíritu revolucionario del pueblo. Con el transcurrir del tiempo esto se dejó de hacer. Es notorio que esa breve y original experiencia al darle voz a muchos revolucionarios sobre temas trascendentes para el destino de Cuba, permitió contribuir a enriquecer y a popularizar el pensamiento revolucionario y su práctica, despertó un marcado interés y ayudó a actualizar y a politizar a diversos sectores de la población. Ahora por imperio de la necesidad creemos ineludible que Granma repita esa experiencia.

En Internet se divulgan cada segundo, con una velocidad vertiginosa, infinidad de noticias y trabajos que son leídos y replicados por miles de personas. Algunos de estos artículos e informaciones referentes a asuntos cardinales de nuestro país elaborados por cubanos, ofrecen con posiciones revolucionarias elementos novedosos, matices diferentes y tienen contenidos profundos y audaces. Un ejemplo de esto ha sido el de la “doble moneda”.

Se podría, en razón de hacernos a todos participes, incentivar la colaboración y la exposición de trabajos con análisis, sugerencias e iniciativas y hallar en ellas lo verdadero y útil, y hasta proponer valoraciones críticas relativas a determinados temas medulares, los que analizados oportunamente sin prejuicios o parcialidades podrían ayudar a la dirección del país a hacer política y gobernar, y así, ser de provecho para la Revolución y para Cuba.

Se expondrían en esta sección todos los trabajos elaborados por revolucionarios comprometidos en la construcción del socialismo y la defensa de la patria, con la consecuente y ventajosa variedad de juicios y el debate revolucionario sobre cómo hacer mejor las cosas, aunque tengan elementos o planteamientos divergentes. El anchar escenarios para escuchar alternativas e incitar otros razonamientos sobre la base de los principios, sería una contribución a la declarada intención de progresar en la democratización del socialismo martiano, marxista y fidelista que queremos edificar.

Por otra parte es racional y necesario no dejar que otros ocupen espacios que por su naturaleza deben ser nuestros. Estimamos que Granma dado su papel clave puede ser líder en este empeño. A su vez esto motivaría a numerosos cubanos a acceder, interesarse y aumentar el conocimiento relacionado con los problemas de la construcción del socialismo cubano, acrecentaría su acervo cultural, político e ideológico, permitiría darle respuesta a las preocupaciones de muchos, alertaría sobre problemas existentes, estimularía la crítica revolucionaria franca y diáfana.

También se propagan en la red numerosos artículos tanto nacionales como extranjeros abiertamente contra la Revolución, irresponsables, provocativos o tendenciosos, con el ánimo de confundir y de desarmarnos. No pocas veces con sutil maestría critican errores y deficiencias reales, así como en otras ocasiones omiten, falsean y engañan descaradamente, en otras ocasiones aprovechan injustificados vacíos en las informaciones de los medios cubanos. Algunos utilizan un lenguaje revolucionario y lógicas académicas para enmascarar mensajes que van dirigidos a debilitar y destruir a la Revolución.

Informaciones como estas invaden constantemente a nuestras vidas y se extienden vertiginosamente en forma de rumores que se dan por verdaderos. A veces no hemos sido capaces de desmontar campañas que son manipulaciones mediáticas contrarrevolucionarias a través de Internet, las redes sociales y los correos electrónicos, las que luego son inevitablemente conocidas de manera deformada por gran parte de la población.

Todo cambia, nada es inmutable y esto se acentúa aún más dada la actual complejización del mundo en la era de la globalización y la revolución digital, en donde las grandes plataformas internacionales de la información y del entretenimiento son los principales instrumentos de dominación de los pueblos. Esto nos obliga a acrecentar el valer de nuestros medios y no reproducir los esquemas con los que hemos trabajado en la esfera de la comunicación y pasar resueltamente a la ofensiva para hacerlos más atractivos y amenos, orientados a inducir al análisis y a la reflexión y a reproducir valores esenciales.

Revolucionar los métodos en el desempeño de la información es un imperativo vital. En este sentido el co. Raúl ha estimulado públicamente la crítica por parte de los medios, ha censurado el secretismo y la falsa unanimidad, estimulando el debate y la comprensión a la diversidad de criterios entre los revolucionarios. Granma como periódico oficial del PCC, le corresponde jugar un mayor rol en esta crucial tarea de concientización revolucionaria de nuestro pueblo.

Es imprescindible para el proyecto socialista cubano detener los retrocesos que se aprecian en nuestra sociedad, específicamente en la esfera de lo subjetivo, y avanzar. De modo activo trabajar con mayor integralidad (aspecto decisivo en lo que hay que insistir) para elevar la cultura en general y la cultura política del pueblo aprovechando las enormes virtudes y potencialidades de nuestro sistema institucional y las de las organizaciones políticas, de masas y sociales.

Consideramos que el importante contenido actual de la sección Cartas que refleja quejas, críticas, sugerencias y reconocimientos de la población no debe desaparecer. Podrían existir dos secciones con diferentes nombres.


Saludos fraternales

Ernesto Escobar Soto

viernes, 6 de octubre de 2017

Año 2018 y la nueva dirección de la Cuba socialista

Por Ernesto Escobar Soto

El socialismo es por antonomasia un proyecto de masas,
 precisa del concurso consciente, participativo y permanente
de la mayor parte del pueblo y debido a esto,
 es ante todo el sistema de la moral y del ejemplo.


Luego de un amplio debate con algunos buenos amigos sobre este crucial tema y estimulado por ellos, intento en estas líneas resumir los criterios pronunciados en el encuentro. Pedimos excusas anticipadas, ya que como es lógico, esta arriesgada, simple y por supuesto incompleta exposición y los comentarios adicionados, cuya base han sido las informaciones de carácter público por todos conocidas, son sencillamente nuestras opiniones.
En febrero de 2018, como resultado final del proceso electoral que se desarrolla en todo el país, se elegirá la nueva dirección del Estado y del Gobierno revolucionarios cubanos y sobrevendrán cambios de estructura. De acuerdo con lo establecido, el general de ejército Raúl Castro, luego de cumplir dos mandatos seguidos ejerciendo los cargos de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros no se presentará como candidato. Será particularmente difícil elegir a quien desempeñará los cargos ocupados hasta ahora por Raúl, gestor principal de los necesarios cambios que se acometen en la economía el VII Congreso del PCC lo eligió 1er Secretario del Comité Central del PCC, desempeñaría esas funciones hasta la celebración del VIII Congreso.
Ante el inminente relevo de la generación histórica, corresponde en este momento demostrar que “una Revolución es invencible cuando es verdadera”. Los dirigentes electos, habrán de estar conscientes de la trascendencia histórica y del extraordinario papel que les corresponde asumir, en un país que no es el mismo de hace unas décadas atrás, cuyas estructuras, relaciones económicas y sociales se hallan en procesos de transformación, en distintas circunstancias, con otros actores, y diferencias notorias de todo tipo. Conocedores de que la mayor parte de la población, y principalmente los más jóvenes, no conocieron el sistema capitalista “subdesarrollado y neocolonial” que rigió en Cuba antes de 1959, y su existencia ha transcurrido disfrutando las conquistas sociales logradas antes por sus padres y abuelos, lo que les hace, no darle una noción exacta de su gran valor, y en medio del llamado Periodo Especial, con sus severas carencias y dificultades. Esto ocurre en un mundo globalizado y neoliberal, sumido en una persistente crisis económica financiera, en donde imperan cada vez más las desigualdades e injusticias, las agresiones y guerras permanentes.
Tendrán ante sí, con el Partido (fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado) y el pueblo, la gran responsabilidad de hacer avanzar a la Revolución, y mejorar las conquistas ya alcanzadas, defender la independencia, la libertad, la soberanía y la paz de Cuba, y evitar un retroceso que lleve al país, como quieren nuestros enemigos, al capitalismo y al más inimaginable caos.
Se verán en la imperiosa necesidad de desplegar un auténtico “liderazgo colectivo”, una labor de equipo creativa y original, para que sus conocimientos, capacidades y aptitudes personales se complementen y esto los fortalezca. Deberán asimismo impedir la creación de grupos o piñas con sus añagazas oportunistas, divisiones, frenos y ansias de poder, y de esta manera garantizar por encima de todo “la unidad basada en principios revolucionarios”, aspecto determinante en el proceso de edificación  de la sociedad socialista.
Deberían integrar esta dirección compañeros de prestigio, poseedores de probadas condiciones revolucionarias, personas de talento, inteligentes y cultos, tener ideas, métodos y estilos de trabajo propios. Contar con experiencias de dirección en las esferas políticas y administrativas y haber obtenido positivos resultados en sus gestiones anteriores. Audaces, sin temor a riesgos, decididos a ejecutar los cambios acordados por el VII Congreso del PCC y la Asamblea Nacional del Poder Popular, y a los que lógicamente se aprobarán en el futuro. Poseer firmes convicciones ideológicas, capaces de interpretar correctamente el momento histórico, dotados para “prever”, avizorar los fenómenos que pueden acontecer, rápidos en actuar, y en saber rectificar para volver a empezar.
Preocupados por acrecentar sus conocimientos de nuestra historia, del pensamiento de Martí, Mella, Guiteras, Fidel y el Che, y del marxismo, valorando todo ese legado como una doctrina viva, alejada de todo dogmatismo y sectarismo, estar al tanto en particular del tejido social y el rol de las “clases y capas sociales”. Entendidos en la excepcional transcendencia del desarrollo alcanzado por las ciencias y las tecnologías que ya transforman al mundo, como la bautizada “cuarta revolución industrial, y a las anunciadas automatización y robotización dirigidas a desplazar cada vez más a los humanos en las industrias, los servicios y hasta en la agricultura. Tarea cardinal es el afrontar este colosal reto con el aumento continuo de las inversiones en las ciencias y las tecnologías, y evitar la migración de científicos, profesores de universidades, reconocidos médicos y otros. Reducir la brecha científica que separa a Cuba de los países desarrollados es una cuestión de supervivencia. Prestar atención particular a las actuales tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y su íntima y cada vez más importante relación e influencia para con la política, la ideología y la cultura. Estar conscientes de la necesidad de alcanzar lo más rápido posible la informatización de la sociedad. Consideramos de gran relevancia que estos compañeros adviertan a cabalidad el enorme aporte que a la conducción del país, pueden realizar los numerosos Centros de investigación de las Ciencias sociales y las Universidades cubanas.

Tendrán que seguir inventado un socialismo que se parezca a nosotros, construir nuestra utopía, en medio de una grave situación económico-financiera agudizada por el bloqueo de EE.UU., la hostil política del presidente de EE.UU. Donald Trump, y las incesantes y graves afectaciones provocadas por fenómenos climatológicos. Es indispensable el desarrollo de una economía planificada, guiada por Los lineamientos del VII Congreso del PCC y crear un sólido patrimonio dirigido ante todo a elevar el nivel y la calidad de vida de todos los cubanos, al tiempo que con el mismo ímpetu se construye la espiritualidad y la cultura inherentes del socialismo. Constituiría un terrible error estratégico, el que no logremos llevar codo con codo, la economía, y la ideología, la cultura, la ética. Impulsar el desarrollo y la eficiencia de las novedosas y diversas formas de propiedad y organización en el sector económico: las empresas públicas perfeccionadas (sustrato principal de la economía y del socialismo), las cooperativas y los medianos y pequeños negocios privados. Evitar la concentración de la riqueza en manos de unos pocos, lo que niega la igualdad socialista, conllevaría a severas desigualdades para con los más vulnerables, y a peligros de todo tipo para nuestro sistema social. Al cumplir con el principio revolucionario de que ningún cubano quedará desamparado, debía actualizarse quienes son en el país los necesitados que requieren apoyo económico. Cooperar con el PCC, en evaluar sistemáticamente el tema ideológico-político relacionado con las transformaciones económicas que se realizan.

Tienen el enorme e ineludible encargo de apoyar el perfeccionamiento de la Democracia Socialista, en base al actual sistema del Poder Popular. Se ha señalado que debe rechazarse todo método o procedimiento burocrático o inconsecuente que afecte su actividad y con arrojo y madurez, sin formalismos y extravíos, legitimar su real papel de vehículo de la participación del pueblo en las decisiones y construcciones de las normas en cada nivel, lo que multiplicaría la energía y la capacidad creativa del pueblo. En este indispensable “proceso de estudio y análisis crítico y autocritico” por fortalecer el Poder Popular y recuperar el prestigio y la autoridad de cuando fueron creados por Fidel y Raúl en la década del 70, debían participar: nuestras organizaciones de masas y sociales, los medios periodísticos, los Centros de Investigación de las Ciencias Sociales. Será vital el papel del pueblo. Comprender la importancia de las nuevas tecnologías digitales de la comunicación y la información (TIC) en este proceso. Trabajar de este modo, para alcanzar la soñada e imprescindible Democracia Socialista, en la que impere una “plena, consciente, permanente y activa participación popular”, pues es el pueblo, el único garante de la continuidad de su Revolución Socialista.
Ante la guerra ideológica-cultural que nos hacen (muchas veces invisible), con el concurso de sus “corporaciones mediáticas”, dirigida a confundir y despolitizar a los cubanos, especialmente a los jóvenes, tienen la responsabilidad de participar en una “estrategia” integral en la que intervengan todas las organizaciones políticas, de masas y sociales, las instituciones públicas (de estas, especialmente el sistema docente y el de la cultura), los medios, y el pueblo, para exaltar nuestros ideales de justicia y el amor a la patria, hacerlos atractivos para las nuevas generaciones y vencer a este oscuro desafío que ocurre en la dimensión de la conciencia y la cultura.
Tener en cuenta que en el enfrentamiento a las globales campañas de los poderosos “medios corporativos” y sus laboratorios psicológicos con su inmensa capacidad de manipulación de las mentes, en las que se nos acusa de múltiples falsedades, debemos exigirle a las administraciones públicas la real eliminación, sin más dilaciones, del pernicioso, absurdo y perseverante secretismo, y lograr que las instituciones sean rápidas en ofrecer a los medios informaciones y respuestas diáfanas y críticas, lo que contribuiría a que nuestra prensa revolucionaria sea altamente interesante, y se caracterice cada vez más por su claridad y un amplio sentido opinante, sin las omisiones que nos desacreditan.
En este crucial empeño de lucha política-ideológica, se requerirá también la cooperación de los medios para “tomar la ofensiva”, y no dejar en manos de otros la labor de guiar y conducir, el enriquecedor “debate” entre los revolucionarios que amen y defienden ciertamente al socialismo, sin temor a las discrepancias, con el declarado propósito de incitar a pensar y de «cambiar todo lo que tenga que ser cambiado» y así seguir fortaleciendo y perfeccionando de forma continua nuestro sistema social socialista, como señalara Fidel.
Otro objetivo sería terminar de instituir con la participación del pueblo el Estado de Derecho, consecuente con nuestro socialismo, en el que prime el apego y el respeto a la Constitución y a las leyes, que estas se ejerzan de manera diáfana e igual para todos, y que contribuyan a acrecentar el ordenamiento y la disciplina de la sociedad y del país. En este sentido redoblar los planes de estudio de la Constitución y de las principales leyes desde grados tempranos, constituiría un reforzamiento de los sentimientos cívicos.
No menos trascendente será el “enfrentamiento total a la corrupción” (ahora que es posible), y en disminuir y convertir, en eficiente y menos costosa, lo que es hoy la ineficaz y entorpecedora burocracia administrativa. Al igual que ocurrió en la antigua Unión Soviética, corrupción y burocratismo constituyen los peores enemigos internos de la Revolución (1). La corrupción en el capitalismo forma parte inherente del sistema, para el socialismo es como una pandemia mortal. Para tener éxito, el pueblo deberá desempeñar el decisivo papel que le corresponde.
Resguardar la lealtad, pureza y autoridad moral que poseen las FAR en el cumplimiento de su incuestionable y sagrado objetivo de defender a la Revolución y a la Patria, y en su determinante participación en la Defensa civil contra grandes catástrofes provocadas por la naturaleza. Resaltar más, a las milicias como el pueblo organizado.
Proteger al país con el Ministerio del Interior, reforzado continuamente por la permanente colaboración de la población y demás instituciones y organizaciones de masas y sociales, contra enemigos internos y externos, mantener la ganada seguridad ciudadana y luchar denodadamente por la disciplina social, evitar males mayores como el surgimiento del “crimen organizado” que aparece inexorablemente alrededor del tráfico de drogas, la prostitución, el juego de apuestas y el lavado de dinero, y velar prioritariamente por la reeducación de los ex reos, y su posterior ubicación laboral.
Dado que no contarán con el admirable e impar aval histórico y la autoridad moral y política de Fidel y de Raúl, además de las capacidades y aptitudes de dirección señaladas anteriormente, habrán de poseer “elevadas cualidades y virtudes éticas”, y hacer suyas la necesidad de continuar modelando sus conductas –como hiciera el Che–, con el objetivo de realzar su firmeza moral y predicar con el ejemplo, elementos imprescindibles para ocupar estas altas funciones. El liderazgo y la autoridad de Martí, Fidel y el Che, se centraba en los ideales, valores y principios que mostraron en vida y en los vínculos emocionales que -honradez y valentía personal por medio- establecieron con el pueblo. Asumir como paradigma las vidas de estos y otros héroes, sería la única manera viable para que puedan coronar con éxito su labor.
Podemos tratar de resumir las cualidades, virtudes humanas y concepciones que queremos de ellos:
Cultivar los valores morales y éticos como lo más preciado de un dirigente socialista. Ser modestos, vivir con austeridad y absoluta transparencia, tanto ellos como sus familiares, y oponerse a los males del nepotismo y el amiguismo. Ser resueltamente consecuentes, alejados de la doble moral, sin permitirse contradicciones entre su decir y su hacer, con la seguridad que el pueblo los evaluará en primer término por su honestidad e integridad.

Como servidores públicos, trabajar con acentuado espíritu de sacrificio, dedicación incondicional a la Revolución y a la Patria, a la que aquella defiende y sirve. Preocuparse personal y continuamente por el bienestar del pueblo. Rechazar la dañosa mentalidad de funcionario y su perenne trabajar desde sus oficinas separándose de las masas, con valoraciones e informes en muchas ocasiones ajenos a la realidad y vincularse directamente con los trabajadores, los campesinos, los vecinos en sus barrios, y los estudiantes, jerarquizando a los universitarios. Participar con ellos en sus actividades,saber escucharlos, aprender de ellos, detectar sus inquietudes y amarguras, decir siempre la verdad y usar sabiamente en la comunicación política, el convencimiento y la persuasión, como hiciera Fidel.
Ejercer el poder -que les ha sido otorgado por el pueblo soberano de manera temporal- con el debido respeto a la plena dignidad humana, como quisieron Céspedes, Martí y Fidel- evitando expresiones de autoritarismo, intolerancia o injusticia. Gobernar con firme autoridad, organización y control, exigir una rigurosa disciplina, tener esmerado espíritu autocrítico y la ineludible flexibilidad para saber rectificar, aspectos indispensables para poder gobernar en el socialismo.

Mantener nuestra acostumbrada posición de principios, invulnerable y digna ante el Imperio y sus aliados internos y externos. Optimistas y seguros, sin pecar de autoconfianza excesiva, y sin arredrarse ante los peligros que sufren todos los que se enfrentan a los poderosos, preservando la unidad (condición indispensable para la victoria), y encontrar siempre la fuerza en el pueblo, factores estos, que han sido determinantes para la continuidad de la Revolución. Ser generosos y no dejar nunca de ofrecer nuestra solidaridad a otros pueblos. Como nuestros enemigos, desde siempre, han proclamado públicamente que nunca cejarán en sus intentos de eliminar de múltiples maneras a la Revolución, sería insensato dejarse engañar por cantos de sirenas o caballos de Troya. El Che con suma clarividencia nos alertó que no se podía confiar en ellos «ni tantito así».

 Nota
(1) Aunque fueron numerosas las causas, no se puede explicar el estrepitoso derrumbe y desaparición de la URSS, si no se advierte el nocivo influjo del burocratismo y de la corrupción en la profunda desmoralización de las autoridades soviéticas, lo que consternó y decepcionó al pueblo y le impidió movilizarse para defender las conquistas alcanzadas, al tiempo que luchaba por erradicar todo aquello que a nombre del socialismo lo negaba.

lunes, 17 de julio de 2017

EL SOCIALISMO CUBANO Y LA CORRUPCIÓN

Se requiere la creación de un entorno cada vez más democrático en
el que se estimule la crítica revolucionaria, el debate franco y se
escuchen las sugerencias del pueblo para hacer realidad
lo que expresara Fidel de «cambiar todo lo que deba ser cambiado»


Desde hace algún tiempo en diversas ocasiones  el Dr. Esteban Morales, ha alertado públicamente, con coraje y pasión sobre el espinoso tema de la corrupción. Del mismo modo el Dr. Luis Toledo Sande, en varios de sus artículos, ha expuesto con agudas valoraciones su reclamo a afrontar este complejo y peligroso entramado de ilegalidades. Sin intenciones académicas incursiono brevemente en tan dificultoso contenido con algunas sugerencias y el propósito de estimular el análisis y a una mayor comprensión sobre un tema cardinal para la Revolución.

La corrupción burocrática es consustancial a los Estados y sistemas en los que señorea la propiedad privada, sustentadas en la ideología del despojo y la explotación de las mayorías. De disímiles maneras consigue introducirse en el sistema político de un país y en sus componentes de gobierno. Este fenómeno imperó en el periodo de la República neocolonial. La degradación era tal que en la década del 50, Fulgencio Batista, ocupando la presidencia de la República estableció íntimas relaciones con la mafia italoamericana, a la que le permitió controlar los casinos de juego de los grandes hoteles de La Habana y el negocio del tráfico de la droga hacía Estados Unidos. Después de 1959, los representantes de la mafia fueron expulsados del país, se prohibieron los juegos de azar y ante el avance revolucionario la corrupción perdió fuerzas. Bajo distintas formas pudo sobrevivir y reacomodarse gracias a diversos factores. En el proceso de construcción del socialismo no desaparecen por decreto las condiciones que servían de base a la corrupción y que caracterizan al capitalismo, la nueva sociedad hereda fuertes rezagos de la conciencia y la cultura burguesas. Se debe señalar también que tras la nacionalización de las grandes empresas capitalistas cubanas y extranjeras, medida imprescindible para comenzar a edificar el socialismo, se declaró como una verdad absoluta el equívoco enunciado de que la propiedad estatal adquiría la condición de ser la propiedad de todo el pueblo. En la práctica los trabajadores y el pueblo en general no las sintieron como suyas y no las protegieron como era de esperar. Con la posterior nacionalización de todos los pequeños negocios (acción determinada principalmente por objetivos políticos e ideológicos ante las agresiones de los Estados Unidos y el anhelo de hacer avanzar con mayor rapidez el proyecto socialista), surgió para el Estado la irrealizable tarea de administrar desde una pequeña barbería hasta enormes empresas. En medio del torbellino revolucionario, por inexperiencia y marcado idealismo, no se advirtió el rol que debían desempeñar los sistemas contables y los asesores jurídicos. Se hizo presente la poca exigencia de los jefes por la disciplina laboral y el cumplimiento de los planes, la deficiente planificación y organización, las fallas en los controles administrativos.

Luego de 1990, a causa de la intensa crisis económica que provocó la desaparición de la URSS y sus efectos desmoralizadores en el orden ideológico, y al recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos, la población cubana comenzó a sufrir extraordinarias penurias y escaseces. Cuba rechazó la aplicación de las conocidas fórmulas neoliberales, lo que hubiera acabado con la Revolución. La dirección del Partido aplicó una consecuente y audaz política de principios en defensa de la soberanía nacional y por la preservación de las conquistas alcanzadas en salud, en educación, empleo e igualdad social, y desafió a la inevitable hostilidad de los grandes centros de poder. En ese titánico esfuerzo se vio obligada a ejecutar diversas medidas que provocaron el aumento de las diferencias sociales entre la población. Fue entonces que por primera vez desde 1959 la corrupción comenzó a revelarse con pujanzas no conocidas hasta entonces en la Cuba revolucionaria, lo que se expresó en el hurto de productos de los almacenes y comercios, el acaparamiento y reventa de mercancías, la exigencia de comisiones y dádivas por parte de funcionarios para viabilizar tramites y gestiones, el soborno a inspectores y otros, como el elaborar falsos informes y estadísticas, acompañados de una progresiva pérdida de valores morales, en muchos casos encubierta con la excusa de que «era necesario luchar por cualquier medio para solucionar los graves problemas que afectaban la vida». Estas ilegalidades, habitualmente de pequeño monto multiplicadas de manera sostenida en el tiempo, provocan severos perjuicios económicos al país y afectan la moral del pueblo.

Es opinión generalizada que este fenómeno de la corrupción abarca actualmente a un segmento no desdeñable de la población: cuadros, funcionarios, gerentes, y lo más peligroso, se presenta en no pocos trabajadores y hasta en sectores claves como el del magisterio. Ejemplos notorios fueron la venta de exámenes de ingreso a la Universidad consumado por varios funcionarios y profesores, o los actos delictivos cometidos por directivos de los servicios comunales en la capital. Se extendieron prácticas corruptas en el comercio minorista  (bodegas, carnicerías, panaderías, etc…) gracias a las “ventas a granel”, a pesas engañosas, con el contubernio de inspectores corrompidos y a la falta de control administrativo. Existen grandes tiendas por departamentos, hoteles, restaurantes y bares, en las que gerentes corruptos cobran una suma diaria por piso o por área para “dejar hacer” a sus subordinados y estos a su vez repiten estas mañas con los empleados. En bares y restaurantes se hallan empleados que sustituyen las mercancías, llámese bebidas alcohólicas, productos alimenticios y otros por las que ellos previamente han comprado a menor precio o que han sido extraídas de hoteles de zonas turísticas y de otras entidades del Estado. Este actuar de diferentes formas se repite en almacenes y tiendas dedicadas al comercio de otros productos, los que luego son vendidos en las cercanías de las propias entidades. Para que esto suceda, debe haberse creado previamente un amplio armazón de relaciones dolosas que lo permitan.

El mundo global y neoliberal, en el que campea el capital financiero, está inmerso en un proceso hasta ahora indetenible de descomposición económica, política, social, cultural y moral, acompañado de la destrucción del hábitat planetario. Esta crisis general que lo abarca todo, también se expresa en un extraordinario acrecentamiento de la corrupción e impera y alcanza plenamente a gobiernos, poderes parlamentarios y judiciales, órganos de seguridad, gran parte del tejido social, el sistema financiero internacional, y en los vergonzosos vínculos que se forman entre las instituciones oficiales con el narcotráfico y el crimen organizado. La corrupción para el sistema capitalista se ha convertido en una práctica delictiva admisible y hasta necesaria. Valorando sus dimensiones y la influencia que ejerce este fenómeno en nuestra sociedad, no es posible, ni merece siquiera comparar la situación de Cuba con lo que acontece en esos países. Pese a esto, el fenómeno de la corrupción requiere ser valorado como el principal enemigo capaz de envenenar el sistema socialista cubano y destruirlo. Además, es notorio que tiende a unirse y formar estrechas alianzas con la subversión política1.

El Socialismo es un proyecto en el que su principal protagonista es el pueblo, por lo que la conducta transparente y honesta de quienes son sus servidores públicos, adquiere una connotación especial. En este concepto incluimos con sentido amplio a los dirigentes del Gobierno y del Estado, a los funcionarios de la administración pública y también a los directores y gerentes de empresas estatales, quienes con su ejemplo  influyen y determinan en la moral de los trabajadores y del pueblo en general. Ocupar un cargo de servidor público es un inmenso honor, pero al mismo tiempo los responsabiliza con el deber de mantener una conducta honesta.

En Cuba, aunque se han adoptado importantes acciones por el más alto nivel del PCC, del Estado y del Gobierno, como la creación de la Contraloría General de la República, y leyes como la de Control Interno, y las acciones ejecutadas por instituciones como los tribunales, la fiscalía y la policía y otras para enfrentar este fenómeno, se mantienen numerosas vulnerabilidades y aún no se aprecia que se logre revertir de manera significativa la situación. En nuestro país están ocurriendo sucesos trascendentales que obligan, sin dilaciones ni dudas, a actuar de inmediato. Adoptada la acertada y estratégica decisión de que se realicen cambios en los cargos de primer nivel cada una decena de años y luego de 50 años bajo la dirección de los líderes históricos de la Revolución se aproxima la renovación generacional; de igual modo, el pasado 17 de diciembre se inició el proceso para restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, y como han señalado sus voceros el asedio contra la Revolución se concentrará en las vías de la subversión política; al unísono se desarrollan otras acciones medulares como las de estimular la inversión extranjera y la aprobación de la apertura de pequeños negocios privados, se trabaja en la unificación de las dos monedas, al tiempo que se labora en el acelerado incremento del turismo. Estas acciones con certeza propiciarán el desarrollo de la economía cubana, pero de igual modo crearán un panorama social, económico y político mucho más complejo.

En el proceso de crear un socialismo cada vez más Democrático y de Derecho, única forma de garantizar la continuidad de la Revolución, responsabilidad que por el acontecer histórico le corresponde cumplir a una nueva generación, el tema de la corrupción solo puede ser concebido revolucionando nuestros objetivos y procedimientos y así, expresarlos con  la mayor claridad posible en las modificaciones que se propondrán a la Carta Magna. Esta lucha no puede circunscribirse a la labor de algunas instituciones, hay argumentos suficientes para que la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) elabore, un programa institucional e integral que adopte la forma de proyecto de Ley, para imbricar de forma sistémica al pueblo y a todas las instituciones del Estado y el Gobierno. La Contraloría es y debe ser la institución responsabilizada ante las máximas autoridades y la población, en velar por el cumplimiento de esta Ley.

La nueva Constitución y la (posible) Ley Institucional de enfrentamiento a la corrupción, como es usual deberán ser debatidas, enriquecidas y aprobadas por la población. No podemos dejar de señalar la indispensable actualización del Código Penal, para que esta legislación se ponga a tono con la lucha contra la corrupción, así como es tarea a priorizar el justo y necesario fortalecimiento de los Tribunales, la Fiscalía y la Policía. No se requiere justificar la jerarquización para afrontar de todas las maneras posibles el lavado de dinero y el narcotráfico, e impedir que crezcan y se organicen en nuestro país por su enorme poder de corrupción. Otra de las ideas indispensables a considerar en la Ley Institucional de enfrentamiento a la corrupción (y de su Reglamento), sería la de determinar el decisivo papel que jugarían los trabajadores en los centros de trabajo, la población en las cuadras, y las organizaciones de masas y sociales, así como el rol a desempeñar por los medios periodísticos en cuanto a criticar y divulgar los hechos de corrupción; uno de los aspectos a incluir sería el de definir las vías para las quejas y denuncias de la población comenzando con la creación de un sitio WEB nacional abierto a la población, y en cada organismo central del estado y en los diferentes niveles, sin olvidar la recepción de las cartas por correo y las llamadas telefónicas, y lo de regular el consiguiente e inexcusable proceso de investigación y respuesta.

Se deben estudiar los planes de otros países contra la corrupción (casi siempre fallidos) que ofrecen importantes opciones a aplicar en Cuba, por ejemplo, la declaración oficial de los patrimonios personales y familiares de los servidores públicos y su información pública antes de ocupar el cargo y al finalizar en sus funciones; la creación de un fondo de viviendas propiedad del Estado para que sean ocupadas oficialmente por los funcionarios del primer nivel al ser designados en elevados cargos y solo mientras se desempeñen como tales; el control de manifestaciones de nepotismo y la definición de las instancias en cada nivel que velarán, revisarán y aprobarán o no, los procesos de los hijos y familiares cercanos de los altos funcionarios en  activo, para optar por plazas de elevadas responsabilidades y/o sustanciosos ingresos financieros. Se debía estudiar el instituir los exámenes por oposición y su previa divulgación pública para optar por cargos de funcionarios en la administración pública, velando por la limpieza de los pasos que se ejecuten para ello. La aplicación de este programa conllevaría también la obligación de organizar un sistema informatizado de control y chequeo sistemático a nivel nacional para velar por su cumplimiento.

Otros aspectos a tener en cuenta serían la actualización de los Códigos de ética, así como de las Normas que regulan los procesos de firma de contratos de inversiones, las licitaciones, los estudios de mercado que preceden a las operaciones de compras de productos, y otros que nuestras administraciones ejecutan en su práctica diaria en Cuba y en el extranjero y que en no pocas ocasiones han sido violados (no se debe dejar en el tintero las disposiciones para fiscalizarlas sistemáticamente). Con el objetivo de darle un sentido armónico a este gran propósito es determinante la participación de los dos Ministerios de Educación, e incluir como disciplina el tema del enfrentamiento contra la corrupción en los programas docentes por su significado estratégico en la educación de los niños, jóvenes y el pueblo. Hay criterios de que parte de la solución para impedir la continuidad de las anomalías conocidas en el sector del magisterio, radica en hacer participar a los padres y para ello se deben crear, lograr que funcionen y elevar la autoridad de los Consejos de padres, los que además de ocuparse conjuntamente con el claustro de profesores del rendimiento académico de los alumnos, la calidad de la enseñanza, la disciplina y la cooperación con el centro escolar, contribuirían a velar por la ética y la lucha contra todo tipo de irregularidades. Otros primordiales aspectos a considerar serían la reorganización total del criticado sistema de inspectores a todos los niveles, que incluye la selección, verificación, evaluación y capacitación, la asignación de salarios que se correspondan con sus labores y el establecer los mecanismos de control sistemático y contra chequeo para garantizar la depuración permanente de los deshonestos (aplicar el principio de que todo el que inspecciona debe a su vez ser objeto de chequeo); la solución de una vez por todas del serio y viejo problema de la falta de especialistas en contabilidad, con la elevación de sus ingresos, autoridad y capacidades técnicas; el imperioso fortalecimiento, en todos los sentidos, de los asesores legales que prestan servicios a las empresas; y la continuación de los planes de formación y superación de los cuadros en contenidos de economía, contabilidad y leyes.

Un tema que reviste una gran importancia y está previsto para cuando se eleve sustancialmente el salario de los trabajadores, es además el de aumentar de manera adecuada el de los altos funcionarios y directores de empresas, lo que les permitiría vivir en base a sus ingresos acorde con sus significativas responsabilidades. De esta forma los estimularemos y se les podrá exigir con mayor energía que cumplan con eficiencia sus labores, a lo que acompañará la prohibición legal de las llamadas “gratuidades” y el uso indebido de recursos estatales tan comunes hoy. Un tema esencial es el uso de las Ciencias Sociales para realizar investigaciones y sugerencias sobre estas problemáticas, valorar los resultados de la aplicación de las medidas que se acuerden, así como de su posterior seguimiento. Muchos consideran que se requiere pasar a una etapa de mayor severidad en cuanto la aplicación de la Ley de Control Interno y reclamarles a las direcciones de organismos y empresas incumplidoras que deben solucionar en plazos determinados las deficiencias que les son señaladas de manera reiterada años tras año. En la generalización en todo el país de la útil  experiencia aplicada en Artemisa y Mayabeque de concentrar a las diferentes oficinas administrativas que prestan servicios de trámites, se requerirá el examen previo y la revisión a fondo de las plantillas de algunos de esos organismos dadas sus negativas prácticas ampliamente conocidas por el pueblo.

El Estado cubano ha expuesto que mantendrá el control de las grandes empresas, el comercio exterior, las inversiones extranjeras y el comercio mayorista (se ha informado públicamente el interés de desarrollar el mercado mayorista en asociación con empresas extranjeras), por la importancia estratégica de estos sectores económicos se necesitará reforzarlos con los más capaces y honestos cuadros e instituir un  férreo control contable y organizativo para evitar que se extienda en ellos la corrupción. Por otra parte, es sabido que en ningún país del orbe se logra impedir el hurto en los comercios minoristas, las grandes cadenas, calculan estas pérdidas y las cargan a los precios a los clientes. En Cuba se transita por la transformación de los comercios minoristas en cooperativas (estas son la mejor solución socialista a este problema). Esperamos que cuando se organicen los comercios mayoristas también se conviertan en cooperativas las tiendas en CUC, las farmacias, los restaurantes y bares en divisas, y las gasolineras. Queda pendiente la crítica situación de las panaderías, bodegas y carnicerías, debido al papel que juegan en relación a la libreta de abastecimiento a la población. Una segunda tarea que complementa la anterior consiste en el traspaso (en arrendamiento) de las más pequeñas unidades a sus propios trabajadores. Estas dos medidas liberarán al Estado del enmarañado problema de administrar miles de medianos y pequeños negocios, lo que deberá mejorar la calidad del servicio que prestan y eliminarán este tipo de hurtos que perjudica a la economía del país y a la población. Esta nueva situación no exime a estudiar el tema de la defensa del consumidor, es algo que se requiere hacerlo y hacerlo bien en el futuro. Existen manifestaciones de ilegalidades de otro tipo, que degradan y corrompen al pueblo como son el juego de bolita y las peleas de gallos y perros en las que se apuesta dinero. Son transgresiones de la ley muy difíciles de erradicar. Por su carácter contribuyen a estimular peligrosas tendencias marginales en algunos segmentos sociales, por lo que es una necesidad luchar contra ellas y evitar que ante la vista de todos sigan proliferando.

Sería imprescindible que cada institución nacional analizara con profundidad aquellas disposiciones legales o administrativas que provocan ilegalidades y corrupción por ser ilógicas o debido a la imposibilidad de hacerlas cumplir. Pueden ser ejemplo de ello, las prohibiciones (ya suprimidas) de la venta de las viviendas y autos por sus propietarios, o la compra de celulares. Otro caso menor que sirve de muestra, ha sido la venta de piezas de repuesto para los autos. Para las entidades estatales se fijaba un precio, en cambio a los propietarios particulares se les imponía uno superior, lo que se convirtió de inmediato en fuente de corrupción.  Existen opiniones sobre la instrucción que prohíbe la entrada en el país de ropa y otros productos que precisa la población. Es sabido que esta disposición ha sido continuamente violada y que es causa de corrupción. En este caso, tal vez la solución sea el determinar el pago de la sobrecarga por el viajero.

En consonancia con las acciones que se adopten sería preciso, con vistas a comenzar el próximo quinquenio, actualizar y uniformar los métodos y los mecanismos de cómo se realizarán en cada nivel los nuevos procesos de selección, verificación, evaluación, ratificación, promoción y sustitución de los cuadros, funcionarios y gerentes, para evitar el mantener o promover a los corruptos y garantizar la transparencia y la pureza de los que ocuparán esos cargos en esa casi ya inmediata y trascendental etapa.

Es válido recordar que el Che en una ocasión señaló que los cuadros corruptos podían ser sustituidos, pero había que preservar en primer lugar la honestidad de los trabajadores. Es conocida la formulación de Carlos Marx  «El hombre piensa como vive». La conciencia social está determinada por las condiciones económicas- materiales de la sociedad. Es imprescindible insistir en que el hombre requiere satisfacer las necesidades esenciales de su familia y las propias para resguardar su virtud y su dignidad, y rechazar las incitaciones que ofrece la corrupción2.

No podemos permitir que la corrupción se amplíe y forme un sólido estamento que daría al traste con la Revolución. Los que se han acostumbrado a beneficiarse de las ilegalidades, nunca apoyarán nuevos mecanismos de control y tratarán de frenar con argucias de disímiles formas, cualquier esfuerzo dirigido a la adopción de medidas para enfrentar la corrupción3. El momento es el de exigir la actuación honesta de los servidores del Estado, el de instituir la participación popular en este empeño, el de terminar de crear un orden basado en el derecho y elevar la conciencia jurídica de la población, el de aplicar la pauta moral de que ante la ley todos somos iguales. Cuba socialista, por sus impares condiciones, quizás sea uno de los pocos países del mundo que puede ganar este desafío, solo si reorganiza todas sus fuerzas, se apoya en las reservas morales existentes, en los funcionarios honestos y desarrolla una interactiva labor concientizadora sobre este tema. Debemos actuar ahora, mañana sería tarde.



NOTAS:
1.- El mejor ejemplo se aprecia en la desaparición de la URSS. La nación que tuvo el extraordinario mérito de realizar la gran revolución de Octubre, derrotar al fascimo alemán y alcanzar enormes logros y conquistas se desmoronó. Su socialismo Estatal, no resistió el empuje de la alianza del burocratismo corrupto y oportunista en contubernio con la subversión política.

2.- Solo el desarrollo de la economía socialista permitirá en el futuro elevar el nivel de vida de los cubanos, pero existe un criterio general que en las condiciones actuales la rebaja de los precios de las mercancías, especialmente las que se venden en CUC, y los producidos por la agricultura, y una mayor subvención por parte del Estado de algunos de los productos agrícolas e industriales que forman parte esencial de la canasta familiar, contribuiría a paliar las severas dificultades económicas de gran parte de la población.

3.- «En 2012, cuando la dirección del Partido Comunista Chino propuso implantar en el país un sistema para hacer pública la información sobre bienes de los funcionarios y controlar la objetividad de esos datos, contra esa propuesta votó el 98,7%, casi todos los delegados de la Asamblea del Pueblo de toda China. Eran esos los "datos primarios", al momento de encabezar la nación el Presidente chino Xi (Jinping). La magnitud de la amenaza exigía una respuesta a gran escala, y no se hizo esperar » según Ígor Pankratienko, en su artículo China: la gran depuración, de la publicación rusa Stolietie del 6 de mayo de 2015.

lunes, 24 de abril de 2017

¿Reciben los cubanos un salario de 25 dólares al mes?

En un artículo que leí hace unas semanas el autor trataba el tema de las enormes desigualdades económicas existentes en el mundo. La información publicada en un video por Yahoo.com, se basaba en los datos estadísticos recopilados en el 2014 por la página digital Nationmaster.com (una empresa especializada en estadísticas) la que comparó los sueldos mensuales netos de la población mundial tomando como divisa principal el dólar. De acuerdo a este escalafón, Suiza con $6,300 dólares mensuales, es el país donde se devengan superiores salarios, seguida por Luxemburgo ($4,479). Estados Unidos ocupa el lugar 13 con $3,258. El informe se convierte en caricaturesco al señalar que Cuba es la nación del mundo donde menos salario se recibe cada mes. En ese escalafón, la Isla, con el número 176 ocupa el último lugar del mundo al presentar un salario mensual de $25.00 dólares.

Al comparar a Cuba con sus vecinos caribeños se señala a Haití. De acuerdo al artículo los haitianos ganan $712.00 dólares anuales, para una mensualidad media de $59.33 dólares. Con marcada intención agregan que en “Angola, en cuya guerra civil murieron más de 2 000 soldados cubanos, el ingreso promedio por mes es de $2,650”. A todas luces con estas comparaciones se quiere denigrar a Cuba y a su sistema socialista. Sin ser un especialista en economía, me percato que esta información es superficial, no creíble. El paralelo con la hermana Haití es irracional. A este pequeño y heroico país, el más pobre del continente americano, el mundo desarrollado, comenzando por Francia (su ex metrópoli) y los Estados Unidos le hicieron y le hacen pagar muy caro la hazaña de haber realizado la primera y única revolución en la historia triunfante de esclavos, y de negros por añadidura.

Para un observador juicioso las pruebas más visibles de la miseria de la población de una nación son entre otras: los analfabetos y los niños sin escuela, la falta de atención médica, las aterradoras epidemias que matan a miles de personas, el andar por las calles sin zapatos y vestidos con harapos, el no contar con una adecuada salud dental y la baja esperanza de vida de la población. El respetado Silvio Rodríguez destacó en su blogs Segunda Cita, tras una de sus presentaciones en una localidad de la ciudad: «En los 65 barrios “jodidos” de Cuba en los que he actuado, aún no he visto a un sólo niño sin escuela, zapatos o asistencia médica.» Estas comparaciones son disparatadas pues tratan de establecer paralelos sin profundizar entre lo que se denomina como el salario nominal y el real. En primer término, no negaré el bajo nivel salarial de la población cubana, ni tampoco los elevados precios de los productos del campo y los de las tiendas de divisas (CUC)1, muchos de ellos gravados exageradamente por las grandes empresas comercializadoras, así como reconocer que pese las amplias subvenciones estatales, un segmento de la población cubana no logra satisfacer convenientemente sus necesidades, solo pretendo ser objetivo. Intentaré reflejar cuales son las particularidades que nos desigualan en relación a las naciones del resto del planeta.

El mundo actual se compone de casi una treintena de países capitalistas ricos integrados por Estados Unidos, Canadá, la mayoría de los europeos, Japón, Australia, cuyos PIB nacional y per cápita son altos. En los últimos años se les han incorporado varios estados asiáticos. En el otro extremo se hallan más de 150 países también capitalistas –salvo las conocidas excepciones– cuyos PIB en general son mucho más bajos. Estas naciones que algunos denominan como países en desarrollo, o emergentes (o subdesarrollados), casi siempre han sufrido el colonialismo, la explotación y el saqueo por parte de los estados capitalistas hegemónicos. Es ineludible señalar que en general el PIB per cápita, reflejado en estas estadísticas no refleja la realidad, al desconocer la dispar distribución de la riqueza entre la población, con ello se oculta la situación de los más desfavorecidos. Esto se acentúa en aquellas naciones de amplias asimetrías sociales, donde unos pocos tienen ingresos abrumadoramente elevados, mientras la mayoría posee inferiores entradas económicas. Por solo señalar un ejemplo, esto ocurre en un empobrecido país de Centroamérica que ostenta la “singular distinción” de ser el que más aviones particulares posee en el mundo en proporción a su población –esta se compone de dos terceras partes de desamparados–.

Es común que en estados con un PIB per cápita aparentemente positivo, el segmento constituido por los desafortunados vivan en la miseria. En el pequeño grupo de naciones del I Mundo los salarios son altos, lo que les permite a sus habitantes en general, recibir diversos beneficios2, la población del resto del planeta mayoritariamente pobre no los pueden disfrutar. Son significativos los gastos en que incurren los ciudadanos de esos países ricos para pagar los alquileres de sus viviendas, y los servicios (privados) de educación de sus hijos, y los de salud de la familia. La suma de los tres egresos antes señalados, puede representar para un habitante promedio la mitad o más de sus ingresos mensuales. En Cuba a diferencia de la generalidad de las naciones del planeta, más del 85 % de las viviendas habitadas pertenecen a sus propietarios, o sea, los que viven en sus casas son dueños de ellas y no pagan ningún alquiler, ni impuesto sobre ellas. Y los que no son propietarios de sus inmuebles le pagan al Estado no más de un 10% de sus ingresos. En Cuba no ocurren los inhumanos “desalojos” por no pagar los alquileres de las viviendas tan comunes en el mundo.

La salud, uno de los Derechos Humanos esenciales, en Cuba es pública y gratuita, tiene cobertura universal, y algo primordial, en contraste con la generalidad de los sistemas de salud en el mundo, el de Cuba prioriza la “prevención” de las enfermedades por medio de campañas médicas contra numerosas enfermedades, lo que incluye la vacunación masiva de la ciudadanía. El sistema de salud pública cubana contempla la atención primaria, el ingreso y permanencia en hospitales, las operaciones quirúrgicas y todos los tratamientos posteriores. Decenas de miles de médicos cubanos han prestado y prestan servicios en más de 60 países, en muchos de ellos de manera gratuita. Aunque la salud pública cubana se ha visto dañada por espacio de casi 25 años a causa de la severa crisis económica (Periodo Especial) y el bloqueo por parte de Estados Unidos, cuenta con médicos, enfermeros y personal técnico muy capacitados y una alta sensibilidad humana, en los últimos años comienza a reactivarse el sistema con nuevas inversiones y equipos, remozamiento de locales etc.

En otros países existen conjuntamente la salud privada y la publica (la tendencia neoliberal es relegar a esta a un segundo plano), por ello para muchos resultan muy costosos los servicios médicos. En los Estados Unidos, con la comercialización de la salud, no tener un seguro médico es una verdadera tragedia para la familia. Podemos resaltar que aun para no pocos de los “asegurados”, ese convenio no cubre todo tipo de enfermedades y a veces las empresas aseguradoras con argucias legales tratan de evadir responsabilizarse cuando las dolencias son muy graves y requieren superiores gastos. Una muestra gráfica e irrebatible de esto, es el gran número de cubanos con residencia permanente en el exterior que aprovechan sus visitas a Cuba para recibir atención médica.

La educación, otro de los obligatorios Derechos Humanos, en nuestro país es también pública y gratuita para todo tipo de instrucción hasta el nivel universitario. De igual forma fue seriamente dañada en estos años en Cuba y ahora se realiza un intenso trabajo de revisión y reordenamiento para elevar su calidad. Cuba ha ofrecido y ofrece becas gratuitas a miles de jóvenes de otros países para cursar diferentes estudios. El país presenta uno de los niveles de escolaridad e instrucción más altos del mundo. Cuba es una de las naciones del orbe que mayor porciento de su presupuesto invierte en los sectores de la salud y la educación (tal vez la que más). Pese a reconocidas deficiencias en los sistemas de salud y educación cubana, causadas principalmente por la intensa crisis económica padecida por espacio de más de dos decenas de años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO), en reiteradas ocasiones los han valorado altamente como ejemplos a seguir. Como estamos tratando el tema de las subvenciones estatales es importante mencionar la Seguridad Social. En contraste con lo que ocurre en el resto del orbe todos los trabajadores cubanos sin excepción tienen al finalizar su vida laboral garantizada la jubilación. En otros países los trabajadores sujetos a la “precariedad laboral” y los denominados como “informales” no tienen el derecho a la jubilación. Es preciso señalar como las actuales pensiones no garantizan todas las necesidades de los jubilados, lo que se prevé solucionar cuando mejore la economía cubana.

En cuanto a la Asistencia Social, unas 80 mil familias con situación precaria reciben ayuda económica. Solo una veintena de los estados desarrollados puede enorgullecerse de contar con un sistema así, pese a las limitaciones lógicas dada la situación económica de nuestra nación.

De igual manera esta implementado desde los primeros años de la Revolución el sistema que le garantiza a cada familia al mes una cuota alimenticia. El Estado gasta miles de millones de dólares para comprar esos alimentos en el extranjero y ofrecerlos a la población a precios ínfimos. Los alimentos que se ofrecen subvencionados, si bien significan una manera innegable de ingresos (en productos) para la familia cubana, solo satisfacen un porciento del consumo lo que obliga a comprar la otra parte más caros, en las tiendas que venden en la moneda convertible (CUC). Se ha anunciado que cuando las condiciones económicas lo permitan se eliminará este sistema y la ayuda económica se realizará de modo directo a las familias más desfavorecidas.

Debemos referirnos también a la importante subvención por el Estado de un alto por ciento de los gastos que realiza cada familia en: la electricidad, el teléfono, el gas, el transporte público, los círculos infantiles, los asilos para ancianos, los servicios fúnebres…

Diferentes gastos en que incurre el Estado para beneficiar a la población cubana son los realizados en el amplio desarrollo de la cultura, el deporte y la ciencia, así como en la oferta de eventos y espectáculos artísticos, recreativos y deportivos con entradas a precios (comparados con otros países) muy bajos.

Por estas razones se puede asegurar con absoluta certeza que los cubanos no ganan solamente los $25.00 dólares mensuales que señala el escalafón antes nombrado. Si esto fuera así imperaría la miseria más atroz. ¿Cómo explicar que con un salario de solo $25 dólares mensuales, existen en Cuba más de un millón y medio de graduados universitarios y casi 2 millones de técnicos medios? Cualquier familia cubana cuenta entre sus hijos a ingenieros, médicos, científicos. A precios medios de países subdesarrollados los ingresos de los cubanos equivaldrían a varias veces el supuesto salario de $25.00 dólares. Si sumáramos los presupuestos de educación, de salud, seguridad social y otras prestaciones, como los de cultura y deportes, los alimentos subsidiados y otros (gas, agua, electricidad), más los salarios que reciben directamente los trabajadores cubanos y los dividiéramos entre los 11 millones de cubanos, nos daría para sorpresa de muchos, un per cápita de ingresos mucho más alto.

El objetivo esencial de la sociedad socialista cubana es lograr el mayor bienestar posible, tanto material como espiritual de la población y en ese objetivo se trabaja. Para tratar de comprender la situación actual de Cuba hay que valorar entre otros aspectos, la enorme crisis económica a partir de 1990, provocada por la desaparición de la URSS, al tiempo que Estados Unidos de manera paralela redoblaba su inhumano bloqueo (actualmente se mantiene), a los que se le sumaron los errores y las faltas que se cometieron. Ha sido una dilatada etapa casi apocalíptica, de épica resistencia. Los Lineamientos de la política económica y social del Congreso del PCC, han proyectado restituirle a los salarios su valor como instrumento para el desarrollo de una economía sana. Está previsto que el crecimiento de los ingresos de los trabajadores de las nuevas empresas estatales estará en proporción a las utilidades que alcancen estas entidades. El desarrollo integral de las cooperativas (de todo tipo), debe permitir el acrecentamiento de los ingresos de sus miembros. En el caso de los trabajadores “cuentapropistas” dependerá de las ganancias obtenidas en el desempeño de sus oficios, rentas o pequeños negocios, tras pagar los impuestos.

El ansiado aumento de los salarios del amplio sector administrativo público (así como de las pensiones), obedecerá al incremento de las inversiones, la producción y los servicios del país. Elevar la masa salarial sin un correspondiente respaldo productivo provocaría la subida de la inflación con severas consecuencias. Todo indica que comenzamos a salir de la terrible depresión en que nos vimos sumidos por más de 20 años.

Notas
1.-Es criterio general que sobrepasadas las circunstancias que obligaron a imponer los gravámenes a las mercancías en las tiendas de divisas (CUC) se decida la rebaja de esos precios, permitiendo un acertado margen de ganancia a las empresas estatales. Esto contribuiría a mejorar el nivel adquisitivo de la población y a motivar el espíritu de trabajo. La rebaja de los precios en las tiendas que venden en CUC, podría contribuir, cuando ocurra la “unificación de las monedas”, a aliviar posibles afectaciones a las capas más vulnerables de nuestra sociedad.

2.-Muchos observadores consideran que “el sueño americano” de los estadounidenses y “el estado de bienestar social” de los europeos occidentales que imperó en estos países a partir de la culminación de la II Guerra Mundial, parecen haber llegado a su fin a causa de las políticas neoliberales de sus gobiernos, sometidos al sector financiero mundial. Se advierte un paulatino e irreversible retroceso de las conquistas sociales y los derechos civiles logrados por sus pueblos a través de cientos de años de luchas.